Gracias Sr. Google (segunda parte)

Buscador, profesor, empresa, institución… Una seductora vía que transforma nuestras simples demandas en millones de útiles resultados con una imperceptible espera de medio segundo (léase 0,23 segundos o 0,48888… segundos, según su humor).Lo que más me sorprende de

Google no es su efectividad sino las extrañas búsquedas que realizan sus usuarios. La gente dejó de buscar páginas para comenzar a buscar respuestas, y al parecer, Google las tiene.

Veamos más averiguaciones realizadas por los argentinos:

7) Los cantantes gráficos


En su mayoría reggaetoneros, intentando localizar ese tema que tanto escuchan pero que aún no pueden nombrar. Entonces aparecen las denominaciones del todo por la parte y las porciones de letra más escuchadas se hacen presentes. Aplaudo a los que buscaron, sin miedo al error, “parapa pa pa” (“Rap das armas” para los curiosos)… En su necesidad de oír el tema son capaces de reproducir rudimentariamente fonogramas peculiares. Vale aclarar que en búsquedas más especializadas figuran “nanana”, “pepepe”, “lalala” y… ¿“tiki tiki”?

8) Las paranoicas


No me dejan de sorprender las consultas que deberían realizarse con el médico correspondiente y sin embargo se elije al consultor de masas. Si bien algunas comidas pueden causar intoxicaciones en los organismos de las embarazadas, no debe haber una censura alimenticia. Ahora sí, si pensás darle sin pudor alguno al chocolate, al jamón serrano y demás embutidos, el resultado será más que evidente al fin del embarazo. Es como seguir preñada pero sin el niño…

9) La jerarquía a la hora del armado


Gracias a una seguidora, pude conocer nueveamente este extraño orden de prioridades. Volvemos al mismo razonamiento planteado en el artículo anterior. ¿Acaso armar un proyecto no es más importante que resolver un estúpido cubo mágico? ¿Un currículum vitae no debería preceder en búsquedas al ARMADO DE UN PORRO? Después nos quejamos de la desocupación...

10) Los padres y abuelos


La barra de navegación está en la parte superior de la pantalla, esto es un buscador. Muchas Gracias.

11) Diversas definiciones de Facebook


Tranquilos. Serenos. Cautos. Respiren… Comprendo a los que piensan que Facebook es un asco, una porquería o una estupidez pero ¿Un peligro?, ¿Un fraude?, ¿Una trampa?, ¿UNA CONSPIRACIÓN?... ¿No será demasiado? Creo que los más acertados son los últimos... llamémosle simplemente“red social”, al menos por ahora.
Al margen de qué es o deja de ser Facebook, les recomiendo a los definólogos un foro para debatir (recuerden que están en un buscador).

12) ¿Nosotros?


Comprendo el odio desmedido hacia Ricardo Fort, Miley Cyrus, Messi o el mismísimo Barney. Lo que no termino de entender es que en el dominio argentino de Google (que se supone es consultado por argentinos) se encuentre una referencia de antipatía, rencor o aborrecimiento HACIA NOSOTROS MISMOS. No es lógico ser de River y odiar a los de River, ¿Se entiende?

Hipótesis:
a) Son los extranjeros residentes en nuestro país.
b) Son los antipatriotas de mierda.
c) Son los argentinos. Es decir, nosotros. Es decir, unos tristes pelotudos.

Sanando heridas

24 de Marzo: "Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia"

Fácil es creer tener la única y certera verdad. Penoso es dividir en bloques y actuar conforme a ellos. Difícil es juzgar la historia sin haberla vivido. Más difícil aún, haberla vivido y ya no poder juzgarla.

No estoy en contra de los reclamos, sí de los rencores. Polarización y patriotismo no se llevan bien y en definitiva, debemos reconocer que somos madera del mismo árbol. Es triste que un hecho nos parta en cientos de pedazos irreconciliables. Soy partidario de un futuro afortunado olvidando un pasado oscuro. No creo que las heridas de una Nación se deban borrar, pero tampoco creo que haya que dejar que se infecten por completo. Vendarlas sería la solución, intentando seguir adelante con el organismo lesionado pero esperanzado.

