Proyección

Recostado sobre una reposera, con el sol caldeando el ambiente, mis pies sobre una arena tersa y una suave brisa que me baña con el aroma inconfundible del océano atlántico. A lo lejos se escucha una música eléctrica que te transporta a otro mundo y las voces y risas de cientos de jóvenes.

Me incorporo en el lugar y me doy cuenta que estoy rodeado de amigos: los de siempre y los nuevos. Todos conversando armoniosamente de temas banales y carcajeando al unísono. Los observo y los escucho, feliz de poder estar pasando tiempo con ellos. Tengo en una mano una bebida colorida y en la otra una dulce adicción. Seguimos a una voz que nos propone ir al mar. En carrera nos dirigimos sobre la inmensidad natural y saltamos como niños entre olas espumosas y agua cristalina.


Volvemos a nuestro punto de partida y seguimos disfrutando del sol, la playa y la compañía. Comienza a atardecer entre charlas y risas… Proponemos diversos planes nocturnos y los debatimos durante un momento. No tenemos obligaciones ni responsabilidades, nos sentimos libres.

Y cae la noche. Se encienden las luces. Se escuchan los sonidos de tacos. El aire huele a perfume y ropa limpia. La gente desfila por las calles de la ciudad costera, bebiendo en bares y disfrutando como nunca. Después vendrá la diversión, el baile en grupo, las conquistas de las 6 de la mañana, el desayuno tardío y la larga siesta. La noche recién empieza.

El sonido de un auto me hace incorporar nuevamente… ¿Dónde está la playa y los amigos? No siento el perfume ni escucho los tacos. No corro hacia el mar ni me recuesto en la reposera. No estoy libre de obligaciones ni responsabilidades…

Estoy sentado en mi escritorio frente al libro “7 Potencias” de Antón estudiando para el primero de una seguidilla de tediosos finales. El sonido de las olas se convierte en el ruido del tráfico. Mis amigos no están y estoy lejos de emitir una carcajada. La bebida colorida se transforma repentinamente en un bolígrafo obsoleto. Aunque la dulce adicción sigue estando presente, testigo de las vacaciones que parecen nunca llegar...

Mcansé

Bastones dorados y alargados emanando el más calórico de los aromas. Una bola de papel mojada con aceite conservado hace 3 semanas y reutilizado diariamente. Los aderezos que patean tu colesterol y ese baño de sal que aumenta tu presión y gasto cardíaco… Estás listo para comer tu Doble Mcnífica “con mucho queso cheddar y cebolla, por favor”. ¡Ah! Y que no se te olvide tu Coca Light 0% azúcar… no vaya a ser que la muy hija de puta te haga aumentar de peso.


El diálogo con los empleados es lo más parecido a un trámite burocrático. Se supone que tienen que ser ágiles pero al mismo tiempo, cargar al cliente con todo lo que beneficie al bolsillo de Ronnald o simplemente limarte la cabeza teniendo que tomar una decisión:

- ¿Qué vas a llevar?
- Un cuarto de libra con queso.

- ¿Doble o común?
- Común.

- ¿Grill o condimentado?
- Eh, dejame pensar…

- Si te podés apurar te lo agradecería porque hay mucha cola
- Emmm, dame grill.

- ¿Querés agrandar el combo por $2?
- No gracias.

- ¿Querés incluirle el mc huevo a tu doble?
- (Dios, me estoy mareando) No, gracias.

- ¿Querés que un muñequito de la cajita feliz sea agregado a tu combo por solo $1?
- No flaca, así está bien.

- ¿Querés que Ronald Mcdonald te regale alegría por sólo $8?
- (¿Me podés dar el combo pedazo de forra?) No, sólo quiero el cuarto.

- ¿Doble me dijiste?
- (¿Sos enferma?)

