Leyes "de Lasa"

Siempre admiré las certísimas leyes de Murphy y siempre pensé las mías. Mientras que él se basa en cuestiones científicas para darse cuenta de que, por ejemplo, la tostada cáe por el lado de la mermelada (y valla a saber en qué para cuestiones más profundas), yo me apoyo en la observación metódica y rigurosa. Si no estas de acuerdo con alguna de mis reglas, lo lamento por vos, tu caso será la excepción. Aquí van:

1) Más del 50% de los bolígrafos que tiene tu lapicero, no sirven.

2) Nunca te sentarás a estudiar sin levantarte de modo espontáneo dentro de los primeros 3 minutos (recordando algo que te falta o debes hacer).

3) Todos conservamos, como mínimo, un rejoj que no funciona.

4) Las galletitas más buscadas son inversamente proporcionales a las mujeres más solicitadas (en el primer caso se prefieren las rellenas).

5) Te pongas lo que te pongas, al salir en invierno, te cagarás de frío.

6) Nunca te va a ir como lo esperás, siempre puede ir peor.

7) "Nunca valorás lo que tenés hasta que lo perdés" (esta no es mía, pero es TAN cierta).

8) La tercera nunca es la vencida, eso es una tremenda boludez: o a la segunda te avivás o necesitás una cuarta de lo pelotudo que sos.

9) Cuando finalmente te decidas llamar a alguien, no va a estar.

10) Jamás terminarás de ordenar un ambiente por completo, en el trayecto final, por cansancio, finalizarás escondiéndo algo para que quede estéticamente visible (ídem con la limpieza).

11) Siempre que se muestre una foto grupal, cada individuo mirará cómo salió él, ignorando rotundamente a los demás.

12) Las dietas que empiezan los lunes no son efectivas.

13) Las bajas expectativas en el resultado de un exámen terminan ocacionando conformismo sorpresivo.

14) Los que alardean hacer algo bien, lo hacen para el culo (sobretodo en la primera demostración).

15) Cada elogio de una mujer hacia otra mujer encierra un deseo inconsciente de envidia.

16) Los alfajores light no sirven en una dieta, sí las verduras claro.

17) No es efectivo elegir fechas claves para dejar de fumar, cuando menos te lo esperes, sucederá el divorcio.

18) Todos bajaron el volumen de su reproductor de música o probaron el sonido (quitandose los auriculares) en espacios públicos por miedo a que los demás escuchen ese tema ridículo que todos tenemos... pero que nos encanta.

19) Los que responden encuestas telefónicas no tienen nada más atractivo que hacer.

20) Cuando lleves por precaución un paraguas, apenas lloviznará. Cuando llueva intensamente, estarás demasiado lejos de tu casa para conseguirlo.

21) Si estudiás, aprobás. Si no estudiás mucho, podés aprobar. Si no estudias nada... también podés aprobar.

22) En la foto de perfil de facebook estás más dable que nadie, pero sabemos que es mentira.

23) Los magos, las brujas, los políticos y las putas engañan.

24) Cuando chocas miradas con un desconocido en un ámbito público, instantáneamente ambos desviarán la vista... pero en un lapso menor al minuto, se volverán a mirar (disimuladamente claro).

25) El viaje en el ascensor con un extraño y a más de 5 pisos de distancia, entra en el top5 de las situaciones más incómodas.

26) Cuanto más le preguntás a tu pareja si realmente te ama, más convencido estás de que no lo hace.

27) Siempre se puede hacer las cosas mejor de lo que ya las hiciste (aunque nunca sepas que tendrías que haber corregido).


Segunda breve cita con el psicólogo

Ps: ¿Cómo te sentís hoy?
Gonzalo: Una pregunta menos profunda no había ¿no? Como el culo, pero se vuelve constumbre, así que no me alarma... Me estoy volviendo rutinario los fines de semana: me levanto todos los putos sábados a las 3 de la tarde, tiro un paty en la essen, simulo ordenar el cuarto, saco el paty de la essen, pienso que debería ponerme a estudiar, respondo el cuestionario de mis viejos por teléfono, me como el paty... También suelo preguntarme por qué salí la noche anterior en vez de descansar... nunca me lo respondo, claro.

Ps: Bueno.. no está mal salir...
Gonzalo: No, obviamente. Pero a veces te deja medio pelotudo, hay que tener cuidado.

Ps: ¿Hay algo que necesites o que desees con muchas ganas en este momento?
Gonzalo: Vaciones. Bien largas. Que nunca terminen. Quiero estar tirado en una reposera mirando al mar, haciendo autodefinidos y diciendo pavadas. Quiero tener la mente en blanco por un día, sin consumir fármacos claro. ¡Hay la puta madre! ¡Quiero tantas cosas!...

Ps: ¿Cómo es vivir solo?
Gonzalo: ¡No te das una idea!

Ps: Sí... yo también vivo solo eh
Gonzalo: ¿Entonces para que carajo me preguntás que se siente?

Ps: ¡Estoy intentando analizarte! Además lo tuyo es distinto, sos jóven, lleno de proyectos, con toda la vida por delante, fresco e inteligente...
Gonzalo: Soy jóven... nada más. Vivir solo es jodido, pero a la vez es lo mejor que te puede pasar. Polos opuestos que se conjugan dulcemente. Ni yo ni mi hermana sabemos hacer absolutamente nada en lo referente al hogar, pero sorprendentemente, seguimos vivos. Hemos dejado las hornallas prendidas accidentalmente, se nos han quemado varios menús, rompimos la más variada vajilla y el orden no es nuestro aliado. Se extraña mucho a la familia pero se discute menos con ellos. La vía telefónica es gloriosa, cuando se produce un altercado sólo hay que tocar un botón y producir el mágico aislamiento.

Ps: ¿Hay algo que te moleste?
Gonzalo: (risas) Muchas cosas, suelo quejarme seguido. No soy malhumorado ni tengo mala onda, simplemente soy crítico... así lo defino. Crítico de lo negativo, de lo que me jode, de lo que vos te callas, de todo.

Ps: No está bueno ser tan negativo en la vida. Creo que se puede moldear ese aspecto. ¿Cómo te llevas con los problemas?
Gonzalo: Muy bien, los acepto. Sé que están y que no se van a mover de ahí, es un lindo reto superarlos. Siempre digo: "La vida sin problemas es aburrida" y cada día me doy cuenta de la veracidad de esa afirmación. Ojalá nunca me despierte y tenga la vida resuelta, porque acabaría con ella rapidamente. Quiero tomar el camino jodido, llegar al final y darme cuenta de que a pesar que me costó, lo disfruté. Siempre tuve la misma pesadilla, pienso en un mundo en el que todos nos vistamos de blanco, tengamos la misma casa, las mismas facciones, la misma personalidad bondadosa y comprensiva, nos amemos profundamente y no tengamos problemas... ¡Qué Dios no lo permita! Será por eso que tanto odio al comunismo...

Ps: ¿Puede que...?
Gonzalo: ...Basta. No quiero más preguntas.