Dejemos de “marchar contra…” y empecemos a “caminar hacia…”. Los años pasan y la historia merece ser recordada, muchas veces con dolor pero jamás con odio.

Extraño es que un acérrimo defensor del vaso medio vacío se disfrace de optimista de la noche a la mañana, pero es que ya no soporto la triste división respecto al tema. Sé que soy heredero de este pasado inmodificable, sé que necesitamos memoria, verdad y justicia, pero necesito gritar ¡Basta de revolver sin necesidad aquello que nos aleja!

Estoy en contra de los que se llenan la boca sin tener una opinión fundada respecto al tema. Estoy en contra de los que buscan excusas para sostener ideologías en quiebra. Estoy en contra de los que hacen política del hecho más funesto de nuestra historia.

Hagamos memoria sin anhelos revanchistas. Encontremos la verdad a través del consenso. Busquemos la justicia de la mano de la paz. Abramos paso a la reflexión, recordando siempre que así como un acto de justicia permite cerrar un capítulo, un acto de venganza sorprendentemente, abre un capítulo nuevo…

Revolución bolchevique

Tumbada sobre la famosa Florida, cerca de todo el que pasa y al mismo tiempo, tan lejana. Con las extremidades heladas y la piel ajada por la constante exposición al clima de turno. No conoce el aula ni la tiza, ni la cama ni el ropero, menos sabe de tecnologías modernas.

Con tan sólo siete años cree llevarse la vida por delante. Es tan inmenso el dolor que pocas son las lágrimas capaces de representarlo. Padece su corta historia, sufre su presente y aguarda un futuro que difícilmente toque su puerta.

Si le quedase un poco de esperanza, la regalaría porque no cree en las ilusiones falsas. Si tuviese un líder, sería Gandhi. Si comprase una casa, no ostentaría lujos. Si confiase en algo, no sería en el gobierno. Si buscase un valor, sería la justicia. Si pudiese comprender porque está fuera del sistema, continuaría llorando.

De grande sueña con ser veterinaria… aunque todavía no logra sacarle las pulgas a su pequeño acompañante. Sucias están las manos que entreabren las bolsas esperando encontrar ese desecho alimenticio que salve su noche. Cada un mes suele cambiar su decolorado buzo e intenta bañarse cuando los generosos se hacen presentes. A veces tiembla por las noches y cruje su estómago vacío. Expone un cuerpo enflaquecido en contra de su voluntad que poco conoce la calidez y el afecto.

Se le cayeron los dientes pero al parecer, el Ratón Pérez no está interesado en ellos. Papá Noel nunca la visita, tal vez porque ella no sabe escribir y el viejo sólo se comunica por carta. El payaso de la cadena de comidas más grande del mundo invita a pasar a todas las niñas de su edad pero nunca se interesó en ella, seguramente es porque suele fruncir los labios y el ceño... y el muñeco solo busca sonrisas.

Inmersa en la era de las comunicaciones no posee teléfono. Sumergida en el mundo del entretenimiento no conoce un pelotero. En el medio de la sociedad del consumo jamás compró siquiera un par de medias.

Con siete años trabaja, cuida, ayuda, llora y espera. Oficios más que complicados para una mente tan pequeña.


Mirá pedazo de pelotudo dejá de quejarte porque no te anda el Facebook. Caprichosa de mierda no protestes cuando la campera que te gusta no está en rosa. Vivimos inquietados en las forradas más incoherentes y nunca agradecemos los gozos y beneficios de estar integrados a un sistema.

No soy comunista, pero sí soy humano. No estoy planteando una revolución bolchevique, simplemente creo que a veces está bueno dejar el humor de lado y enfrentar la verdad que circunda nuestra existencia. Dejar de pensar en uno y reflexionar en los demás. Agradecer lo poco o mucho que tenemos. Tal vez de ese modo enmendemos la realidad, siempre ignorada, que poco a poco se va cayendo a pedazos, y ya no se puede seguir tapando...



Terminar en cero

Dejá de intentarlo. No es que la tentativa sea inútil sino que la inutilidad radica en tu persona. Me harté de escucharme decir frases hipócritas que nunca se llevan a cabo. Me cansé de quedarme en los proyectos mejor enunciados pero también tristemente infructuosos.

