Proyección

Recostado sobre una reposera, con el sol caldeando el ambiente, mis pies sobre una arena tersa y una suave brisa que me baña con el aroma inconfundible del océano atlántico. A lo lejos se escucha una música eléctrica que te transporta a otro mundo y las voces y risas de cientos de jóvenes.

Me incorporo en el lugar y me doy cuenta que estoy rodeado de amigos: los de siempre y los nuevos. Todos conversando armoniosamente de temas banales y carcajeando al unísono. Los observo y los escucho, feliz de poder estar pasando tiempo con ellos. Tengo en una mano una bebida colorida y en la otra una dulce adicción. Seguimos a una voz que nos propone ir al mar. En carrera nos dirigimos sobre la inmensidad natural y saltamos como niños entre olas espumosas y agua cristalina.


Volvemos a nuestro punto de partida y seguimos disfrutando del sol, la playa y la compañía. Comienza a atardecer entre charlas y risas… Proponemos diversos planes nocturnos y los debatimos durante un momento. No tenemos obligaciones ni responsabilidades, nos sentimos libres.

Y cae la noche. Se encienden las luces. Se escuchan los sonidos de tacos. El aire huele a perfume y ropa limpia. La gente desfila por las calles de la ciudad costera, bebiendo en bares y disfrutando como nunca. Después vendrá la diversión, el baile en grupo, las conquistas de las 6 de la mañana, el desayuno tardío y la larga siesta. La noche recién empieza.

El sonido de un auto me hace incorporar nuevamente… ¿Dónde está la playa y los amigos? No siento el perfume ni escucho los tacos. No corro hacia el mar ni me recuesto en la reposera. No estoy libre de obligaciones ni responsabilidades…

Estoy sentado en mi escritorio frente al libro “7 Potencias” de Antón estudiando para el primero de una seguidilla de tediosos finales. El sonido de las olas se convierte en el ruido del tráfico. Mis amigos no están y estoy lejos de emitir una carcajada. La bebida colorida se transforma repentinamente en un bolígrafo obsoleto. Aunque la dulce adicción sigue estando presente, testigo de las vacaciones que parecen nunca llegar...

2 comentarios:

  1. Me encanta cómo escribes... siempre todo, las letras, las palabras, las ironías, lo "interpetable", hacen qe me transporte de un lugar a otro :) Me encanta *-* !
    Cuidate muucho :)

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  2. Todo llega, cuesta creerlo, pero de verdad, todo llega. Y concuerdo con el comentario anterior.

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