Un paraguas y un pelotudo

Esta mañana fue ideal para esta época del año, soñada. Mientras realizaba mi rutinario trayecto hacia la facultad vi a una mujer llevando un paraguas bajo el brazo…

“¡Qué mina boluda por favor! Se trae un paraguas de tres metros al revendo pedo… No lee el diario? Está anunciado buen tiempo”

Cinco horas después entendí su increíble capacidad de prevenir lo que puede llegar a suceder. Entendí que ella era la astuta y yo el pelotudo. Corriendo bajo una lluvia torrencial y sin protección alguna aprendí que “las burlas y las agresiones son manifestaciones de los ignorantes”.

Cuando te reís de alguien, tenés que admitir ser perfecto y si admitís ser perfecto, todos se van a reír de vos. Muchas veces es mejor quedarte callado y no adelantarte a los hechos. No burlarte del previsor que hizo el trabajo en hora y menos enorgullecerte del ultimomentismo. No mofarte de aquel que realiza bien su tarea, cumple con su pareja y lleva adelante una vida digna.

Mucha filosofía para un simple paraguas, pero a veces en los detalles pequeños se encuentran grandes lecciones de vida (olvidé tomar las pastillas). Creo que mirarse al espejo y sentirse ridículo de vez en cuando no nos viene mal. Creo que centrarnos en nuestros problemas en vez de en los de los demás puede ser uno de los ingredientes para cocinar el éxito. Creo que, en definitiva, siempre habla el que más tiene que le critiquen.

Mañana llevo paraguas y cierro la boca. Mañana no me reiré de los astutos e intentaré dejar de ser tan necio. En conclusión, tratá de no burlarte de nadie porque si tenés razones para hacerlo no tenés piedad y si las tenés, simplemente, sos un pelotudo.

Bienvenido al club.
Prometo intentar dejar de ser socio.

2 comentarios:

  1. Gonzalo, comparto 100% este comentario.
    Así somos, pero tenemos que hacer el esfuerzo por cambiar esta actitud.
    Un abrazo. Alejandro

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  2. I like use viagra, but this no good in my life, so viagra no good.

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