Cosas que molestan de un Blackberry… pero que no pretendemos cambiar

1) Que suene. Que no pare de sonar aunque esté en vibrador o en silencio. Que emita todo tipo de pitidos en las velocidades más variadas con luces coloridas. Que un mail te despierte del sueño más profundo o un mensaje te aturda mientras intentás concentrarte en la materia menos atractiva.

2) Ese puto vicio de realizar “cargas móviles” en Facebook. Subir una foto de tus amiguitos re ebrios, de un par de apuntes a medio subrayar o de tu mascota en una pose exótica, y estar atento a lo que el resto de tus colegas cibernéticos opinan sobre estos retratos vitales.

3) Pedir el pin. Como si con un número de 10 dígitos no bastase, ahora se intercambia un código alfanumérico para socializar sin gastar un peso. Para interrumpir a tus compañeros tecnológicos a cualquier hora del día, bajo cualquier pretexto estúpido. Para bajar la cabeza hacia la pantalla y sumar una nueva contractura.

4) Googlear absolutamente todo. Al tener acceso a la red de manera fácil, se terminan las discusiones interminables sobre una duda colectiva para pedirle al Sr. buscador la respuesta adecuada (o simplemente la más rápida).

5) Que el aparato tenga vida propia. Que se apague, se reinicie, se tilde, para luego mandarte una lista de los errores más diversos en códigos incomprensibles. Es ley: siempre se anula en los momentos en los que un contenido comunicacional esencial se está transmitiendo.

6) Que se descargue donde y cuando quiera. No es igual que los otros dispositivos móviles, que tienen una vida útil coherente. Por el contrario, el Blackberry se cansa cuando más lo necesitás y, en el peor de los casos, tenés que acarrear el cargador a tu lugar de destino.

7) El enemigo del conocimiento. Tener ese bicho en una clase es la excusa perfecta para evadir la mente y refrescar el ocio. Bajar el aparato minutos antes de que termine la clase y observar el pizarrón repleto de frases indescifrables, es una triste realidad que sucede a menudo.

8) Arma mortal para los que toman de más. Si un celular corriente ya es peligroso, uno que es capaz de enviar mensajes por más de diez canales es mucho más preocupante. Debería tener la opción: Bloqueado en caso de ebriedad, para evitar ese triste arrepentimiento a la mañana siguiente, en la que cada línea que enviaste te resulta alarmante y tenés que idear una excusa estúpida para explicarle a la sociedad tu necedad e incompetencia.

9) Te abulta cualquier bolsillo. Un ladrillo amorfo imposible de sacar de los pantalones sin cortar la llamada. Un aparato de proporciones desmedidas, más aún con esa ridícula funda de silicona que le compraste, con colores chillones y dibujos abstractos.

10) Le da “razones” al uso indiscriminado del Twitter. “Saliendo del baño”, “Jugando al Monopoly”, “Estudiando corte y confección”… Esa necesidad de comunicarle al mundo tu ajetreada vida y tus obligaciones innecesarias.

A pesar de todo esto, no pretendemos cambiarlo. Una vez que se entra no se sale. Somos las geishas de una maquinaria perversa que nos somete día y noche. Pero nos encanta.

2 comentarios:

  1. es una mierda el blackberry, osea no el aparato, la actitud de la gente que lo usa, lo odio-

    ResponderEliminar
  2. yo no tengo, tiene pablo, y lo odiooooooooo, y me pregunta. -"¿No querés uno? noooooooooooooooooo!!!!!!!!
    prefiero el samsung básico, que dejo tirado por ahí, olvidado, (me putea todo el mundo), y somos cómplices del comportamiento antisocial
    incluso, por ahora, elegiría el pijama a rayas!!!!

    ResponderEliminar