Empezar de cero o seguir como estoy, esa es la cuestión.

Frase típica de fin de ciclo: "Este año me pongo las pilas. Inicio con el pie derecho: voy a ordenar mi cabeza, voy a acomodar mis espacios e intentar superarme tanto en lo profesional como en lo personal"

¡Hipócrita! ¡Dejá de mentirte! Eso no va a suceder porque siempre que te lo propusiste, tal vez por desgano o falta de iniciativa, NUNCA salió como lo esperabas… ¿Qué pretendés entonces?

“¡Arranco la dieta el lunes!”, “El martes empiezo el gimnasio”, “Le voy a poner fuerza de voluntad al estudio este miércoles”, “¡El jueves encuentro pareja!”, “Este viernes mejoro relaciones con todos mis enemigos” … ¿¡Y el fin de semana!? Tirás todo a la mierda. Comés como un cerdo, terminás tu vida sana, dejás de lado los libros, encontrás una “nueva” forma de aniquilar la soledad y entras en combate con aquellos que te contradicen. Y no porque sea fin de semana, simplemente porque lo planificado resulta estéril cuando la fuerza la tenés en el intención y no en la realización.

Entonces abandoná las aspiraciones ficticias y los deseos irrealizables. Empezar de cero no es la cuestión, sí partir con la realidad presente e intentar modificarla gradualmente. Conformate pero sin confiarte y no intentes nacer en vano a una estúpida existencia basada en anhelos que nunca se cumplen.

Bajá a la tierra y date cuenta que, por más triste que suene, los proyectos a largo plazo no se cumplen en una semana… Sí se empiezan (y si pretendés hacerlo de cero te van a costar el doble, te lo aseguro).

Los "timidones"

¿Quién no sufrió alguna vez el sofoco que implica la exposición pública?, ¿Quién no padeció un primer día de clases en una nueva institución?, ¿Quién fue capaz de embestir pasionalmente y sin dudar a esa persona que tanto deseaba conquistar?...

Si bien la timidez aparenta estar ausente en la comunicada sociedad contemporánea, no se puede negar su existencia. Todos sufrimos en alguna oportunidad la inseguridad o vergüenza en nosotros mismos que provocan situaciones nuevas o ajenas a lo cotidiano. Por eso hablo de "timidón", proyecto del "tímido" que nunca llega a concretarse y que todos guardamos dentro.

“Se la considera una pauta comportamental limitadora del desarrollo social” dice Wikipedia (Nunca una definición de la RAE o un buen libro de psicología, ¿no?). “Limitar”: eso nos produce la situación momentánea de fobia social, nos restringe, nos anula, nos impide…

En los momentos de timidez está la voz interior que nos susurra en lo profundo comentarios que no aportan absolutamente nada al desarrollo del conflicto. Pero evidentemente no todos tememos en las mismas circunstancias ni sufrimos en el mismo entorno. Veamos una clasificación básica de los tímidos temporales y lo que sus voces interiores les revelan:

Timidón en un examen oral: ¡Cómo te odio!, ¡Dejame de hundir!... ¿Me aprobará?, No entiendo… ¿Qué me quiere decir? No se puede dar cuenta que estudié ayer a las 12 de la noche… ¿O sí?... Estoy transpirando. Lo está notando. Siente mi nerviosismo. Me va a jugar en contra. Me bocha, me bocha, me bocha... ¡Carajo, me bochó!

Timidón en el amor: ¿Le hablo?, ¿Me acerco?, ¿Qué le digo?... “Me muero de ganas de estar con vos” No, soy un básico. Definitivamente no. Estoy quedando como un pelotudo. ¡Uh me está mirando!... y yo con esta chomba infantil. Debe pensar “Qué tipo ridículo. Encima de pelotudo, ridículo”

Timidona en el amor: Me está tirando la boca… Si dejo que me bese tan rápido va a pensar que soy una puta, si le corro la cara va a tildarme de virgen, si dejo que me bese y lo cacheteo me va a gritar histérica, si le pongo la excusa de que tiene novia se va a ofender… ¿¿Qué hago?? Sí, cualquiera de las primeras tres opciones, pero la de la novia no es pretexto… ¿Seré una puta?

