Cuando el fracaso toca la puerta...

Animales exitistas con sed de gloria y triunfo, eso es lo que somos. Asumir la derrota no está en nuestros planes, al menos inicialmente. Nos cuesta perder en cualquier ámbito, pero más nos cuesta enriquecernos con la experiencia aprendida y aprehenderla (que no es lo mismo).

Bochar un final, perder un partido, no ser correspondido... Infinidad de situaciones cotidianas podríamos nombrar con respecto al tema. Incluso las de éxito parcial, que se convierten rápidamente en fracaso. Queremos notoriedad y reconocimiento por lo que hacemos (aunque seamos los peores). Queremos que nos aplaudan de modo indirecto y exteriorizen una felicitación por nuestro trabajo. Queremos que nos valla bien, siempre bien y en todo.


Hay tantos grados de fallos como personas habitan este mundo. Cada uno hace su escala de valores correspondiente a su personalidad. Véase una de las tantas clasificaciones de fracasos según los individuos que los padecen:

CASO 1: "No me presenté al examen"
Fracasado previsor: Conoce sus limitaciones y actúa conforme a ellas. Planea con anticipación la jugada, a diferencia de los "fracasados ultimomentistas", que van a rendir atolondradamente, sin haber estudiado lo suficiente.

CASO 2: "¡Aplasé! Mi oral fue una verdadera lágrima"
Fracasado total: Se reconoce como un verdadero perdedor y, a pesar de lamentarse, no va a hacer nada para que su suerte cambie. Vivirá siendo un completo fracasado.

CASO 3: "Desaprobé la prueba cómodamente... tendría que haber estudiado más"
Fracasado deductor: No hace falta mucha cabeza para suponer lo que debería haber hecho. Reconoce claramente el error pero nunca lo corrige.

CASO 4: "¡Me faltó muy poco para abrobar!... estuve ahí nomás"
Fracasado conformista: Está siempre satisfecho con su caída. Nunca manifiesta públicamente su fallo y si lo hace, lo minimiza.

CASO 5: "Aprobé con 7... no me disgusta, aunque la nota no concuerda con mis verdaderas capacidades"
Fracasado pedante: Creído como pocos. Pretende siempre tener la razón aunque nunca llegue al podio. Vive como fracasos hechos que el "total", "deductor" o "conformista" verían como verdaderas victorias.

CASO 6: "¡Me saqué un 9! Pero los chicos se sacaron todos 10... ¡Qué bronca!"
Fracasado envidioso de mierda: Nunca disfruta un éxito porque está pendiente del hundimiento de los demás. Quiere ser el único sobresaliente, sin segundos.

Todos en algún punto somos perdedores. Algunas veces no pegamos nada exitosamente y otras metemos algún que otro punto. Las decepciones nos deprimen y mucho, pero el día que triunfamos... ¡es inexplicable la sensación que sentimos!... ¡única!.

Aprendamos a reconocer el error que nos llevó a la caída y sacarle provecho para una futura situación. Nunca nos riamos de los fracasados (sólo del "envidioso de mierda"), porque lamentablemente, nadie queda exento de perder. Está bueno decepcionarte con una buena dosis de frustración alguna que otra vez, te hace bajar a la tierra... de golpe.

4 comentarios:

  1. muy de acuerdo, me reconocí en varios y reconocí a varios en tus clasificaciones.
    Digo tambien que esto del exito, el fracaso, el error y todo eso, siempre tiene mucho que ver con el resto. Se relaciona con la forma en el otros te ven. Perseguir el exito, muchas veces significa esperar que otros te reconozcan como exitoso. mejor no vivir en funsión de otros y hacer lo que uno quiere hacer...
    talvez mi argumento sea el de algúno de tus fracasado ¿o no? jajaj
    saludos!

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  2. si fuera tan fácil ya hubiera pasado algo catastrófico...

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  3. pusiste loser con dos "o" :)

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  4. son muy buenos tus posteos.
    y este sobretodo me puso a reflexionar jeje.
    Nos vemos el lunes y segui q ta genial el blog.
    Santi

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