El murmullo

Es casi perturbador; un murmullo constante en el cuarto inmediato al que me encuentro, tirado en la cama escuchando música, deprimido por la quietud que indica un feriado desesperante pero más deprimido aún, por rendir dos finales los días siguientes.


Y ésa es precisamente la causa por la que el susurro lejano me provoca arcadas mentales,

“(…) el recurso de inaplicabilidad de la ley sólo será admisible contra la sentencia definitiva que contradiga la doctrina establecida por alguna de las salas de la cámara en los diez años anteriores a la fecha del fallo recurrido…”

Es la voz de mi hermana que no para de repetir desde las 8 de la mañana, con tono afectado de maestra de secundaria, la guía de estudio de “Procesal civil y comercial”. En un intento desesperado por arrancarle al profesor una buena nota con los dientes, consume las horas de la semana subrayando textos extensos y explicándolos a los gritos a un alumnado invisible.

- ¿Por qué estudiás tanto?
- Porque tengo materias muy largas, no sé si te diste cuenta.
- Pero sos demasiado nerd…
- Yo no soy nerd. Vos sos un pajero, que es distinto.

Calculo que tiene razón. Pero no soporto escucharla ni un segundo más. No quiero que me de cátedra acerca de mi irresponsabilidad. Sus murmullos me hacen sentir un inútil, carcomido por el último mes del año, deseando que todo se vaya despacito, despacito… al carajo.

Y sigue,

“Se declara la caducidad de instancia, cuando las partes no cumplan los siguientes plazos…”

Mientras ella le hizo el amor a la Constitución Nacional, yo todavía no me llevé el dedo a la boca para salivarlo y pasar de hoja. Frustración. Angustia. Impotencia.

Me volví monotemático desde que empecé con los finales, ya no hay tópico que me evada del mundo comunicacional. ¿Tendré que probar Fosfovita?, ¿Tendré que escaparme de la ciudad?, ¿O amordazar a mi hermana hasta lograr el silencio deseado?

Por lo pronto me daré una ducha fría y pasaré la noche en vilo, pretendiendo aprender de Google y algún que otro resumen. Me tranquiliza saber que a la madrugada los murmullos cesarán, ya que esa hora ella estará durmiendo, juntando fuerzas para arrancar una jornada de estudio intenso.

Cuando escuche sus gritos mañana por la mañana, tomaré coraje y saldré rumbo a la facultad a rendir el primero de una seguidilla de finales, con la cabeza aturdida y la conciencia intranquila. A diferencia de ella, que estudia de día

y sueña de noche...

2 comentarios:

  1. lindo final, y bueno, animo! y quizás suerte también.

    Saludos de un anónimo más...

    de mí...
    http://allpeople-here.blogspot.com/

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  2. Tranqui Gon!!, sabemos que podemos ser "nerds" tmb. si quisiéramos pero, es nuestra elección NO serlo y disfrutar más del día a día de la vida. Eso (a mi entender) no es un crímen; por el contrario, lo valoro más que estar encerrados horas y horas sólo para sacar una nota "digna" de mostrar a los demás... Prefiero estudiar 'lo justo y necesario' y entender lo que estudio y para qué me va a servir en el futuro que memorizar todo, olvidarme dps. de rendir y no encontrarle un sentido auténtico a lo que leo.
    ¡Saludos!, nos vemos,
    Daniela S.

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