De vez en mes

Mientras apretaba el último cigarrillo del último paquete con vida contra el mármol de la ventana de la cocina –demasiado detalle irrelevante-, una conclusión apresurada sobrevino a mi mente: “A los hombres también nos viene”. Tal vez fue la irritabilidad del momento, quizá una meticulosa observación diaria, o una rápida deducción de vaya a saber qué hecho puntual, pero aseguro que en ese preciso instante, por unos pocos segundos, creí ciegamente en mi teoría.

La regla no es excluyentemente femenina. En los hombres se exterioriza de modo completamente diferente pero con raíces comunes a ambos sexos. De más está decir que las manifestaciones fisio-biológicas en este último caso, son nulas, a diferencia de las mujeres –para más información consultar Wikipedia o al poeta contemporáneo Ricardo Arjona haciendo click aquí-.

En el sexo débil –el nuestro- se da mediante la irritabilidad, nada de lágrimas ni estados de ánimo cambiantes. No hay fecha fija pero el acontecimiento sucede un par de veces cada mes, de tono irregular. Hay una resistencia a soportar situaciones insufribles, tales como desplantes, histerias, situaciones incómodas o simplemente, gente infumable.

Que la tolerancia en “esos días” no sea una cuestión feminista. Soporten nuestro mal humor de vez en cuando y culpen a la naturaleza una vez más, después de todo es ella la única responsable.

Cae la colilla del último cigarrillo del último paquete con vida del mármol de la ventana de la cocina, termino la extraña reflexión y me culpo por pensar tantas boludeces juntas; pero prometo escribirlo en mi blog -en una de esas encuentro algún otro insano que la comparta…

Vos, por ejemplo.-