- ¿Condimentado?
- Sí… creo que sí… (Ya estoy perdido)

- ¿Con el mc huevo?
- (Uh, te mato) Te dije que no

- Son $24,67
- (¿67? ¿Por qué no me lo redondeás en 70, capa?) Tomá…

- ¿50?, ¿No tenés más chico?
- No

- ¿Querés donar los centavitos a la casita comunitaria de Ronald en Jujuy?
- A VER SI NOS ENTENDEMOS PEDAZO DE INÚTIL: ¡¡¡QUIERO UN CUARTO DE LIBRA NO GRILL, SIN AUMENTAR Y SIN LA ALEGRÍA DE RONALD!!! EN CUANTO AL MC HUEVO TE LO PODÉS METER BIEN EN EL ORTO JUNTO CON EL MUÑEQUITO DE LA CAJITA QUE NADIE TE PIDIÓ… ¡DONAME LOS 50 PESOS! Y TOMÁ, ACÁ TENÉS 50 MÁS PARA QUE TE VAYAS A TOMAR ALGO CON TU MACHO, ¡¡¡PERO TRAEME LO QUE TE PEDÍ INOPERANTE!!! ¡¡¡TRAEME EL CUARTO DE LIBRA!!!
- OK... Grill me habías dicho, ¿No?

Parece que soy el único pelotudo que se queja, porque al parecer, la entrañable mujer fue elegida “empleada del mes” y su cara de “te sonrío pero en realidad te hago el trámite un infierno” está enmarcada y colgada soberbia en un lugar prestigioso.

Cuando te dan tu bandeja con el bendito combo, el trayecto es todo un desafío. Tenés más hambre que Cristina antes de asumir la presidencia y la mesa en la que están tus amigos está dentro de una cabina vidriada a más de 20 metros. Esquivás pendejos malcriados que sí compraron la cajita feliz y juegan con sus muñecos en el preciso lugar que te disponés a pasar. Mirás fijamente a tu bandeja con miedo a que la Coca termine en el suelo. Te tiemblan las manos. Llegás a la cabina; “¿Quién carajo me abre la puerta?”. Por fin entrás y te sentás cómodamente para darte cuenta que el cuarto de libra que pediste, es grill y no tiene queso… Puteás a la empleada del mes pero no atinas a moverte del lugar.

El paso que le sigue a deglutir un combo es deslizarse por la silla como el último lobo marino de la costa marplatense. Te sentís “satisfecho”, o para los más distinguidos, “comí como un toro” (o “como una yegua”, en caso de que las damas deseen mostrar su fineza). Te sentís saciado con la cadena de comidas y prometes no visitarla durante un tiempo… (Unos tres o cuatro días para ser más precisos).

¿Ahora entienden por qué los payasos son aburridos? ¿Ahora entienden por qué se dice que no hay como la comida casera? ¿Ahora entienden por qué las “empleadas del mes” por más buenas que estén no reemplazan la atención que te da tu vieja?

...¿Sí?
Me alego, he cumplido mi tarea. Puedo ir en paz a llamar a Mc entrega aunque me tarde más de una hora, la hamburguesa venga fría, las papas esponjosas y la mitad de la gaseosa volcada. Todavía no se que carajo le ponen, pero hay que reconocer que después de las drogas y el alcohol, es de las peores adicciones.

Quinta breve cita con el psicólogo

Gonzalo: Hice lo que me dijiste: cambié el método, me levanté a las 6 de la mañana, apagué los aparatos tecnológicos y me puse delante del material de estudio.
Ps: ¿Y?

Gonzalo: Aprobé.

Sin dudas hay cosas peores que un aburrido sábado lluvioso y un deprimente domingo soleado. Hay situacíones peores que bochar un parcial o final, no tener ganas de estudiar o pensar que todo nos sale al revés de lo esperado. Asique cambiá esa cara de pelotudo e intentá solucionar los estúpidos problemas cotidianos de los que tanto te quejás.
SIEMPRE puede haber peores, agradecé los que te tocaron en suerte...

Cuarta breve cita con el psicólogo

Ps: ¡Que día eh!
Gonzalo: Sí, un día de mierda.

Ps: Bueno, tiene algo positivo. ¿Qué es peor que un día tan lluvioso? (risas)
Gonzalo: Que aparte de que llueva, tenga que estudiar.

Ps: No es tan grave... Hay cosas aún peores...
Gonzalo: Sí, que además de que llueva y que tenga que estudiar, no haya estudiado nada.

