Diálogo de sordos

Siempre fuiste el primero en abrir la boca al pedo. Soles tirar comentarios que no agregan nada positivo en una conversación. Sos de los que hablan, y mucho. Crees ser encantador al pronunciar palabras simpáticas que "agradan a todos". Lamento desilusionarte: A la mayoría no le interesa lo que decís... es simple.

Si reconocés estar pendiente sólo de lo que vos decís, ¿cómo pretendés que los demás sientan algún tipo de atracción hacia tus palabras? A ellos también les preocupa... ¡Sus temas, no los tuyos! Cada uno quiere sobresalir en una conversación siendo el centro de atracción. Todos quieren realizar la acotación que más risas levante, la anécdota más apasionante, la historia más conmovedora. Tenemos la necesidad de agradar por lo que decimos, por más estúpido que sea.



Cuando alguien habla, estás esperando el momento indicado para meter el bocadillo personal que relate tu emocionante aventura y le reste importancia a la del otro:

- Víctima: El otro día me pasó algo muy gracioso, iba por...
- Vos: (interrumpís) ¡¿Y a mi!? ¡No te conté boludo! estaba con...

- Víctima: Ayer me crucé a Pampita y le dije lo yegua que estaba...
- Vos: Yo cuando me la cruzé (casualmente) le dije cosas más picantes todavía, además...

- Víctima: Mañana saco el carnet de conductor, estoy un toque nervioso porque...
- Vos: (interrumpís nuevamente) ¿¿Todavía no lo sacaste?? Yo lo saqué cuando tenía 11, sí, porque tengo contactos en la justicia...
- Víctima (que deja de serlo): ¡y mi primo! ¡lo sacó en 1er grado!.. ese sí que tenía más contactos que cualquiera...
- Vos (que pasas a ser víctima): Ah, mirá vos (con tono desmotivante). Bueno cambiando de tema... (quitandole interés al comentario anterior)

Ahí comienza la batalla para ver quién sorprende a quién, quién es el más entretenido, quién cuenta más y mejores aventuras... ambos pierden, claramente. A ninguno de los dos le resulta intrigante la vida del que tienen delante, sino que prefieren ir aumentando su sed de ego progresivamente.

¿Aprenderemos a escuchar algún día, la puta madre? o que es peor, ¿¿APRENDEREMOS A CALLARNOS?? ¡Cerrar la boca!, ¡no es jodido! Hacer un rato de silencio e intentar ser psicólogo que no emite comentario, pero que oye, atentamente. Reconozco la dificultad. Reconozco que el "SH! ESTOY HABLANDO" del comienzo suena al Hitler del vocabulario contemporáneo, al forro que odia quedarse en un rincón pasando desapercibido, al que sería capaz de invertir una fortuna si cobrasen las palabras... como vos, como él, como todos...

Callate de una vez por todas. Guardate las cientos de pelotudeces que tenes para decir. No sos ni gracioso, ni agradable, ni entretenida. No te quiero escuchar, ni vos a mi, seamos francos. Reservate lo que tenés para decir para aquellas personas que sepas que les interese...

...muy pocas por cierto.

5 comentarios:

  1. Jajaja, me pasa en especial con un amigo.

    Me llama cuando el hombre está muy mal. Voy, lo escucho, nos tomamos unas botellas de vino y todo bien.

    Claro, cuando son las 6 de la mañana, o más incluso y se aburre de transmitir...me pregunta si tengo alguna novedad.

    Es ahí cuando quiero revelarle algún gran misterio o contar lo que me trae a mi pensante hace días...y sale con un "Uy...y no te conté que..."

    QUEHIJODEREMILPUUUUUTAS!!!

    Jajajaja..

    Saludos!

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  2. Tengo la suerte d tener una amiga asi... es increible! cada vez q una le cuenta algo a ella ya le paso.. ya le dijeron.. ya lo penso da tanta bronca.. por suerte no soy la unica q observo ese comportamiento. jaja un besote!!

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  3. jajajaja diooos taal cuaal tengo un par de amigas que son asi, ya es una resignación.

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  4. CRUCÉ ANIMALL, CRUCÉ!!!

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  5. Gracias por la observación, ya la corregí!! Lo de animal está de más, "anónimo"...

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