Lástima

Tengo mucha lástima. Ni bronca ni enojo, lástima. Quizá el peor sentimiento de todos, junto con la pena y el dolor, por su cuota de resignación y su nula capacidad de acción.

Me da lástima que haya celebración, cuando hay más de 10 velorios. La palabra fiesta, sea cual sea su motivo, no cabe bajo ningún punto de vista en un día como hoy. El baile y el vino sólo demuestran esa maravillosa capacidad de hacer oídos sordos a una realidad que nos está atormentando.

Tengo lástima de ver a un pueblo revelado contra sí mismo, arrebatándose la honra y la autoestima. Tengo lástima de ver una comunidad dividida, irreconciliablemente enfrentada por los colores políticos de turno, olvidándose del bien común y la ayuda colectiva.

Tengo lástima de tener un suelo primermundista, una administración tercermundista y una sociedad deprimentomundista.

Tengo lástima de los ventajistas, de los asesinos, de los cobardes. Tengo lástima de mí, por limitarme a escribir unas pocas líneas críticas y lástima de vos, por limitarte a leerlas.

Tal vez sea hora de transformar la lástima en algo productivo.

No sé en qué.

No sé cómo.

Calculo que es justamente por esos dos motivos por los que introduzco un sobre blanco en la urna electoral de mi escuela contigua, delegando mi “no sé en qué” y mi “no sé cómo” en aquellos que considero que sí pueden resolverlos.

Guardo el vino y el baile para cuando la lástima se me pase. 
Y espero que sea pronto…

1 comentario:

  1. El fanatismo nos destruye.
    No existe la critica constructiva, actualmente todo se toma como una ofensa que atenta a lo que uno 'es' (o piensa que es).

    "Las artimañas se disfrazan muy hábilmente de nobleza, y el fanatismo se viste con las ropas de la defensa de principios."
    -Adam Michnik

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