Quisiera ser un pez...

“Dejá de mover la jaula que se te va a marear la cotorra, mamita”

Si no fuera porque extravié –una vez más- mis auriculares, me hubiese perdido semejante oda a la figura femenina, estrofa rítmica elegante que un caballero le hace a una dama en plena peatonal Florida.

A diferencia del cohibido y un tanto apocado galán del interior, los piropos guarros son una característica distintiva del porteño. No alcanza con chistar repentinamente o pegar un clásico silbido elogiador, se necesita, indefectiblemente, hacer referencia a cuevas y montañas, a sauces llorones y pampas húmedas, a canarios ajetreados y madrigueras secretas. Los reyes de la naturaleza se encuentran en cada esquina bonaerense pregonando sus cantos a la vida.

“Te meto una manzana en la boca y te saco sidra por…”

¿Hace falta ser tan específicos?, ¿Tan detallistas?, ¿Tan minuciosos?... ¿Dónde quedó el “se te cayó un papel…”, el “hubo una fuga en el botánico…”, el “¿Tu viejo es repostero?” o el menos conocido pero no por eso menos importante “me gustaría ser visco, para mirarte doble”?... Desaparecieron. Se los llevo el tiempo. Junto con la sutileza y el buen gusto.

Y ahí están, el “qué linda parrilla para apoyar mi morcilla” y el “colgate de ésta y jugá a Tarzán” mostrándose como poemas urbanos ante la primera agraciada –o no- que desfile frente a las miradas ajenas.

No estoy pidiendo un "desearía ser una lágrima tuya... para nacer en tus ojos, navegar por tus mejillas, y morir en tus labios". No les pido que citen a Neruda o compren medio kilo de rosas para el primer par de piernas que circule frente a sus ojos. Es un mínimo de tacto.

El problema mayor es cuando el piropo lo recibe un caballero por parte de una dama poco agraciada -excluyente-, con el comedor incompleto y el flota-flota a media asta. Y entonces se escucha un “Haceme barrilete y remontame” o “Quisiera que fuera carnaval para apretar ese pomo”. Se dan en menos oportunidades que los elogios masculinos, pero no por eso dejan de ser shockeantes.

Me quedo con el humor de Juan Luis Guerra: “Quisiera ser un pez, para tocar mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor por donde quiera. Pasar la noche entera, mojado en ti”, esa gracia fina y especialmente curva, a la orden del día……


5 comentarios:

  1. Excelente Gonza, como siempre. Y comparto TOTALMENTE, que necesidad che!!!!!!!!!

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  2. Espectacular post. Ultimamente es cosa de todos los dias escuchar las "sutilezas" de mucha gente poco ubicada y sin un minimo de vergüenza. Me fascina como escribis, encontre tu blog por el twitter, y.. se nota que tenes los pies sobre la tierra. Me gusta, me gusta, 10 puntos.

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  3. Malena Pichot hizo un bonito informe en un segmento de ddd llamado "cualca" que vale la pena ser visto, un poco violento tal vez.

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