La crisis de los 20


No hace falta perder el pelo o descubrir que tu piel es una cartulina de papel corrugado para descubrir el inevitable paso de los años. Los números redondos lo hacen a uno reflexionar, observando el pasado inmediato, tan contradictoriamente cercano y distante.

Cambiás el fondo de tequila por la birra y el maní, se acaba el levante fácil y comienza la remada interminable, ya no te piden documento y tus vicios inmaduros parecen molestarle al común de la gente. Dejaste de ser un pendejo, oficialmente.

Si bien, en el común de los casos, todavía no estás tejiendo escarpines o comprando muebles de mimbre, el futuro te preocupa. Esa extraña incertidumbre de “¿dónde estaré en un par de años?” te mastica lentamente la masa encefálica, generando únicamente preocupaciones aisladas que traen cada vez menos certezas. Estudiás por inercia.

Te volvés más aburrido, más senil.

El “ella se arrebata, bata, bata, bata” deja de sonar divertido, lo mismo que los lugares en los que cientos de individuos respiran al unísono bailando temas comerciales. Preferís un buen asado, una reunión cuasi sectaria o una película vieja de Woody Allen. Te encontrás discutiendo, en algunos casos, temas más profundos que las nominaciones de Gran Hermano.

Ahí estás; con tu pijama a rayas leyendo un buen libro una noche de viernes. Te causa gracia. Te hace sentir un tanto estúpido. Y no te importa. Lo preferís a tener que levantarte con resaca, habiendo perdido horas de sueño y una gran parte de tu dignidad.

Te sentís más maduro, aunque sabés que no es cierto. Dejás de tomarte todo tan drásticamente, empleas la famosa técnica del Bob que no es esponja sino todo lo contrario, no absorbe; relaja.

Te sobran las manos para contar amigos, se reducen los grupos, se intensifican. El canchero pasa a ser el boludo; el Roberto Galán, un falso; la trolita, una solterona y vos, uno más. Bajás el perfil, dejás de llamar la atención, intentás ser discreto.

La crisis de los 20 no es tan dificultosa como parece, es sólo una transición, un cambio de década. Por momentos te encontrás hecho una luminaria y otras veces detestás tu forma de ser; esa ciclotimia interna propia de la regla femenina se extiende a ambos sexos de modo momentáneo.

Dale la bienvenida al mundo de las responsabilidades. Mirá de reojo los años que pasaron y escapate en alguna que otra ocasión, para no perder el recuerdo inmediato…

5 comentarios:

  1. Impecable como siempre Gon, valio la pena la espera

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  2. Si tu descripción va en serio yo he venido teniendo 20 años los últimos cinco.

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  3. 20 aun me sientia un bebe estaba por terminar la uni ahora a mis 24 años y 2 años trabajando ... relamente estoy en crisis, tu mundo cambia drasticamente y las bodas y embarazos estan al por mayor, puff saludos

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  4. 20 aun me sientia un bebe estaba por terminar la uni ahora a mis 24 años y 2 años trabajando ... relamente estoy en crisis, tu mundo cambia drasticamente y las bodas y embarazos estan al por mayor, puff saludos

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  5. tengo 20. vengo del chino con dos bolsas en la mano para preparar algo saludable para el almuerzo, y mi amiga de 20 años y yo vemos venir a mi vecinita que antes era una niña y hoy tiene 15 y usa un pantalon super ajustado y se pinta la cara. nosotras nos miramos y nos preguntamo cuanto tiempo paso? pero tampoco queremos volver a esa etapa.

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