26 preguntas a Guido Kaczka

¿Por qué grita, Guido? ¿Qué es aquello que le aqueja, que lo tiene intranquilo?

¿Acaso estudió una carrera universitaria para estar ahí parado, leyendo PNT’s de pastillas para adelgazar y cruceros para quinceañeras?

¿Por qué repite tanto? ¿Acaso cree que no captamos el mensaje? ¿Cree que no vimos a la bola roja esquivar el agujero? ¿Cree que no comprendimos por qué el participante perdió el juego? ¿Por qué pasa la repetición una y otra vez? ¿Nos ve lentos, señor Guido?

¿Por qué le dice “video de perfil” a un video que nada tiene que ver con el perfil de nadie? ¿Está usted bien, señor Guido? ¿Acaso consume algún tipo de estimulantes? ¿Usted mezcla el vino con la sandía?

¿Por qué cada vez le dan más espacio en la pantalla y se lo restan a otros? ¿Acaso usted sirve a la comunidad? ¿Es usted un apóstol?

¿Por qué está tan acelerado? Me pone un tanto nervioso… Llego de trabajar fatigado por problemas irresolubles y me encuentro temblando como un carnero recién nacido por una participante y un microondas de mierda.

¿Por qué los premios son tan poco apetecibles? ¿No cree que las señoras que ingresan a tamaño estudio, sin siquiera sacarse la cartera, merecen algo más contundente que una licuadora? 

¿No tiene miedo que los participantes le roben la billetera? ¿Acaso les piden antecedentes en la entrada del canal?

¿Por qué las señoritas que lo rodean se llaman “azafatas”? ¿A dónde vuelan? Yo las veo todas las tardes allí detenidas, sin destino aparente. ¿Esas mujeres cobran mucho, señor Guido? Su labor no merece ni un plato de sopa caliente…

¿Por qué lo consumo, señor Guido? ¿Por qué no leo un libro en vez de observar embobado como el coso no ingresa en el coso?

El error es mío…

La inercia hace que no pueda cambiar de canal. Casi como cuando despierto con Panam y quedo absorto escuchando sus canciones faltas de buen gusto y sus relatos desgarradores sobre los baños y las abuelas.


Es la inercia. La misma que hace que no pueda levantarme los martes después de un feriado o acostarme los viernes después del mareado…


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