Sobre dientes y relaciones

Mientras intentaba estudiar de un resumen demasiado esquemático en una cafetería de Florida, algo llamó mi atención. En la mesa contigua a la mía, una pareja jóven intercambiaba saliva desesperadamente, abrían sus bocas como si estuviesen bostezando luego de un día agitado. El besuqueo fue interminable, con un muestrario de sonidos guturales de toda clase.


Ella quería complacerlo pero creía no lograrlo. Él le agarraba la cabeza con una intensidad excesiva. Yo intentaba leer.

Ahí estábamos los tres: Los actores de la película porno de clase D y el voyeurista no-intencional apreciando el espectáculo.

No podía pasar del primer renglón de la primera hoja del primer resumen, cuando luego del intenso chape ensordecedor, ambos cesaron su truque de fluidos.

He aquí el comentario del caballero hacia su princesa:

- ¿Te lavaste los dientes hoy, amor?

He aquí la respuesta de la dama hacia su prometido:

- Sí, ¿por? Debe ser la hamburguesa que comí con las chicas. Me cayó medio mal.

¿¿¿Qué??? ¿¡Escuché bien?! ¿Acaso él le preguntó si se lavó los dientes?, ¿Acaso ella le respondió que debía ser la hamburguesa que comió? La película condicionada se transformó en un documental del aparato digestivo en Discovery Channel.

Me quedé estupefacto. ¿Cuándo fue que habrán perdido la magia de la pareja? ¿Ese comentario no es propio de un matrimonio que cumple las bodas de oro, cansado ya de compartir la tediosa rutina?

Luego de la aclaración de la jóven, volvieron a unir sus bocas, pero esta vez con el doble de intensidad, como si la hamburguesa hubiese sido el afrodisíaco que despertó el apetito sexual. Siguieron entrelazados durante otros tantos minutos, duplicando también los sonidos.

Miro mi frapuccino con el estómago revuelto. Me pongo a pensar, no precisamente en el apunte, que seguía virgen de mi lectura, sino en la pregunta que sobrepasó el límite del mal gusto (y la respuesta que lo dio como natural).

Me los imaginé cuando cumplieran 4 años de novios:

- ¿Te tiraste un petardo?
- ¡Qué olor a bosque!
- ¿Y éstos rollos?
- ¡Agachate y conocelo!

Me los imaginé en una relación más formada, ella con la joggineta a medio poner y él con un slip de cebra, sin tapujo alguno, desfilando en el baño de su casa mientras ella se termina de hacer el cavado.

“Hay cosas que es mejor no decirlas. Guardar las formas, ser sugerente, generar el deseo y las ganas de compartir con el otro tu mejor parte”, pensé mientras destapaba el resaltador azul, decidido a subrayar el primer renglón de la primera hoja del primer resumen.

3 comentarios:

  1. Las formas y el respeto al ritual son animales en vías de extinción. Creo que la causa de ello esta en los noticiarios y su exclusiva preocupación por destacar lo negativo... si todo es malo, los sacerdotes inclusive, los políticos son corruptos, los maestros mediocres y abusivos, y etcétera etcétera... nada importa, no hay nada que respetar, ni siquiera la propia intimidad, ni el pudor de la pareja.

    No digo que no exista el mal y el error, si existen, pero darles publicidad es negativo, requieren justicia, no ensalzamiento.

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  2. definitivamente hay parejas admirable mente enamoradas, si un un beso con sabor a una mala hamburguesa no les quitó la pasión nada podrá, se escuchan campanas de boda quizás.

    saludos.

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  3. JJAJAJAJAJAJJAJAJAJ, me encanto gonzalin!

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