Mi Dios

Me preguntaron si creía en Dios y respondí que sí.

Un Dios un tanto particular, un tanto extraño…


Mi Dios no enumera los pecados, no hace lista de faltas o manuales de estilo, solo propone caminos, soluciones, esperanzas.

Mi Dios quiere que los humanos sean más inteligentes: que agilicen los trámites de adopción en vez de negársela a quienes están dispuestos a ejercerla.

Mi Dios no te incendia si te olvidás de hacerle una visita, sino que te da la libertad para encontrarlo en situaciones cotidianas, en las menos pensadas.

Mi Dios no tiene cabeza de izquierda y bolsillo de derecha. Es coherente con sus ideas.

A mi Dios le causa gracia el revuelo que armó el ‘Código Da Vinci’, aunque confiesa haberse leído las 600 páginas sin dar respiro.

Mi Dios no se preocupa tanto por el debate cínico sobre una caja de preservativos, sino que prefiere discusiones serias acerca del hambre o la pobreza.

Mi Dios detesta la droga, pero no culpa a quienes están presos de ella.

Mi Dios apoya un modelo de familia basado en el amor entre dos personas, sin importarle el sexo, la raza o la cantidad de dedos que sus miembros tengan.

Mi Dios no polariza sectores, no divide opiniones ni sectoriza grupos.

A mi Dios no le interesan ni las velas, ni el incienso, ni las estampitas de colores… prefiere las acciones a las palabras, los hechos a los símbolos.

Mi Dios no pierde el tiempo, quiere seguidores proactivos, interesados, capaces en vez de falsos hipócritas que se llenan la boca de preceptos inalcanzables.

Mi Dios no es para nada egoísta. No cree en el celibato, prefiere que sus representantes en la tierra conozcan lo bello que es el amor, lo placentero que es el sexo y lo hermoso que es comunicar su mensaje, al mismo tiempo.

Mi Dios sabe lo que es una carcajada, una travesura y un porro. No desconoce las juntadas con amigos, el fernet con coca, la buena música y los abrazos de madrugada.

Mi Dios prefiere el “perdón” al “permiso”. Prefiere el enojo oportuno a la sonrisa ficticia. Prefiere los errores humanos a los mandamientos divinos.

A mi Dios no le jode que comamos carne los viernes, siempre que tengamos espacio suficiente en la parrilla para invitar a quienes no la tienen.

Estoy seguro que si mi Dios fuese humano, seríamos amigos en Facebook, compañeros de charlas interminables los viernes a la noche y, por mucho que intente, jamás me ganaría al truco.


Me preguntaron si creía en Dios y respondí que sí. No sé cuál es el tuyo pero yo conozco muy bien al mío.

Y el mío existe, sin duda alguna…

11 comentarios:

  1. Excelentísimo. Te felicito, y ahora que tengo blog, también te sigo, je. besos,Ana

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  2. es genial lo que escribiste y seria buenisimo que todos puedan hablar asi del dios en el que creen.

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  3. Brillante. Quizá Dios exista, q1uizá no... Lo único que sabemos que existe es lo que creemos. Yo quiero creer en un dios así... el mundo sería un mejor lugar si todos lo hicieran.

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  4. Lo resumo en como lo pondría en el Face: "ME GUSTA". ;)

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  5. Creemos en el mismo Dios, Gonza.

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  6. Tenes toda la onda Pibe, por fin un blog que tiene la onda y la posta. seguí así che. suerte.

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  8. ¿Tu Dios daría la vida por vos?

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  9. Ahora sí tiene sentido la frase "Dios nos ha creado a imagen y semejanza suya".
    Nos leemos!

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  10. Sos un genio, AMO como escribís!!!!

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  11. interesante. dan ganas de seguir leyendo.

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