Ps: Soy psicólogo y voy a seguir preguntándote.
Gonzalo: No vas a seguir preguntando nada. Sos una creación mía, no tenés vida propia. Las preguntas me las estoy autoformulando.

Ps: No te mientas, yo soy yo... y vos sos vos. Hablo por mi mismo y tengo libre albedrío.
Gonzalo: Vos sos yo... Somos la misma persona, como la trinidad pero de a dos. Te cree para canalizar en forma escrita lo que me pasa, nada más.

Ps: Entonces estás hablando con vos mismo... te estas volviendo loco, o mejor dicho, nos estamos volviendo locos.
Gonzalo: Puede ser. Tenemos muchas dificultades en la cabecita, sin duda. ¡Qué afortunados somos de tener TANTOS problemas!... nunca nos vamos a aburrir...

Celsonalidades

Según wikipedia, la consultadísima y a la vez trillada enciclopedia de internet, el teléfono móvil es un dispositivo inalámbrico electrónico que permite tener acceso a la red de telefonía celular o móvil. En mi opinión, es un instrumento que te puede asistir en el momento oportuno o simplemente, quemarte la cabeza y volverte más loco de lo que estás.

El teléfono móvil define personalidades, expone temperamentos y revela estados de ánimo. "Dime qué celular tienes y cómo lo usas, y te diré quién eres realmente" (o al menos cómo te comportas). El móvil te delata al entorno, tené cuidado. De acuerdo a cómo lo utilices, tu identidad queda descubierta (parcialmente, claro) y aquellas debilidades que tanto detestás, salen a la luz.


A estas personalidades reveladas por medio del uso del celular las llamaremos celsonalidades. Las hay diversas y numerosas (conforme a la cantidad de usuarios). Véase algunas de las más frecuentes:

Celsonalidad obsesivo compulsiva (C.O.C.): El individuo no se despega de su celular y tiene una acentuada adicción que aumenta progresivamente. Suele preocuparse de modo constante por la recibida de mensajes de texto y el ringtone lo vuelve paranoico: lo escucha a todo momento y alucina llamados que nunca se producen. Prefiere la comunicación por medio de este aparatejo en vez de la interpersonal. Suele padecer trastornos de ansiedad en los lugares en los que la señal desaparece: subtes, ascensores, rutas, etc. Es capaz de ir a compar un cargador si el móvil se queda sin batería... ¡Verdaderos enfermos!

Celsonalidad abandonada: La persona no tiene el más mínimo interés en el teléfono (así como tampoco lo tiene en la vida). Pierde el celular muy seguido, o se lo roban, o se le cae, o simplemente se las ingenia para que sufra algún percance. El último sms lo recibió hace dos semanas y, casualmente, es de la compañía de telefonía celular que le notificaba un descuento en la carga de crédito. Suele ser de los que se olvidan las fechas de cumpleaños y los trabajos prácticos. No identifican el ringtone de su móvil hasta pasados los 10 segundos y, en la mayoría de los casos, lo tienen apagado (sin siquiera notarlo).

Celsonalidad laucha pijotera: Carga crédito de a poco, muy de a poco. Sus frases típicas son de público conocimiento (con la utilización de diminutivos para amortiguar el pedido): "¿me prestas un mensaj-ito?", "¿puedo hacer una llamad-ita cort-ita?", "Lo necesito un segund-ito"... No es que no les interese la utilización de su móvil, sino que no piensan invertir un solo peso para comunicarse. Suelen tener ese ladrillito pasado de moda y recauchutado en varias oportunidades.Cursiva

Celsonalidad funcional: Todavía usa el Nokia 1100 y con orgullo lo exhibe. Le gusta tener su celular para utilizarlo en casos excepcionales y de emergencia. No entiende tecnologías nuevas y complicadas. Prefiere utilizar lo fácil, práctico y útil... Es el más razonable, sin duda alguna.

Celsonalidad fashion-excéntrica: Generalmente se manifiesta en las mujeres adolescentes y en algunas pendeviejas. Quieren tener la exclusiva edición limitada que lanzan Motorola V58 en conjunto con Louis Vuitton, Fendi y Dolce & Gabbana... edición que viene con espejo que no se empaña, animal print en la carcasa y cafetera incluida. Quieren deslumbrar y llamar la atención con un bicho que suene raro, pero de calidad. Suelen ser envidiosas y neofílicas.

Celsonalidad insegura: El individuo borra y escribe 10 veces el mismo mensaje de texto, pensando en cada una de las oportunidades el impacto que sufrirá quien lo reciba. Se ponen nerviosos cuando tienen que atender un llamado y no encuentran las palabras justas a la hora de comunicarse. Nunca saben qué hacer... si guardar o eliminar los sms antiguos, si los números de sus contactos siguen vigentes o debe cambiarlos, si escribir o llamar...

Celsonalidad insoportable: La persona comparte un plan corporativo con vos. No para de llamarte durante todo el día con la simple excusa de comunicarse. Las preguntas van siendo cada vez más banales y sin sentido: "¿Qué hacías?", "¿Estas aburrido?, "¿Charlamos? estoy al pedo"... yo no, flaco. Maldigo el puto día que decidí que podías llamarme gratis, ¡dejame en paz! Los que poseen esta personalidad suelen ser amigos muy cercanos, o en el peor de los casos... tus padres.

Celsonalidad "no entiendo un carajo": Adultos y ancianos en su mayoría. Todavía no saben redactar un sms en modo diccionario o sacar una simple foto. Nunca aprendieron a guardar un número en la lista de contactos y suelen pedir ayuda constantemente. No retienen los conocimientos que les explican si son muy rebuscados. Les cuesta entender cómo funciona un teléfono móvil y, más a su pesar, su familia decidió regalarle el nuevo iphoneNO. ¿iphoneNO? Sí, NO vas comprender el uso, nunca.

Acelsonalidad: Individuo que no posee teléfono móvil. Casi no quedan, pero todavía los hay. Acostumbran ser los más sanos e inteligentes de todos. Poseen una personalidad única, diferenciada de todas las anteriores. No padecen trastornos y prefieren no tener un aparato más que les complique la vida. Pero no todo es positivo... estan literalmente fuera del sistema y suelen morirse en los accidentes en los que la presencia de estos bichos, aunque no lo parezca, es vital.

Historias en movimiento

Son tan solo segundos. Segundos que se detienen de golpe y nos susurran al oído. Segundos que narran historias y dejan fluir la imaginación. En los medios de transporte, el tiempo parece no pasar, la gente se detiene y pierde la mirada... buscando consuelo quizás o simplemente abandonada al destino que les aguarda cuando deban abandonarlo.