Ps: Bueno, pero todo puede mejorar. Cuando uno se encuentra en el más bajo escalón se da cuenta de que la única solución es empezar a ascender… ¿Algún descargo más referente al día?
Gonzalo: Sí. Aparte de que llueve y debería haber estudiado y no estudié, esta noche no salgo pero tampoco la voy a aprovechar invirtiendo el tiempo delante de los libros porque pretendo pensar que mañana tengo tiempo pero sé que mañana no voy a hacer un choto porque voy a colgar chateando y viendo tele hasta las 5 de la mañana y me voy a levantar a las 3 de la tarde sin ganas de nada. ¿Se entiende? Nada puede ser peor… por si le queda alguna duda.

Ps: Aunque pienses que mañana no vas a poder, proponételo. Tenés todo el día.
Gonzalo: Pero mañana está anunciado sol.

Ps: ¿Y eso que tiene que ver?
Gonzalo: Que no voy a querer quedarme encerrado estudiando.

Ps: Hacé un esfuerzo… aparte el sol levanta el ánimo.
Gonzalo: Pero mañana es domingo.

Ps: ¿Y que pasa con los domingos?
Gonzalo: Que son una mierda y me deprimen.

Ps: Vos también… tenés más problemas…
Gonzalo: ¡Bueno, enfermo de mierda!, ¿Para qué carajo te crees que estoy en consulta con vos?, ¿Porque me caés bien?, ¿Eh? No. Estoy acá porque tengo un par de caramelos que se me están escapando del frasco.

Ps: Disculpame, no te quería ofender. Y contame: ¿Cuáles son tus métodos de estudio?
Gonzalo: Tengo básicamente tres:
1) Agarrar un resaltador y pintar las fotocopias de amarillo de modo que quede una gran mancha flúo.
2) Leer “inteligentemente” hasta que empiezo a pensar en boludeces y mi cabeza se pega un viaje de puta madre.
3) Hacer resúmenes que me lleva 3 días terminarlos y el resto de la semana estudiarlos.

Ps: ¡Me parece que descubrí el problema!: ¡Vos necesitás cambiar el método de estudio!
Gonzalo: No me digas, Sherlock… Pero es jodido…

Ps: Claro que es difícil… prometeme que mañana vas a intentar hacer lo que te digo.
Gonzalo: ¿Cambiar el método?

Ps: Sí. Acostarte temprano, levantarte a las 6 de la mañana, desenchufar los aparatos electrónicos, apagar el celular y sentarte frente al material de estudio.
Gonzalo: No puedo.

Ps: Sí podes.
Gonzalo: Te juro que no puedo… ¡La puta madre! ¡¡QUE MAL LA ESTOY PASANDO!!

Ps: Ya termina. En mes se acaba todo.
Gonzalo: ¡NO PUEDO, NO LLEGO! ¡VOY A TERMINAR EL AÑO PARA EL ORTO! ES FIJA.

Ps: Bueno, si no me querés hacer caso es tu problema.

Gonzalo: Bueno, listo entonces… chau.

Ps: ¿A dónde vas?
Gonzalo: A ver una peli, mañana estudio.

Ps: ¿Estas seguro que mañana hacés todo?
Gonzalo: No. Pero mañana veo… Sino de última está el lunes…

…o el martes,

da igual.

Triste circo

En la última parte del año, acostumbro levantarme después de lo pactado con el reloj. Los hechos que se suceden luego de ese primer descuido son previsibles: me salpico con una rápida ducha, irrito mis encías con un veloz cepillo, hago ayuno involuntario y olvido la mitad de los apuntes. Hechos ‘electos’ desde el momento en que decido dormir media hora más. El problema se manifiesta cuando los hechos que no habían sido pronosticados obstaculizan mi camino de modo sorpresivo.

Mi problema crece en un colectivo de línea que se desvía por un camino aledaño, que intenta emerger del caótico tráfico, que soporta puteadas y bocinazos, que pierde el valioso tiempo de sus pasajeros por los benditos cortes de calle en la capital.


En ese preciso momento, el derecho a circular libremente choca abruptamente con el derecho a protestar. Estoy de acuerdo con que los salarios son bajos, las condiciones de trabajo paupérrimas o que el ocio producto del desempleo fastidia, pero también quiero ir a estudiar.

Yo entiendo la situación de los que reclaman incansablemente un presente mejor, pero lamento comunicarles que la solución no radica en cerrarle el paso a media ciudad. La gente quiere –o tiene- que trabajar, estudiar, producir, construir,… avanzar. Me parece que el error del reclamo está en a quién se dirige. Se quejan contra los pares trabajadores en vez de demandarle al gobierno de turno.

