Esa maldita noticia

En el hipotético caso de que te levantes de buen humor y con ganas de vivir la vida, es imposible que no salgas de tu casa sin un agrio sabor que alimente tu “yo” pesimista y te prepare de la peor manera para enfrentar el día (en el caso que decidas tener contacto con lo que está sucediendo. No corre para los bien denominados “Tupper” o “Raviol”). Lo que nos turba ese placentero momento matinal son las noticias y su modo de ser presentadas.

Una noticia buena no es noticia, con la excepción de que sea un hecho muy atípico tal como “Señora de 200 kilos salva bebé en coma de edificio en llamas” o “Le pegaron 10 balazos pero salió ileso”. Hoy los sucesos tienen que ser desesperanzadores o macabros para entrar en la agenda de un medio periodístico. Y no me refiero sólo a los sensacionalistas.

La noticia buena no garpa. Nadie sería capaz de comprar un periódico cuyos titulares sean proyectos bien resueltos, trabajadores satisfechos o políticos destacándose en su actividad. Nadie sería capaz de comprarlo porque ya nos fue instalada esa extraña sed de bebidas amargas. Necesitamos palabras tales como:

- ‘tiro’
- ‘muerte’
- ‘conflicto’
- ‘obstaculizado’
- ‘cortada’
- ‘asesino’
- ‘asesino cereal’
- ‘asesino barrial’
- ‘enfrentamiento’
- ‘clima horrible’
- ‘estrés’
- ‘pánico’
- ‘masacre’

Y así salimos a la calle…

Luego de ver a Bonelli, a las 8 de la mañana, hablando con la madre de una víctima de violación, o de escuchar en Telenueve que “está para quedarse durmiendo porque la térmica es de 2 grados”. Después de leer en La Nación que hay paros por toda la ciudad, en Perfil que aumentan los impuestos, en Página 12 que no hay acuerdo entre quienes nos dirigen y, como si esto fuera poco, un salpicadito de los morbosos de Crónica. Seguidamente de esta dosis de actualidad para el suicidio, abrís la puerta de tu casa y te enfrentás al mundo…

Mundo destrozado sin duda alguna, en gran parte por la mala fama y otro tanto por la siniestra campaña de prensa que lo ‘publicita’ tan deprimido y baqueteado. Subastado en algún periódico o canal de televisión mientras todos lo miran pero nadie, por el momento, se anima a comprarlo.

4 comentarios:

  1. y a no olvidarse de la culocracia y todos sus subgéneros, que desbordan popularidad y me hacen cuestionar seriamente acerca del futuro de esta especie

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  2. Gonzalo, pusiste "asesino cereal". Atacan a los productos Kellogg's?

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  3. ¿Viste Bowling for Colombine? Si no la viste, hacete un tiempo y mirala o buscate un resumen en internet.
    ;)

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  4. no es menor detalle como agrandan ciertas noticias que son casos aislados y luego solo se encargan de mostrar ese tipo de noticias para que parezca algo cotidiano que menos ganas de salir a la calle le dan a uno

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