El subte se detiene. Se abren las puertas. Se produce el intercambio de alienados, una y otra vez. Sentado, contemplo a mis compañeros de ruta momentáneos así como ellos me contemplan a mi. A la izquierda una anciana reza el rosario, convencida de que el presente puede mejorar (ilusa dirán algunos. Yo no la juzgo). A mi derecha una madre adolescente, esas que me rompen el corazón y me producen la más dulce de las ternuras. Frente a mi asiento se sientan ellos, un humilde matrimonio discutiendo fuertemente sobre cuentas a pagar y gastos familiares... en el medio de la "feliz" pareja, un niño de unos 6 años escucha atento la conversación, convencido de que forma parte del aterrador mundo de los adultos (tal vez eso le hacen creer). Los sacrificados músicos suben en alguna estación y exteriorizan su arte, rogando a cambio, una pequeña contribución. Claro que nadie puede oírlos, tienen los oídos ocupados con aparatos tecnológicos... ¿y la colaboración?... ¿Quién es capaz de regalarle las tan necesitadas monedas? Ni hablar de papeles de valor... la crisis pega fuerte a todos. Al músico mucho más, por si no nos enteramos.



Los colectivos son un verdadero crisol de razas que confluyen, involuntariamente, en el mismo lugar. Allí las cosas son diferentes, constante movimiento, celulares que suenan, voces de colegas que coparten asiento, bocinazos recurrentes de conductores impacientes y las correspondientes puteadas del chofer de turno. También están los silencios y las pausas, las miradas fijas, el sueño que duerme a más de uno, los que aprovechan para comer y los que tararean, sin miedo al ridículo, el tema pasado de moda.

Si hay un buen transporte para cosechar anécdotas, es el taxi. Los tacheros se disfrazan de opinólogos y nos dan cátedra durante el trayecto. En la mayoría de los casos hicieron una brillante carrera pero terminaron conduciendo un coche a las 3 de la mañana... ¿extraño, no? Entretenidos como pocos, hablan ininterrumpidamente y no dejan meter bocado. Los hay malintencionados que mágicamente se pierden o les anda mal el cuentakilómetros. Pero también los hay generosos y compañeros, esos que saben escuchar a las desconsoladas mujeres después de una ruptura y aconsejar a los perdidos muchachos que poco entienden de la vida.

Por todas estas memorias, no me quiero detener. Quiero seguir andando en esos medios que me revelan secretos y comportamientos. Quiero que los segundos se detengan de golpe y me susurren al oído. Quiero que los segundos me narren historias y dejen fluir mi imaginación. Coincido con Coelho, quien decía que "el camino es el que nos enseña la mejor forma de llegar y nos enriquece mientras lo estamos cruzando"...

La era del cuerno

¿Por qué esa vehemente necesidad de picotear el nido ajeno si en el que te encontrás satisface con gozo y deleite a tantos otros hombres? ¿Cuántas veces vas a morder la jugosa manzana y luego rechazar el pecado como un fariseo hipócrita? ¿Nunca te arrepentís de tomar la chocolatada a las 3 de la tarde con tu novio y terminar brindando ebria y cariñosa con un perfecto desconocido 12 horas después?...

Más tarde le vas a llorar a San Valentín rogándole que vuelva... ¡No seas boluda haceme el favor!, el error fue tuyo. No quiero hacer distinción de sexo en este artículo. Los temas, interrogantes, planteos y críticas van para ambas partes (aunque estudios en diversas partes del mundo demostraron que las mujeres suelen ser más infieles que nosotros).

¿Cómo son los perfiles a la hora de traicionar a la pareja? Lo sé. Esta pregunta fue muy Cosmopólitan o Revista Playboy. Mi intención no es aconsejar a nadie en estas prácticas, simplemente describir y analizar un tema siempre en boga. Véase:

Hombres: somos atropellados para cometer actos de infidelidad, procedemos erróneamente en este tipo de situaciones. La víctima se termina enterando en la mayoría de los casos (siempre está el Cachito que la tiene clara, vuela y vuelve con el pecho erguido). Nos conducimos por pasiones e instintos, sin pensar mucho. A la hora de cometer el ilícito no calculamos las prontas consecuencias ni tampoco profundizamos en la búsqueda de nuestra amante. No sentimos un placer extra por el hecho de estar traicionando a nuestra compañera de ruta por más pelea que hallamos tenido. Es el disfrute ocasional del momento... nada más. No sabemos reconocer infidelidades por más que tengamos la evidencia delante de nuestros ojos.

Mujeres: son minuciosas, calculadoras, precavidas... sin duda son las vedettes de la ingratitud. Actúan de modo impecable y no dejan rastro (en la mayoría de los casos, claro). Se mueven por sentimientos, no por pasiones o instinto. Las causas del episodio pueden ser por: a) cierto rencor hacia la pareja por peleas generadas ese mismo día (infidelidad ocasional); b) necesidad de que un tercero la contenga y acompañe (infidelidad sostenida); c) las mal atendidas o vulgarmente llamadas malco; d) por efectos del alcohol; e) simplemente, por putas (hay subdivisiones que no vale la pena aclarar). Sienten un placer extra por el hecho de traicionar a la pareja, se sienten transgresoras y hasta rebeldes (las más conservadoras sufren la escena). Son especiales para reconocer una infidelidad, tienen un ojo biónico y no se cansan de buscar pruebas... hasta que las encuentran, naturalmente.

En algo estamos de acuerdo: "tanto el hombre como la mujer son infieles"... pero la mujer miente más y mejor. Se lleva el Oscar en cada uno de los interrogatorios masculinos. Lo nuestro es más bien paupérrimo: no porque no sepamos remarla oralmente, sino porque al momento del cuestionario femenino, ellas tienen las suficientes pruebas, testigos, objetos, fotos y evidencias necesarias como para hacernos mierda en pocos minutos.

Todos coincidimos en la misma frase "no valorás lo que tenés hasta que lo perdés", es tan cruda como cierta... y la seguimos padeciendo, con una y otra pareja. Después de haber pasado una excelente noche con esa chica de la que no te acordás ni el nombre, querés volver con tu novia. Después de haber coqueteado y estado con cuanto hombre se te cruzó en ese día de lujuria, querés volver con tu noviecito. Al fin y al cabo, lo sólido se mantiene y lo demás se termina derrumbando.

Aprendé a distinguir satisfacción pasajera de relación duradera. No rompas un vínculo de tanto tiempo por una noche ocasional, no seas boludo. Diferenciá lo que realmente vale de aquello que no tiene importancia, querida (para dejar de analizar la frase del párrafo anterior que tanto te preocupa). No pretendo ser moralista, pero sí dejarte un mensaje alentador... No te discuto un par de errores o arrebatos, pero cuando se te convierte en vicio, el desafío es otro. Dejen de lustrarse los cuernos en dúo, mírense a los ojos por 2 minutos, innoven en su accionar y disfruten de los momentos juntos, chicos "rebeldes". Ya van a tener tiempo de mirar otros rostros y relojear nuevos culos, por ahora, confórmense con el actual... puede que sorprendentemente, sea para toda la vida.


"Morirse de risa" dista de llevarnos a la tumba

Les dejo un artículo que escribí tiempo atrás, publicado en la columna del diario escolar y en nosuccess (los que ya lo leyeron, releanlo que nunca viene mal)... Quiero levantarles un poco la autoestima con mensajes más positivos, para que dejen de pensar que soy un pesimista empedernido que intento perturbarlos emocionalmente. En el texto no empleo el vocabulario vulgar que con tantas ansias esperan, pero al menos les dejo un rico sabor en este insulso jueves de agosto...