Creo que la resolución del conflicto deberían darla nuestros gobernantes. Tendrían que ocuparse de las necesidades de sus ciudadanos, atender los justos reclamos promoviendo al bien común, escuchar todas las campanas y comprometerse con soluciones firmes y efectivas. “Tendrían” y “deberían”… dulces potenciales que sabemos, nunca se llevarán a cabo.

Bienvenidos al circo más concurrido del país; al epicentro de malabaristas y lanzallamas ubicados en posiciones claves; un grupo de acróbatas que intenta salir ileso de semejante caos y, mientras todo esto sucede, los dueños del circo toman su merecidísima siesta diaria.

“El infierno regular”, “la rutina porteña”, “el camino infinito”, “la pesadilla diaria”. Posibles títulos para el reestreno de la vieja película dirigida por Fernandez, en la cual todos nosotros, somos protagonistas.

Más leyes "de Lasa"

Tercera entrega de los principios basados en una corta y patética experiencia...

51) Aunque matemáticamente las puertas giratorias sean más efectivas, en la realidad son de los accesos más incómodos y transitados.

52) Si a 10 jóvenes adultos les das una valija de legos en una tarde aburrida, 9 se ponen a jugar con el mismo entusiasmo con el que lo hacían una década atrás.

53) Los que salen tarde tienen menos tiempo para ganar. Los que se van temprano tienen más tiempo para dormir. Los que se levantan tarde no tienen tiempo, nunca.

54) Nadie es capaz de asumir con humor un tropiezo en la vía pública en el momento que nos sucede.

55) En la primera media hora de una fiesta: los chicos miran a las chicas y las chicas, se miran entre ellas. La competencia siempre es más fuerte.

56) Todos hemos luchado por algo en la vida. La diferencia radica en lo que defendimos.

57) La que come y no se cuida, tiene un niño en la barriga.

58) Sin repelente, no hay modo alguno de prevenir una picadura de mosquito.

59) Los placeres nos cobran su servicio en cuotas, y a largo plazo, terminan costándonos más caros de lo pensado.

60) Wikipedia es el típico profesor particular, Facebook es la mina jodida que no te deja concentrar y Google es el único que sabe de cultura, deportes, banalidades, problemas y sexo al mismo tiempo.

61) Todos han simulado mandar un mensaje o realizar una llamada para evitar las miradas en un momento embarazoso.

62) El estudiar el último día tiene un 50 % de efectividad. Tenés las mismas posibilidades de que sacarte una nota brillante como de no poder responder una sola pregunta.

63) Los que cantan mal, lo desconocen (terceros se encargan de hacérselos saber).

64) El enemigo es un potencial amigo en el que, de modo casual, sólo viste defectos.

65) Todo lo que puedas hacer hoy, será algo menos de que arrepentirse el día de mañana.

66) Utilísima es indefectiblemente un canal para mujeres mayores de 50 años. Si lo ves siendo hombre: empezá a dudar. Si lo ves siendo mujer menor de 50, estás hecha mierda.

67) El diccionario es el libro que nunca nadie termina de leer.

68) El verdadero Estado es el que se preocupa por las necesidades básicas de sus habitantes. Y ni el tren bala, ni el fútbol, ni cambiarle el color a un DNI son necesidades básicas.

69) Miramos detenidamente en el otro aquel defecto físico que nosotros padecemos.

70) Cuando escuchamos nuestra voz en una grabación nos decimos internamente: “yo no hablo así, ¡no puede ser!”.

71) En el 75 % de los entierros, el día está nublado.

72) Todos conservamos un corrector líquido obsoleto.

73) La televisión popular es basura; la televisión sectorial es extrema; la televisión femenina es pérdida de tiempo; la televisión masculina poco suma; la televisión cultural está en extinción… Conclusión: volvamos a los libros.

74) Un atracón es como un casamiento: deseas vehementemente que llegue ese momento y después terminás arrepintiéndote del acto.

75) La vida después de la muerte es incierta. Si nos dejamos llevar sólo por placeres corremos el riesgo de ser juzgados. Si nos volvemos verdaderos santos corremos el riesgo de ser meramente biológicos y no haberlo aprovechado… No corramos riesgos, por si acaso.

