La era del cuerno

¿Por qué esa vehemente necesidad de picotear el nido ajeno si en el que te encontrás satisface con gozo y deleite a tantos otros hombres? ¿Cuántas veces vas a morder la jugosa manzana y luego rechazar el pecado como un fariseo hipócrita? ¿Nunca te arrepentís de tomar la chocolatada a las 3 de la tarde con tu novio y terminar brindando ebria y cariñosa con un perfecto desconocido 12 horas después?...

Más tarde le vas a llorar a San Valentín rogándole que vuelva... ¡No seas boluda haceme el favor!, el error fue tuyo. No quiero hacer distinción de sexo en este artículo. Los temas, interrogantes, planteos y críticas van para ambas partes (aunque estudios en diversas partes del mundo demostraron que las mujeres suelen ser más infieles que nosotros).

¿Cómo son los perfiles a la hora de traicionar a la pareja? Lo sé. Esta pregunta fue muy Cosmopólitan o Revista Playboy. Mi intención no es aconsejar a nadie en estas prácticas, simplemente describir y analizar un tema siempre en boga. Véase:

Hombres: somos atropellados para cometer actos de infidelidad, procedemos erróneamente en este tipo de situaciones. La víctima se termina enterando en la mayoría de los casos (siempre está el Cachito que la tiene clara, vuela y vuelve con el pecho erguido). Nos conducimos por pasiones e instintos, sin pensar mucho. A la hora de cometer el ilícito no calculamos las prontas consecuencias ni tampoco profundizamos en la búsqueda de nuestra amante. No sentimos un placer extra por el hecho de estar traicionando a nuestra compañera de ruta por más pelea que hallamos tenido. Es el disfrute ocasional del momento... nada más. No sabemos reconocer infidelidades por más que tengamos la evidencia delante de nuestros ojos.

Mujeres: son minuciosas, calculadoras, precavidas... sin duda son las vedettes de la ingratitud. Actúan de modo impecable y no dejan rastro (en la mayoría de los casos, claro). Se mueven por sentimientos, no por pasiones o instinto. Las causas del episodio pueden ser por: a) cierto rencor hacia la pareja por peleas generadas ese mismo día (infidelidad ocasional); b) necesidad de que un tercero la contenga y acompañe (infidelidad sostenida); c) las mal atendidas o vulgarmente llamadas malco; d) por efectos del alcohol; e) simplemente, por putas (hay subdivisiones que no vale la pena aclarar). Sienten un placer extra por el hecho de traicionar a la pareja, se sienten transgresoras y hasta rebeldes (las más conservadoras sufren la escena). Son especiales para reconocer una infidelidad, tienen un ojo biónico y no se cansan de buscar pruebas... hasta que las encuentran, naturalmente.

En algo estamos de acuerdo: "tanto el hombre como la mujer son infieles"... pero la mujer miente más y mejor. Se lleva el Oscar en cada uno de los interrogatorios masculinos. Lo nuestro es más bien paupérrimo: no porque no sepamos remarla oralmente, sino porque al momento del cuestionario femenino, ellas tienen las suficientes pruebas, testigos, objetos, fotos y evidencias necesarias como para hacernos mierda en pocos minutos.

Todos coincidimos en la misma frase "no valorás lo que tenés hasta que lo perdés", es tan cruda como cierta... y la seguimos padeciendo, con una y otra pareja. Después de haber pasado una excelente noche con esa chica de la que no te acordás ni el nombre, querés volver con tu novia. Después de haber coqueteado y estado con cuanto hombre se te cruzó en ese día de lujuria, querés volver con tu noviecito. Al fin y al cabo, lo sólido se mantiene y lo demás se termina derrumbando.

Aprendé a distinguir satisfacción pasajera de relación duradera. No rompas un vínculo de tanto tiempo por una noche ocasional, no seas boludo. Diferenciá lo que realmente vale de aquello que no tiene importancia, querida (para dejar de analizar la frase del párrafo anterior que tanto te preocupa). No pretendo ser moralista, pero sí dejarte un mensaje alentador... No te discuto un par de errores o arrebatos, pero cuando se te convierte en vicio, el desafío es otro. Dejen de lustrarse los cuernos en dúo, mírense a los ojos por 2 minutos, innoven en su accionar y disfruten de los momentos juntos, chicos "rebeldes". Ya van a tener tiempo de mirar otros rostros y relojear nuevos culos, por ahora, confórmense con el actual... puede que sorprendentemente, sea para toda la vida.


5 comentarios:

  1. me encanto gonzalito ;)

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  2. Este tema me exaspera: No puedo entender cómo una persona puede lastimar, mentir y cagarse en la persona que dice querer, por satisfacer su egoismo dejando bien en claro que su grado de estupidez es mayor al de su conciencia.

    Comparto lo que decís. La conclusión que expresaste es tan exacta y tan cierta que no quedan excusas para ser infiel. A ver si les llega a alguna de las personas "confundidas" que anden sueltos en la red.

    Chapeau por esta entrada!

    http://serunanenabien.blogspot.com/

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  3. hay ciertos puntos en los que no comparto tu opinión, pero en la conclusión tenés muchísima razón...

    y para enfatizar tus palabras acá cito a las pastillas del abuelo en una de sus canciones:

    "y aprendí que mentirse tiene patas muy cortas,
    que siempre la costumbre va a matar al placer"


    jjaja...bueno gon....besitoss
    pau

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  4. Me quede leyendo tus entradas, textos, como les quieras decir y me gusto muchisimo como escribis; Estoy totalmente de acuerdo con tu entrada 'La justicia vestida de luto'.
    Ps: Gracias por lo de capa (Supongo, jajaja)

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  5. lo de "capa" es genial..
    y lo de "forrita rebelde" tmb jajaj
    me río mucho con los textos

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