"Morirse de risa" dista de llevarnos a la tumba

“El día peor empleado es aquel en el que no nos hemos reído” afirmaba Roch Chamfort a mediados del siglo XVIII, legándonos un espacio profundo para la reflexión acerca de una de las tantas asignaturas pendientes que hoy en día nos debemos.A través de los años, diversos estudios realizados en todo el mundo coincidieron que con esta simple expresión de bienestar se movilizan 400 músculos, se aumenta la capacidad pulmonar, se oxigenan los tejidos, baja la presión sanguínea, se alivia el estreñimiento y se libera adrenalina a la vez que se levanta la autoestima y se reducen el estrés y el miedo. Algunos pesimistas aseguran que “a más risa más arrugas”, pero este aspecto es una pequeñez en comparación a los beneficios que produce. Vale aclarar que los ceños fruncidos también las originan y, a mi criterio, es preferible una arruga obtenida a fuerza de risa que de estrés.

¿Porqué nos cuesta tanto sonreír y disfrutar plenamente de este don si tanto bien nos causa? Una pregunta que pocos se cuestionan y nadie responde. Vivimos alienados al trabajo, las ambiciones y el éxito. Caminamos por la calle con rostros nublados, presos de las problemáticas cotidianas y actuamos de manera pesimista ante cada obstáculo que se nos presenta. ¿Nos costará mucho aprender que la risa es más barata que la luz eléctrica e ilumina más? ¿Seremos capaces de “estar siempre alegres” espontánea y sinceramente, enriqueciendo a todo aquel que le sonreímos sin empobrecernos nosotros?



No hace falta acudir a centros en que se utilice a la risa como método terapéutico para aprovechar los beneficios de ella a diario. El primer requisito es tener una buena actitud frente a la vida: despertarse con una sonrisa en los labios por el simple hecho de poder hacerlo un día más. Intentar ver siempre “el vaso medio lleno” y saborear su contenido en una aventura positiva, encarada con buena predisposición. También es importante encontrar la solución más apropiada a cada problema, evitando evadirlo (si se hace presente, por algo debe ser). No puedo dejar de mencionar lo gratificante que resulta reírse de uno mismo: carcajear con nuestras manías incorregibles y burlarnos de nuestras típicas actitudes vergonzosas. Frecuenten gente optimista si no lo son y enriquézcanse con programas de humor sano y libros cómicos.

Luego de presentarles algunas pautas muy útiles para poder reír, concluyo recomendándoles que se vuelvan como niños y rían las 200 veces que ellos lo hacen a diario. Reemplacen 45 minutos de gimnasio por 5 de carcajadas espontáneas. Acuéstense con el sabor de la satisfacción que produce haber vivido el día utilizando el único producto medicinal gratuito llamado risa, y recuerden las sensatas palabras del escritor Oscar Wilde, quien sostenía que “la vida es demasiado importante como para tomársela en serio”…

La justicia vestida de luto

La capital amaneció gris plomo, apesadumbrada, compungida... tal vez intuyendo lo que podía llegar a suceder. Día sombrío para la justicia argentina que nos viene avergonzando desde hace mucho tiempo. No hace falta tener amplios conocimientos jurídicos para reconocer severas falencias en una sentencia, y estoy convencido de que hoy las hubo.

194 muertos que hoy no descansan en paz, familiares de víctimas desconsolados, culpables absueltos y fanáticos provocando entre festejos y aplausos. Espectáculo lamentable en la Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales, en la que los seguidores de Callejeros celebraban (literalmente) el indulto del grupo... ¡No es una fiesta muchachos! ¡Guarden el papel picado y las banderas!... ¡Se están cagando en cada una de las víctimas fatales de Cromagnon!

Las contradicciones de los jueces son más que evidentes... si bien las penas máximas fueron para los verdaderos responsables, muchos coautores fueron librados de toda condena. El manager de la banda, Diego Argarañaz, recibió 18 años mientras que los miembros del grupo fueron absueltos por el trillado beneficio de la duda. El subcomisario Díaz recibió una justa condena al igual que Chabán con sus merecidos 20. Pero su mano derecha, Raúl Villarreal, fue condenado a la lamentable pena de un año de prisión en suspenso como partícipe secundario. Las funcionarias públicas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fueron mágicamente beneficiadas... tanto Fiszbin como Fernández encargadas de controlar y fiscalizar, recibieron una leve pena de 2 años de prisión... ¡Los fallos dan verguenza!

No puedo negar la bronca que me produjo escuchar los comentarios lamebotas de los canales oficialistas que intentaban justificar lo injustificable, el jolgorio de los fánáticos de Callejeros acompañados de saltos y sonrisas, los disturbios y violencia gratuita y la intolerancia de los familiares en el juicio. Es entendible la reacción de los padres, pero no podemos dejar de reconocer el grado de culpabilidad de los mismos: cantidad de menores asistieron al recital bajo su consentimiento sordo que no escuchó a los peligros y riesgos.

Se me hacía necesario hablar del tema, no puedo esquivar una realidad que nos toca a todos tan de cerca... les pido disculpas a los que esperaban el texto frívolo y banal que los hiciera reír y alejarse de la problemática cotidiana. Pasaron más de cuatro años de la tragedia en la que 194 jóvenes como vos y yo, perdieron su vida. Más de cuatro años esperando una sentencia justa que devolviera el consuelo a tantas familias. Hoy, cuatro años después de aquel 30 de diciembre podemos afirmar, sin temor a equivocarnos... "no se hizo justicia"


Los "opinólogos"

Son una raza lejana a extinguirse... una sociedad que aumenta progresivamente. Están entre nosotros, sin duda alguna. Habitan mayoritariamente en las reuniones concurridas, las charlas entre amigos y las aglomeraciones oportunistas.

¿Cuál es el arma que los hace tan peligrosos? La palabra, aunque no lo creas. Dicen saber absolutamente toda la verdad, realizan comentarios como si fueran afirmaciones universales y opinan de TODO (literalmente): conocen de fútbol, de política internacional, de las últimas tendencias en moda, de autos importados, de famosos berretas, de comida china y de economía normativa. Siempre imponen sus afirmaciones (que son las más acertadas, desde ya) y no permiten pluralidad de voces.


Algunos comportamientos típicos de los opinólogos:

CASO 1: Cita a una autoridad

Aunque no se correspondan el dicho y la persona reconocida, vos no tenés ni la más puta idea de cómo comprobar la veracidad de la frase. Ejemplo:

- Vos: ¡Mi mamá cocina torta de chocolate con frutillas todos los sábados!
- Opinólogo: Según Cormillot no es saludable mezclar hidratos de carbono, grasas y frutas de modo reiterado. Además la astróloga de canal 6 (no recuerda su nombre) dice que el sábado se alinean los planetas más lejanos y puede que traiga negativas repercusiones alimenticias.

