Los "ultimomentistas"

¿Por qué no "los postergadores"? ¿o "los prolongadores"?... porque no es lo mismo. Creo que ya somos un grupo. Un grupo numeroso. Necesitabamos una palabra que nos defina en ese aspecto de mierda que tanto nos cuesta cambiar. Somos los que estudian el último día, los que tardan en llegar a clase por tardar en levantarse y tardar en acostarse. Somos los que se cambian 3 minutos antes de salir y olvidan la mitad de las cosas. Somos los que te llaman por tu cumpleaños a las 12 de la noche... del día después. Nos reconocen porque nunca fuimos capaces de planear algo con anticipación: las salidas se deciden a última hora los sábados (entre la cena y la medianoche), los trabajos prácticos se construyen mágicamente (5 horas antes de ser entregados) y los platos se fusionan días en la pileta, rogando como mínimo, una salpicada.


Funcionamos bajo presión, esa es la clave. Cuando los previsores preparan intensivamente las materias a rendir 3 semanas antes, nosotros, los ultimomentistas, lo hacemos sobre la fecha (BIEN sobre la fecha). Nunca pudimos planearlo, jamás. A pesar de haberlo intentado miles de veces recurrimos siempre al mismo error y nos mentimos: "para el próximo exámen arranco temprano"; "si estudio un poco todos los días... me ahorro trabajo y llego cómodo"; "para estos finales lo intento" ¡MENTIROSO HIJO DE PUTA! ¡NO LO VAS A HACER! No te engañes... Defendamos nuestro método. El que estudia bajo presión lo hace doblemente acelerado y con una intensidad sobrehumana. Resumidamente, te volvés loco y necesitas 24 horas de sueño ininterrumpido cuando termina el exámen (además del lavaje estomacal para despegar los 3 litros de café consumidos la noche anterior).

Llegar tarde es típico nuestro. Aunque creamos que no es intencional sabemos positivamente que la falla es deliberada minuciosamente por nuestras mentes. Véase en el siguiente ejemplo:

6:00 am. Suena el despertador
6:o5 am. Sigue sonando
6:07 am. Lo apago
6:30 am. Suena nuevamente (los ultimomentistas solemos poner varias alarmas conociendo nuestra condición débil)
6:45 am. Vuelve a sonar (sabemos positivamente que en 15 minutos comienza la clase pero preferimos descansar un poco más...)
7:00 am. Alarma límite, no me alarmo (juego de palabras). Sé que es la última y que ya es la hora pero espero un poco, sólo un poco.
7:30 am. Me despierto espontáneamente y me sobresalto. El resto se resume en un solo verbo: correr.

Como sociedad que somos tenemos frases típicas para cada ocasión: "después vemos"; "mañana lo hablamos"; "te llamo más tarde"; "arreglamos a la noche"; "en un rato te ayudo"... No estamos mintiendo, estamos atrasando hechos, nada más. Coincidimos que la obsesiva organización te comprime el cerebro y te trae estrés agudo. Por eso le dejamos esa tarea a los previsores, que no sólo planean todo con anticipación sino que después de ese árduo trabajo... ¡Nos esperan!

Gracias previsores,
Los ultimomentistas

1 comentario:

  1. No por dios yo soy igual... de hecho, debería estar estudiando para unos finales y no toqué ni el título.
    Y sin ovidarnos que llego tarde hasta a la casa de mi abuela que vive enfrente.

    "para el próximo exámen arranco temprano"; "si estudio un poco todos los días... me ahorro trabajo y llego cómodo"; "para estos finales lo intento"

    Taaaal cuaaaaal!

    Gracias por pasarte, y por lo de las dietas, bueno; yo conozco los límites asíq que esta todo bajo control. Saludos!

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