Un paraguas y un pelotudo

Esta mañana fue ideal para esta época del año, soñada. Mientras realizaba mi rutinario trayecto hacia la facultad vi a una mujer llevando un paraguas bajo el brazo…

“¡Qué mina boluda por favor! Se trae un paraguas de tres metros al revendo pedo… No lee el diario? Está anunciado buen tiempo”

Cinco horas después entendí su increíble capacidad de prevenir lo que puede llegar a suceder. Entendí que ella era la astuta y yo el pelotudo. Corriendo bajo una lluvia torrencial y sin protección alguna aprendí que “las burlas y las agresiones son manifestaciones de los ignorantes”.

Cuando te reís de alguien, tenés que admitir ser perfecto y si admitís ser perfecto, todos se van a reír de vos. Muchas veces es mejor quedarte callado y no adelantarte a los hechos. No burlarte del previsor que hizo el trabajo en hora y menos enorgullecerte del ultimomentismo. No mofarte de aquel que realiza bien su tarea, cumple con su pareja y lleva adelante una vida digna.

Mucha filosofía para un simple paraguas, pero a veces en los detalles pequeños se encuentran grandes lecciones de vida (olvidé tomar las pastillas). Creo que mirarse al espejo y sentirse ridículo de vez en cuando no nos viene mal. Creo que centrarnos en nuestros problemas en vez de en los de los demás puede ser uno de los ingredientes para cocinar el éxito. Creo que, en definitiva, siempre habla el que más tiene que le critiquen.

Mañana llevo paraguas y cierro la boca. Mañana no me reiré de los astutos e intentaré dejar de ser tan necio. En conclusión, tratá de no burlarte de nadie porque si tenés razones para hacerlo no tenés piedad y si las tenés, simplemente, sos un pelotudo.

Bienvenido al club.
Prometo intentar dejar de ser socio.

Ser diferente está de moda

Levanten la mano los falsos vegetarianos, los pelados y las ridículas. Alcen bien alto esos brazos los que nunca sufrieron por amor, los que tienen corte taza y los que bailan desenfrenadamente. Más alto que no los veo: los “rebeldes” que fuman en el colegio, los que hacen trampa, los roqueritos baratos, los que salen los martes, los que se ríen en un funeral, los snobistas exagerados, los que aplauden sin entender, las que se visten en contra de lo novedoso y los que se tatúan la cruz esvástica en el cachete izquierdo del orto.

Ser diferente está en boga. Hoy en día, diferenciarse del resto es la moda más difícil de seguir.

Tenemos que ser opuestos a la masa, distinto a ese y al de más allá. El problema de la desemejanza radica en el extremo que debemos alcanzar para poseerla: hay que ser absurdo, anómalo, irrisorio, grotesco y hasta estrafalario. El diferente no es el que se destaca positivamente del resto de sus pares, ese es un verdadero pelotudo (o al menos eso nos hacen creer).


¿Cuál es la necesidad de sobresalir con una acción o conducta patética?, ¿Acaso nos da más fama y prestigio?, ¿Acaso eso nos quieren imponer? Si es así, quiero seguir siendo el cuatro de copas del fondo a la izquierda que no se calla pero tampoco grita.

Bajen todos las manos…

¡Dije todos! ¡La de corte taza también!...

Les pregunto: Si ser diferente es una moda efímera como cualquier otra, ¿No se va a terminar todo muy pronto? ¿Cuál es el real sentido de hacer el papel de moderno cuando en el fondo tenemos talco y olor a naftalina? El diferente es el que da la nota, el que se distingue de los incultos, el que le dice ‘no’ a las drogas y el roquerito de alma. El diferente es el que no llora en un funeral pero respeta a los que sí lo hacen, el que baila espontáneamente desenfrenado, los que no aplauden si no entienden, los que se visten a favor y no en contra y los que opinan lo que verdaderamente sienten.

Que levanten la mano los diferentes genuinos, ¡Bien alto! ¡No tengan miedo de ser la otredad más completa! ¡Íntegros y originales! ¡Bájenla los ficticios que simulan no ser del montón!

Ahora sí, mientras las manos de los reales diferentes aparentan tocar el cielo…

…los aplaudimos.
(en silencio y de pie)