CASO 2: Ideología "marcada"

Siempre pertenecen a un partido político, sociedad o grupo y tienen una orientación ideológica de la cual nada conocen (pero suelen inventarle lineamientos y normas nuevas). Ejemplo:

- Vos: No me gusta mucho la política, no la termino de entender..
- Opinóloga: Ah ¿no? Yo se mucho de política, sinceramente. Mi postura es marxisto leninista con orientación derecha... un poco rara pero está bueno conjugarlas y sacar una propia.

CASO 3: Tendencia a extremos

Sus comentarios tienen que escandalizar a los que los escuchan. Causar un shock inicial seguido de una admiración pasajera. Aunque no sean rebeldes aparentan serlo a simple vista. Ejemplo:

- Gonzalo de Lasa: No me gustan los excesivos cuidados que se le dan a los animales...
- Opinólogo: ¡Qué decís! ¡Estás loco!.. yo me hice vegetariano hace más de 1 año para cuidar la fauna mundial, estoy en contra de la caza y del maltrato de animales domésticos... También planto media docena de árboles al mes y protejo a los insectos. No me gustó tu comentario, me caés un poco mal...

Caso 4: Psicología fácil al entorno

Siempre tienen un consejo para dar. Les pasaron todas, vivieron los mismos momentos, son la experiencia con patas y siempre salieron victoriosos de las situaciones negativas. Ejemplo:

- Vos: Mi novio me dejó por una rubia infartante que conoció en un boliche (era el pesimista del texto anterior que finalmente se animó a levantarsela)
- Opinóloga: Suele suceder, no te alarmes. A mi me pasó algo parecido con mi pareja anterior... ¡Era un pirata! Pero yo no soy ninguna boluda, no (está dando a entender que vos sí lo sos). Cuando me enteré, lo fui a buscar, lo cagué a trompadas y a las 10 minutos me comí a su mejor amigo.

Caso 5: Análisis de los demás

Creen que saben lo que pasa por la cabeza de todos. Conocen las actitudes, comportamientos, estímulos y reacciones de cada ser viviente. Hablan con impunidad y nos dejan a todos mal parados. Ejemplo:

- Vos: Pepito estaba medio bajoneado hoy, nose que le pasaba...
- Opinólogo: Yo sí, a mi siempre me cuenta todo. Pero en realidad me doy cuenta... está angustiado por Julietita, ella es una garca de mierda, no lo quiere para nada la muy forra. Además Pepito está atravesando un momento difícil de su vida me imagino, tiene rasgos apesadumbrados y no está comiendo mucho... debe ser drogadicto.

¡¡PEPITO NO ES DROGADICTO PEDAZO DE PELOTUDO!! ¡JULIETITA LO AMA, DEJATE DE JODER! No sabes nada flaco, empecemos por ahí. Dejá de opinar acerca de TODO que tus comentarios no me terminan de agradar, ni interesan y tampoco aportan, claro.

Seguramente saldrá el entrometido que afirme que, por la diversidad de temas que trato en este blog y los comentarios dictatoriales que emito, soy un "opinólogo" más. Les respondo: todo lo que digo lo hago con conocimiento de causa y experiencias personales (no muchas, claro). No tengo la verdad absoluta, ni la voy a tener... y si no están de acuerdo, tienen la posibilidad de ahorrarse lectura inútil evitando este espacio.

"En fin,... dejen de hablar de la totalidad de temas existentes opinólogos,
Muchas gracias,
Gonzalo de Lasa"

Optimistas, abstenerse

"Sos demasiado pesimista", me comentaba un amigo esta mañana en un breve recreo: sí, lo soy. No me gusta disfrazar la realidad de superhéroe si jamás me rescata cuando estoy en problemas. No me gusta decir que me va a ir bien si no estudié un carajo, ni ilusionarme con una buena noche si no estoy de humor. No me gusta sonreír ante una situación que podría haber sido mejor, no me seduce ser un fracasado conformista...


Lo mío es causa-consecuencia, bastante simple por cierto. Tengo ciertas espectativas de un hecho que se pueden o no cumplir de acuerdo a mi accionar y al de mi entorno... ¿No entendiste? En otras palabras... aguardo (sin muchas ilusiones, claro) el resultado de un hecho conforme a:

1) Actitud (fundamental)

2) Experiencias anteriores

3) Probabilidades estimadas

4) Una buena cuota de instinto

Mezclar, batir y sale el pesimismo (o esperanzas positivas en el mejor de los casos). Supongamos que sos un verdadero perdedor, sábado a la noche, boliche con amigos, rubia infartante... ¿Podré engatuzarla? (para no entrar en detalles). Analizá la situación bajo los 4 criterios y en base a ellos mirá cuán lleno está el vaso. Véase:

1) Actitud: Nula. No sabés contar chistes, aburrido como pocos, nunca aprendiste a bailar y no te levantás ni a la mañana (sos un ultimomentista, claro)

2) Experiencias anteriores: Pocas. Las únicas rubias que te apoderaste eran fronterizas indocumentadas, teñidas y más feas que pan dulce con aceitunas.

3) Probabilidades estimadas: Ninguna. Ella está más buena que la casa de Hansel y Gretel y vos, aparte de ser poco agraciado sos un reverendo pelotudo.

4) Una buena cuota de instinto: "Algo me dice que la belleza rubia de ojos celestes que baila con gracia y ritmo cautivando todas las miradas no me va a dar bola..."

No es pesimismo, es realismo en su máxima expresión. No digo que no te la jueges... no te llenes de expectativas al divino botón (para los que se sienten heridos por el uso de las malas palabras). Es preferible ver la vida con un poco de decepción y recibir una grata sorpresa.

Aprendamos a ser pesimistas, no es fácil. A vos te lo digo, que siempre sonreís y ves la vida color de rosa... no te mientas. El vaso no está medio lleno, claramente. Tiene mitad de Coca-cola y mitad de aire, ni más ni menos. No te vas a ahogar con tomarte ese poco, hacéme caso. Prefiero ver la parte libre y completarla con un buen fernet y brindar por este mundo de mierda, que más que llenarte, te deja vacío.

Cuento: "El presagio"

Como poderosas fuerzas interiores sobre las que no se tiene control, los presentimientos se repetían incansablemente. Conjeturaba una y otra vez sobre el destino de su abuelo que yacía frente a sus ojos en una cama articulada de hospital. Su cabeza no dormía, no hallaba paz, no encontraba salida desde hacía un mes. El proceso de internación fue doloroso para toda la familia, aunque sabían desde hace tiempo, que el pilar fundamental del clan no andaba del todo bien.

Comenzó con dolores físicos que lo intranquilizaban pero no dejaban de ser auténtica muestra del paso de los años. Siguió con la pérdida progresiva de la memoria y otras capacidades mentales. Finalmente, como si todos supiesen que arribarían, los problemas cardíacos se manifestaron en el envejecido cuerpo y los tan temidos infartos se sucedieron con una crueldad imprevista. De un momento para otro, los Gutiérrez se encontraron haciendo guardia en la habitación 206 del Italiano. La rutina ordinaria familiar se vio interrumpida por este lamentable hecho que dio un inesperado giro en sus corrientes vidas.

El cambio más grande lo sufrió su nieta predilecta, sin dudas. Los presentimientos de un rumbo trágico la acosaban noche por medio. Una corazonada le confesaba una cercana fatalidad... una suerte más que evidente para su querido abuelo.

