Breve cita con el psiquiatra

Como si todo esto no fuera suficiente…

Primera breve cita con el psicólogo
Segunda breve cita con el psicólogo
Tercera breve cita con el psicólogo
Cuarta breve cita con el psicólogo

Quinta breve cita con el psicólogo
Sexta breve cita con el psicólogo

…Decidí acudir a un neuropsiquiatra. Los ataques de pánico eran cada vez más frecuentes y una suerte de agorafobia se volvía inmanejable en determinadas situaciones.

Luego de estudiarme con una mirada rápida comenzó a interrogarme:

Ps: ¿Preocupación desmedida por ciertos problemas?
Gonzalo: Sí.

Ps: ¿Insomnio?
Gonzalo: Siempre.

Ps: ¿Dolores musculares y de cabeza?
Gonzalo: Constantes.

Ps: ¿Euforia? ¿Alarmarte tanto por algo hasta el punto de llegar a ver brilloso?
Gonzalo: No… tanto todavía no.

Ps: ¿Irritabilidad fácil/susceptibilidad?
Gonzalo: Cada vez más.

Ps: Si tuvieras que evaluar los últimos dos meses… ¿Pasaste más tiempo feliz o angustiado?
Gonzalo: No sé… Calculo que angustiado, de pesimista lo digo.

Ps: ¿Por qué sos pesimista?
Gonzalo: Es una forma de ver la vida…

Ps: ¿Depresivo?
Gonzalo: No.

Ps: ¿Pero reconoces altibajos?
Gonzalo: Obvio. ¿Quién no?

Ps: ¿Confiás en los demás?
Gonzalo: Cada vez menos.

Ps: ¿Problemas para socializar?
Gonzalo: No.

Ps: Contame estos ataques que te agarran últimamente.
Gonzalo: Es una especie de paranoia…

Ps: ¿Por qué le llamás paranoia?
Gonzalo: Porque no encuentro otra palabra que lo defina.

Ps: ¿Y en qué consiste…?
Gonzalo: Es una especie de intranquilidad emocional en los lugares en los que hay mucha gente… Estar alerta todo el tiempo, reconocer agresiones donde no las hay.

Ps: ¿Alucinaciones?
Gonzalo: No... Pero me doy cuenta que mis sensaciones son ficticias.

Ps: Pero no las controlas…
Gonzalo: Exacto.

Y así siguió la charla entre el profesional y el paciente, uno expresándose y el otro tomando nota mental de todo lo que se decía.

Ps: ¿Obsesivo?
Gonzalo: De chico, ya no.

Ps: ¿Qué tan obsesivo?
Gonzalo: Al punto de medir con regla la posición de la alfombra, ordenar milimétricamente los objetos y entornar la puerta con distintos grados de acuerdo a lo que se estuviese haciendo.

Ps: ¿Qué más?

Gonzalo: Rituales autocreados sin ningún fin. Antes de acostarme, cepillarme veinte veces la parte frontal de la mandíbula, diez veces cada costado, primero arriba y después abajo. Tres enjuagues. Subir la escalera apoyando los dos pies por escalón. Ese tipo de cosas…

Ps: Claramente tenías un T.O.C. (Trastorno Obsesivo Compulsivo)
Gonzalo: Con el tiempo se me fue yendo.

Ps: Y lo anímico influyó en ese cambio…

Luego de un análisis riguroso de mi conducta, el neurólogo reconoció el problema. Sacó uno de los tantos libros desgastados por el tiempo, lo abrió en la página correcta y dijo:

Ps: No tengo ninguna duda. Tenés el Trastorno de Ansiedad Generalizado afectado por componentes anímicos.
Gonzalo: ¿Ah sí?

Ps: Sí. Lo tuyo es un caso de libro, permitime que te lea (…) de los seis síntomas que una persona puede llegar a tener frente a este desorden, vos tenés los seis.
Gonzalo: Me quedo más tranquilo...

Y ahora vienen las pastillas de colores extraños, la abstinencia de alcohol por un año y las visitas más frecuentes a psicólogos que utilicen el método cognitivo-conductual.

Rayado como una zebra, un tigre o una remera flogguer.
O algo así.
O no.
No sé.

1 comentario:

  1. Cada vez me hacés acordar más a mí (en lo no-positivo, que no quiero llamar NEGATIVO).
    Todo pasa, Gonza... un abrazo :)

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