Timidón para preguntar una calle: ¿Estoy perdido? ¿Pregunto? No me animo… Hay gente extraña, no me van a querer responder. ¡Uh ya se, es para el lado contrario! ¡Pero qué van a pensar si vuelvo para atrás! ¡Van a decir que soy un desorientado de mierda! Bueno, doy la vuelta a la manzana… ¿O cruzo de vereda?

Timidón en un acto público: ¿Quién me mandó a leer delante de tanta gente?, ¿Con qué necesidad?... Estoy diciendo todo mal, me están sobrando. Me tiemblan las piernas. Se nota que no sé lo que tengo que decir. Se nota que me trago las eses. Se nota que no modulo… ¡Qué termine porque me desmayo acá!

Timidón en su primer día de clases: No conozco a nadie… me van a rechazar, me van a rechazar, me van a rechazar. Me están mirando con cara de culo. Yo sabía que me tenía que sacar este corte taza… Voy a ser el pato feo todo el año. ¿Qué hago? ¿Me acerco? No puedo. A la cuenta de tres… 1, 2, 3… ¡La puta madre, sigo acá!

Tímido clásico: Tengo miedo de que no me soporten. No puedo caminar. Miro para abajo. ¿Adónde voy? ¿Me siento? ¿Hablo?... Me callo… ¿Subo? o ¿Bajo? Me quedo acá mejor… No, no puedo. ¿Se ríen? ¿Lloro? No, les hablo. Mejor no… ¿Qué hago? Nada. Estoy quedando mal. ¿Bajo?, ¿Me levanto? Ah pero no estoy sentado… Bueno, no se. Me voy corriendo. Caminando mejor… ¡No, corriendo! ¡No aguanto más!

Dejemos de sufrir por situaciones que no valen la pena. Callemos a esa puta voz interior que habla de más y nos hace dudar de cada paso. Aprendamos a tirarnos a la pileta aunque no haya agua, que por más que el salto sea sufrido y vertiginoso, la cabeza nunca se rompe… (y siempre termina aprendiendo del potencial o certero golpe).

La píldora

Son las 6 de la tarde. Recostado en mi cama pienso. La tibia y el peroné dejaron de ser amigos sin llegar a un rotundo divorcio. Al coxis le cuesta articular. El cachete izquierdo, y no precisamente el de la cara, conoció a su nuevo amigo Hematoma y desde entonces se volvieron inseparables.

Los actos de vandalismo no resultan demasiado cómicos cuando se viven en primera persona. Aplauso al grupo de imbéciles que decidimos cruzar una reja de tres metros a las 4 de la mañana. Aplausos al líder del grupo de imbéciles que se cae de la reja. Más aplausos porque cayó de espaldas. Más fuerte que no se escucha… ¡Imbécil de mierda! ¡Sos un pobre tipo!

Cuando mis huesos sonaron con la vereda sentí que algo fallaba. Lamentablemente no me sacudí la cabeza contra las baldosas (siempre espero ese golpe de gracia que me acomode las ideas). Las risas se adueñaron de la situación y solo después del jolgorio grupal salió una voz apiadada que preguntó (sin abandonar las carcajadas): “¿Estas bien?”

Rengueando con cara de idiota caminé el resto de las cuadras. Lo más triste de todo es que la única cámara disponible estuvo apagada en el momento del incidente, y no voy a tener pruebas suficientes para que la gente de Récord Guinness me crea que soy el más pelotudo del mundo.

Claro que el resto del trayecto la cámara se puso amarillista y enfocaba constantemente, esperando encontrar una mejor caída o simplemente un buen chorro de sangre.

Vuelvo al presente. Inmovilizado en mi cama. No quiero saber nada de guardias ni obras sociales. Prefiero sufrir como un desgraciado y no padecer jeringas.

Destrozado tomo coraje y camino al cuarto de mi hermana esperando encontrar la solución que libere el dolor. Espero que me facilite ese antiinflamatorio fuerte que alivie este calvario. Llego. Abro la puerta. La miro. Me escucha. Se acerca con una pastilla. Sé que voy a sanar, confío en su brillante mente para la cura. Me da la píldora. Abro la mano…

…Una cafiaspirina.

Creo que con un Sugus hubiese quedado mejor.