- Acompañalo esta noche, Juanita - le solicitaba entre sollozos y oraciones su madre - no le queda mucho tiempo.

Y así transcurrían los días y las noches para la jóven, sólo pensaba en él. Los recuerdos se le hacían presentes a cada momento y sus celestes ojos descansaban sobre el ajado rostro del anciano. Con sus suaves manos solía rozar sus grises cabellos y su dulce voz le susurraba, cada dos por tres, un tango al oído. A pesar de llevar el problema con entereza, los funestos presagios no cesaban y como gritos enérgicos la despertaban de sus pesadillas.

Una noche en sueños, lo vio todo. La adolescente construyó en imágenes el tétrico final de su abuelo. Imaginó el féretro desfilando frente a su desconsolada familia, las coronas de flores con mensajes compasivos, los avisos fúnebres que colmaban dos amplias carillas del diario local, el cielo gris plomo cómplice de lo sucedido...

Se sobresaltó al despertar. Con lágrimas en los ojos se levantó de la silla de espera y se acercó a la cama de su abuelo. Intuía que ésa era su última noche juntos, que no lo vería más. Se apresuró a acariciar sus cabellos y a cantarle un último tango, su preferido. Juanita estaba convencida de que el día posterior, a esa misma hora, estarían despidiendo a la persona que tantas satisfacciones les había dado...

Al día siguiente los hechos se sucedieron tal como los había pronosticado: el féretro desfiló por él parque de Descanse en paz, las coronas de flores llegaron de numerosas familias que expresaban su dolor en mensajes compasivos, el sector avisos fúnebres del diario local estuvo colmado durante una semana y el cielo gris plomo fue cómplice del trágico hecho... Pero el abuelo seguía recostado, en la 206 del Italiano, más vivo que nunca, rogando escuchar su tango preferido y recibir la caricia diaria de Juanita que, por el trágico y penoso accidente sufrido la noche anterior, nunca llegó.

Pequeño manual básico para estudiar

Estoy monotemático últimamente, lo sé. Es que los finales me están masticando la cabeza lentamente... No pienso en otra cosa (de ahí a estudiar hay un largo camino). Durante este tiempo de instrucción me plantié ciertos interrogantes con respecto al tema, ¿Cómo prepar un examen sin perecer en el intento?; ¿Cuáles son las drogas legales más eficientes para la concentración?; ¿Por dónde empiezo?; ¿Cuánto me falta?; ¿Ya termino?...


No soy el único. Muchos me manifiestan las mismas preguntas que a continuación, intentaré resolver con sólo 10 reglas básicas para el buen estudio (sólo para aquellos que las necesiten):

REGLA NRO. 1: Acondicionar el espacio de aprendizaje
No podés empezar a acomodar conocimientos en tu cabeza si lo que te rodea es un verdadero quilombo. Arrancá por el entorno, sé inteligente. Tu escritorio se asemeja más al de un empleado público que al de un estudiante: clasificá los papeles, sacá las boludeces que no aportan y despejalo completamente.

REGLA NRO 2: Ordenar el material de estudio y chequear las herramientas
Tenés todos los apuntes por la mitad, seamos francos. Perdiste cuadernillos, fotocopias y cálculos. Hacé un llamado a la solidaridad a ese/a compañerito/a que todo lo sabe, todo lo tiene, todo lo estudia... (tratá que no sea el forro envidioso de mierda que nunca pasa nada, o en el peor de los casos, intentá convencerlo).
Las herramientas parecen una pequeñez, pero no lo son. Haceme el favor de tirar a la mierda ese grupito de resaltadores secos, viejos y obsoletos que te resignás a abandonar. Comprá lapiceras que anden bien y duren, sé que cuesta hallarlas pero nunca las vas a conseguir si no salís del "sector promociones" de la librería Berretín.

REGLA NRO 3: Alejar aparatos tecnológicos
Vayamos a los extremos: desenchufá el televisor, el equipo de música y la computadora (y proponete firmemente no utilizarlos hasta no terminar el trabajo). Tal vez ésta sea la parte más difícil del estudio, pero se puede vencer fácilmente con un poco de voluntad. Si lográs esta regla... sos el Gardel de la materia, te lo aseguro.

REGLA NRO. 4: Empezar con tiempo
Atención ultimomentistas: si se quiere obtener frutos positivos de un examen, se deberá abordar la materia con una semana de anticipación (como mínimo). Es fundamental la constancia y la no postergación. Los previsores pueden obviar este paso.

REGLA NRO. 5: Aplicar el método de estudio acorde a sus capacidades
Este regla es la más independiente. Hay quienes hablan como locos y repiten los temas de memoria. Otros prefieren colorear íntegramente los apuntes con el grupito de resaltadores viejos, secos y obsoletos mencionados anteriormente. Están los que "leen inteligentemente" y de modo mágico e instantáneo incorporan los conocimientos... mientras te sirva, estudiá como más te plazca.

REGLA NRO. 6: No tomar ni pastillas ni cafeína en demasía
No hace falta hacer fondo blanco de café y fumarte un atado de puchos en 3 horas: con dormir alcanza. Dejá de drogarte con "Memoral", "Concentracionic" y "Fast-Study". Sos vos el único encargado de hacer del estudio un trámite, no recurras a métodos que queman neuronas y te dejan medio tarado.

REGLA NRO. 7: Olvidar temas secundarios
Chiquita, dejá de pensar en el noviecito de turno y en el conjuntito que te vas a poner mañana a la noche. Boludón, dejá de preocuparte si te llama la noviecita de turno (que casualmente también está pensando en vos) y en las pavadas que sólo te hacen viajar un buen rato. Focalizá, entregate completamente al cuadernillo que tenes delante... todo lo demás, muere instantáneamente.

REGLA NRO. 8: Advertir al resto de los integrantes de la familia/clan/grupo para que halla clima de estudio
Decile a tu hermanita que le baje el volumen al CD de "Patito Feo" y a tu viejo que no te ponga el partido delante de tus ojos. El entorno tiene que favorecer al estudio, no digo que los condenes porque ellos estén al pedo y vos no... simplemente que realicen sus actividades de ocio con más tranquilidad.

REGLA NRO. 9: Poner horarios de estudio
Separar inicialmente el tiempo de estudio del de recreación. A partir de las 8 comienzo a chatear, ver el partido, fumarme un pucho, llamar a Pepe, visitar a Marita, comer la chocolina, ver "Lost" y hacer todas las pelotudeces (consideradas sumamente importantes) que no pudiste hacer el resto del día.

REGLA NRO. 10: ¡Dejate de joder!
No seas pelotudo, madurá de golpe (si no lo hiciste hasta ahora). Sé vivo e intelingente, aprobá con buena nota y viví la vida con muchas menos presiones...

Cuando el fracaso toca la puerta...

Animales exitistas con sed de gloria y triunfo, eso es lo que somos. Asumir la derrota no está en nuestros planes, al menos inicialmente. Nos cuesta perder en cualquier ámbito, pero más nos cuesta enriquecernos con la experiencia aprendida y aprehenderla (que no es lo mismo).

