El Señor Colectivero

- ¡Vamos! Un pasito más para arriba que llegamos tarde al laburo...

- 1,10 por favor

- ¡Cómo no, amigo!

Es una imposibilidad física... ¿Acaso el colectivero me llamó “amigo” con media sonrisa en la cara a las 8 de la mañana?

Retiro el boleto. Camino pensativo hacia el único lugar disponible con una velocidad inusitada, intentando vencer en ligereza a un adolescente despeinado con sed de butaca. Le gano.

Una vez en mi lugar, observo el accionar del conductor del transporte público, que continúa saludando a los pasajeros con una inusual amabilidad. No sólo le da la bienvenida a cada viajero, sino que les hace bromas, un par de preguntas incómodas y anuncia cada calle en la que se detiene para que nadie pierda el rumbo.

Un verdadero Señor Colectivero. Con mayúsculas.

…y con diéresis en ambas “o”. Señor Cölectiverö.

Continúa elogiando a las mujeres y gastando a los hombres. La gente sonríe con pudor, pero aprueba cada una de sus palabras. Es como si tuviera esa puta habilidad de cambiar el humor con una simple frase acertada.

Me saco los auriculares para escucharlo, porque cada comentario que emite es digno de un comediante de stand-up. ¿Será así todos los días? ¿En qué horario pasará por mi parada? Quiero que sea profesor o pariente mío. Estoy delirando.

Ese señor debería obtener un ascenso… o al menos manejar un Scania último modelo en alguna ruta costera, o ser el chofer privado de una vedette con poca ropa. Pero sigue ahí, frenando en cada cuadra; abriendo y cerrando puertas; escuchando el irritable sonido del timbre que suena cada 30 segundos; respondiéndole a señoras desorientadas e intolerables que no encuentran su camino.

Me saco el sombrero, Señor Colectivero. Preferiría seguir su tren de la alegría que bajarme en la cuadra que me corresponde, pero tengo obligaciones que cumplir.

Lo voy a extrañar, Señor Colectivero, lo voy a extrañar...

4 comentarios:

  1. yo no uso el servicio de colectivos porque prefiero andar con mis confiables pies.. pero si en bahia existiese un don con dichas cualidades, sin duda algun dia compraría la tarjeta magnetica y me subiria a su tren de la alegría para que la comparta un rato conmigo..

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  2. FATIMA TORREA LAZARTE24 abr. 2011 11:26:00

    GENIO!me encantó!me gusta leerte,me complace como ves la realidad...GRACIAS! FATIMA

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  3. Natalia Gilardone28 jun. 2011 22:50:00

    Espectacular!,este ya lo había leido!,me recordó a un colectivero que quizá sea el mismo.Genial tu forma de escribir!,un abrazo!

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