Ella y él

Ella,

- Hola.
- ¡Hola Gon!
- ¿Cómo estás ma?
- Todo bien… ¿Vos?
- Cansado de estudiar.
- ¿Estudiaste mucho?
- Sí.
- ¿Mucho, mucho?
- Estudié, sí.

Silencio.

- Bueno, ya falta poco, es un último esfuerzo y empezás las vacaciones.
- Son una mierda los últimos esfuerzos.
- Pero pensá que en unas semanitas estas en la playa y…
- No me regales postales, no tengo más ganas de tocar un resumen. Encima hace un calor acá…
- Tampoco es tan grave.
- ¿Vos qué hacés?
- Ahora voy a ver una película y más tarde me junto a comer con amigas.
- Claro, ahora entiendo tu “No es tan grave”. Lo dice la sufrida.

Se ríe.

- Yo también fui a la facultad y también tuve que preparar materias.
- Pero vos eras una ñoña.
- ¿Qué es eso?
- Nada, ma.

***

Él,

Caminando por Diagonal Norte…

- ¡Qué linda noche!
- Ni me lo digas, papá.
- Está para ir a un bar, tomar algo…
- Justamente por eso te digo que no me lo digas.

Silencio.

- ¿Qué rendís?
- Teología y Teoría General de la Información.
- ¡Qué bueno!
- Una mierda, básicamente.
- ¿Pero te gusta la carrera?
- Sí, cómo no me va a gustar.
- Bueno, eso es lo importante. Mientras te guste lo que hacés no hay ningún problema. Las materias que se te vayan presentando son anecdóticas, algunas te gustarán más, otras menos.
- Si vos decís…
- ¡Claro! Una vez que le tomás el ritmo, va todo sobre ruedas.
- ¡Entonces ya sé lo que me pasa!
- ¿Qué?
- Nunca le tomé el ritmo.

Se ríe.

- Encima tengo un sueño…
- ¿Por qué no te acostás?
- ¿Estudiás vos por mí?

Silencio.

- Hace así: dormí unas horitas y te levantás despejado, tomás un poco de café…
- Sabés que no me gusta el café.
- ¿Mate?
- ¿A las 12 de la noche?
- Sí, y te ponés a estudiar hasta que no te de más la cabeza (Se ríe).
- ¿Unos 15 minutos?

***

Tanto él como ella lo ven tan sencillo que me causa admiración.
“Pensá que en unas semanitas estás en la playa…”
“Mientas te guste lo que hacés no hay ningún problema”
“Es un último esfuerzo”
“Tomá un poco de café…”

Tan simple como darle fuerzas a un moribundo desde un jacuzzi. Hacen de tu raíz cuadrada, un dos más dos. Convierten tu cabeza viciada por la tinta y el resaltador amarillo, en una tarjeta navideña.

Sonríen, ven el vaso medio lleno, te tiran un consejo irrealizable y te guiñan el ojo.

Gracias, vieja.
Gracias, viejo.

3 comentarios:

  1. Excelente gon, como siempre.

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  2. Genial.
    Nada mejor que el apoyo de los viejos.

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  3. Já, já!!, MUY BUENO Y MUY CIERTO!!!
    Sin palabras!, creo q. esa es su labor y la nuestra bancárnosla!
    Saludos de nuevo!,
    Dani S.

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