Bochar un final, perder un partido, no ser correspondido... Infinidad de situaciones cotidianas podríamos nombrar con respecto al tema. Incluso las de éxito parcial, que se convierten rápidamente en fracaso. Queremos notoriedad y reconocimiento por lo que hacemos (aunque seamos los peores). Queremos que nos aplaudan de modo indirecto y exteriorizen una felicitación por nuestro trabajo. Queremos que nos valla bien, siempre bien y en todo.


Hay tantos grados de fallos como personas habitan este mundo. Cada uno hace su escala de valores correspondiente a su personalidad. Véase una de las tantas clasificaciones de fracasos según los individuos que los padecen:

CASO 1: "No me presenté al examen"
Fracasado previsor: Conoce sus limitaciones y actúa conforme a ellas. Planea con anticipación la jugada, a diferencia de los "fracasados ultimomentistas", que van a rendir atolondradamente, sin haber estudiado lo suficiente.

CASO 2: "¡Aplasé! Mi oral fue una verdadera lágrima"
Fracasado total: Se reconoce como un verdadero perdedor y, a pesar de lamentarse, no va a hacer nada para que su suerte cambie. Vivirá siendo un completo fracasado.

CASO 3: "Desaprobé la prueba cómodamente... tendría que haber estudiado más"
Fracasado deductor: No hace falta mucha cabeza para suponer lo que debería haber hecho. Reconoce claramente el error pero nunca lo corrige.

CASO 4: "¡Me faltó muy poco para abrobar!... estuve ahí nomás"
Fracasado conformista: Está siempre satisfecho con su caída. Nunca manifiesta públicamente su fallo y si lo hace, lo minimiza.

CASO 5: "Aprobé con 7... no me disgusta, aunque la nota no concuerda con mis verdaderas capacidades"
Fracasado pedante: Creído como pocos. Pretende siempre tener la razón aunque nunca llegue al podio. Vive como fracasos hechos que el "total", "deductor" o "conformista" verían como verdaderas victorias.

CASO 6: "¡Me saqué un 9! Pero los chicos se sacaron todos 10... ¡Qué bronca!"
Fracasado envidioso de mierda: Nunca disfruta un éxito porque está pendiente del hundimiento de los demás. Quiere ser el único sobresaliente, sin segundos.

Todos en algún punto somos perdedores. Algunas veces no pegamos nada exitosamente y otras metemos algún que otro punto. Las decepciones nos deprimen y mucho, pero el día que triunfamos... ¡es inexplicable la sensación que sentimos!... ¡única!.

Aprendamos a reconocer el error que nos llevó a la caída y sacarle provecho para una futura situación. Nunca nos riamos de los fracasados (sólo del "envidioso de mierda"), porque lamentablemente, nadie queda exento de perder. Está bueno decepcionarte con una buena dosis de frustración alguna que otra vez, te hace bajar a la tierra... de golpe.

Buenos vecinos

Vivir solo, todo un desafío... sin adultos que te llenen de responsabilidades (aunque debo reconocer que el teléfono suena más de lo normal) y siendo vos el único motor de tu carrera y conducta. Duro reto de supervivencia en el que las tareas domésticas se vuelven tus enemigas predilectas, más aún teniendo una hermana que poco sabe lidiar con ellas.

Departamento sobre la Avenida Belgrano, ruidosa en la mayoría de los casos, efermiza en muchos otros. Adouls Huxley decía que "los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos", frase que no comparto. Aunque nunca le vi la cara, estoy cansado de escuchar el piano de la del "D" a las 3 de la mañana, pero más el acompañamiento que realiza con su desentonada voz. Estoy harto que la del "C" escuche al mango Chiquititas, Casi Ángeles, Floricienta y otros compilados de Cris Morena Group. Lo más triste del asunto, es que la mujer ronda los 30 años... "Flaca, ¿no te parece que es hora de escuchar algo más acorde a tu edad?".


El solterón del "B" es el más gracioso (no por eso deja de irritarme), mezcla de Carlos Perciavalle y Beto Casella, hombre de 50 años y amante de los perros. Coincidimos en el horario matutino: a las 8.30 en punto nos encontramos casualmente (a diario) en el pasillo esperando el ascensor... el señor, los 2 perros tamaño bañera y yo. Lo que termina de alterar mi humor a esa hora es la incisiva entrevista que se repite a diario:

LUNES:

Señor del "B": ¿Vos sos el que vivis con tu hermana?
Yo: Sí, sí...
Señor del "B": Ahh que bueno, ¿y qué estas estudiando?
Yo: Comunicación Social
Señor del "B": Ahh, ¡que linda carrera! ¿y estás en la UBA?
Yo: No, no. En la Austral
Señor del "B": Ahh, ¿esa queda por Juan de Garay?
Yo: Sí, sí... claro, sobre Juan Garay es la entrada

MARTES:

Señor del "B": Vos vivías con tu hermana, ¿no?... ¿Se llevan bien?
Yo: Claro, sí... intentamos (risas)
Señor del "B": Así debe ser... ¿Estás estudiando algo?
Yo: Co-mu-ni-ca-ción So-cial (no se lo separo en sílabas, pero me gustaría hacerlo algún día)
Señor del "B": Ahh, cierto, ahora me acuerdo... Estabas en la UBA ¿No?
Yo: No, en la Austral
Señor del "B": Ahh, ¿la que está por Juan de Garay?
Yo: (resignado) esa misma...

¿¿ENCONTRARON ALGUNA DIFERENCIA ENTRE LOS DOS DÍAS?? Ahora trato de salir más temprano para no tener que saludar simpáticamente a sus perros y escuchar sus 4 mágicas intervenciones.

Estas "pequeñeces" me las banco. Lo que no soporto son los ruidos a la hora del estudio. Los tacos de la del 7mo, los temas religiosos que escucha algún otro vecino (no tengo oído biónico que distinga la procedencia de todos los sonidos), la alarma de la cochera, el chillido de puerta que se escucha TODOS los días a las 2 de la mañana (ya me está asustando)... A todo esto, ayer se sumó uno más al concierto: los alaridos de placer de la mujer de arriba acompañados de movimientos bruscos de cama. ¡No podes gritar TANTO amiga! ¿¡Qué te está pasando?! ¡Si lo padecés mucho, dejalo para otro día!...

Esta es mi realidad y la de mi hermana (que sufre el último "sonido" más que nadie, ya que tiene el nido del amor arriba de su cuarto). A veces me dan ganas de teletransportarme al campo, desértico y silencioso... A pesar de criticar tanto al domingo, debo reconocer que es el único día que se puede descansar los oídos, el único... lamentablemente. Llego a la conclusión que, como decía Hoffer, "es más fácil amar a la humanidad en general que al vecino"...

Diálogo de sordos

Siempre fuiste el primero en abrir la boca al pedo. Soles tirar comentarios que no agregan nada positivo en una conversación. Sos de los que hablan, y mucho. Crees ser encantador al pronunciar palabras simpáticas que "agradan a todos". Lamento desilusionarte: A la mayoría no le interesa lo que decís... es simple.

Si reconocés estar pendiente sólo de lo que vos decís, ¿cómo pretendés que los demás sientan algún tipo de atracción hacia tus palabras? A ellos también les preocupa... ¡Sus temas, no los tuyos! Cada uno quiere sobresalir en una conversación siendo el centro de atracción. Todos quieren realizar la acotación que más risas levante, la anécdota más apasionante, la historia más conmovedora. Tenemos la necesidad de agradar por lo que decimos, por más estúpido que sea.



Cuando alguien habla, estás esperando el momento indicado para meter el bocadillo personal que relate tu emocionante aventura y le reste importancia a la del otro:

- Víctima: El otro día me pasó algo muy gracioso, iba por...
- Vos: (interrumpís) ¡¿Y a mi!? ¡No te conté boludo! estaba con...

- Víctima: Ayer me crucé a Pampita y le dije lo yegua que estaba...
- Vos: Yo cuando me la cruzé (casualmente) le dije cosas más picantes todavía, además...

- Víctima: Mañana saco el carnet de conductor, estoy un toque nervioso porque...
- Vos: (interrumpís nuevamente) ¿¿Todavía no lo sacaste?? Yo lo saqué cuando tenía 11, sí, porque tengo contactos en la justicia...
- Víctima (que deja de serlo): ¡y mi primo! ¡lo sacó en 1er grado!.. ese sí que tenía más contactos que cualquiera...
- Vos (que pasas a ser víctima): Ah, mirá vos (con tono desmotivante). Bueno cambiando de tema... (quitandole interés al comentario anterior)

Ahí comienza la batalla para ver quién sorprende a quién, quién es el más entretenido, quién cuenta más y mejores aventuras... ambos pierden, claramente. A ninguno de los dos le resulta intrigante la vida del que tienen delante, sino que prefieren ir aumentando su sed de ego progresivamente.

¿Aprenderemos a escuchar algún día, la puta madre? o que es peor, ¿¿APRENDEREMOS A CALLARNOS?? ¡Cerrar la boca!, ¡no es jodido! Hacer un rato de silencio e intentar ser psicólogo que no emite comentario, pero que oye, atentamente. Reconozco la dificultad. Reconozco que el "SH! ESTOY HABLANDO" del comienzo suena al Hitler del vocabulario contemporáneo, al forro que odia quedarse en un rincón pasando desapercibido, al que sería capaz de invertir una fortuna si cobrasen las palabras... como vos, como él, como todos...

Callate de una vez por todas. Guardate las cientos de pelotudeces que tenes para decir. No sos ni gracioso, ni agradable, ni entretenida. No te quiero escuchar, ni vos a mi, seamos francos. Reservate lo que tenés para decir para aquellas personas que sepas que les interese...

...muy pocas por cierto.

Deprimingo

Domingo: día de mierda si los hay. Predilecto por los suicidas y detestado por los estudiantes. Generalmente nublado, lluvioso, con niebla o, en el mejor de los casos, con un sol apenado por tener que brillar ese día de la semana. De cualquier modo es Domingo, triste Domingo.

Es el más cercano al lunes y el más distante del próximo viernes. Contiguo al glorioso sábado que tanto disfrutaste pero que ya es historia y no se repetirá hasta dentro de 6 tediosas e infinitas jornadas. El Domingo no avanza, no es productivo, no tiene cara de payaso ni de arduas responsabilidades. El Domingo aburre o no se empeña en que te diviertas (que para el caso es lo mismo). Hasta el Domingo más atareado es sinónimo de "desierto", "bostezo", "nostalgia", "resaca"...

Ni hablar de los Domingos que hay que estudiar, la puta madre. Es lo PEOR que te puede pasar. Levantarte temprano para resaltar con amarillo kilos de hojas y escuchar el silencio, la nada misma, la soledad fundiendose afuera y vos adentro, solo también. ¡Qué tragedia!

Debo hacerles una confesión, a mi me gusta el Domingo travesti. Sí, el que se disfraza de sábado porque sabe que tiene como limítrofe al tan esperado feriado (de la fecha patria que nadie recuerda). Ese es un buen Domingo. Sigue teniendo su mismo aroma pero al menos esa noche se puede brindar sin ninguna culpa.

Consejo para los que tienen el día libre: duerman. Hibernen como los osos y las tortugas. Levantensé alegres y de buen humor a las 8 de la noche, sonriendo a sus familias, olvidando la depresión y disfrutando de las pocas horas que le quedan al puto día. Consejo para los que tienen que estudiar: no lo tengo, disculpen. Estoy en su misma situación, esto es crítico. Me levante temprano para resaltar con amarillo kilos de hojas y escuchar el silencio, la nada misma, la soledad fundiendose afuera y yo adentro, solo también...

Mi gorda bella

Comienza agosto. Pleno invierno. Los chocolates se exhiben altivos en infinidad de locales esperando ser devorados por bocas sedientas de glucosa. Los helados esperan impacientes la llegada de clientes glotones que se dignen a darse el tan esperado permitido de la semana. El empleado del mes de Mc Donnals espera un ascenso que lo lleve al pedestal máximo de su carrera gastronómica (no viene al caso). Y vos, chiquita... querés transformar en cuadros cada uno de los espejos de tu casa. Te sentís la última ballena Austral en arrivar al Golfo San José. Te deprime comer tanto y bien sabemos con que se palean las depresiones.

Tiraste la dieta a la mierda, espantaste a Cormillot y Andrea Politti, quemaste el Slender Shaper, vaciaste la heladera y aumentaste 2 talles... ¿Cuál es el problema? No te alarmes, tengo una buena noticia: nos gustan robustas y pechugonas. Pero tampoco seas boluda y te pases del promedio. Hay que saber reconocer los límites por mucho que cueste.


"Más vale gordo que de risa que flaco que de lástima" decía un viejo refrán. Quedate tranquila chiquita, todo lo que sube baja. Ahora sí, lamento informarte que en septiempre vas a tener que descoser la cinta mecánica e internarte en el gimnasio más cercano. Pero lo más difícil de todo: cerrar la boquita. Sí, sí... cinta de embalar, correa de bata, cable de notebook... lo que te resulte más placentero. En general, a las mujeres les cuesta cerrar la boca pero en estos casos, se recomienda (no en otros, claro).

Aclaración apropiada: el alcohol también engorda, y mucho. ¿Pensabas bailar como una verdadera descontrolada este fin de semana y decir boludeces en demasía? Hacelo sobria. O por lo menos intentá reemplazar el licor añejo de dulce de leche por un pelusita diluído... las boludeces las vas a decir igual seguramente.

No sean bobitas, las queremos igual. La dieta de la luna empieza el mes que viene, la primavera esta lejos todavía... ¡Así que festejemos por eso! Comprá media docena de havannets y 1 kilo chocolate suizo en Freddo, ponete en pedo con un buen Scotch y brindá por Ravenna. Ya vas a tener tiempo para borrar marcas, cualquier cosita consulten al Doctor Juan Carlos Elías, cirujano plástico.