Vida de perros... la nuestra

Nunca me gustaron los animales ni los niños, pero menos los primeros. El único animal que tuve fue un perro (los peces inertes que flotan desde hace años en mi pecera no cuentan). Vivía como perro que era: con cucha mediana, correa firme, collar antigarrapatas, alimento balanceado y, en el mejor de los casos, salida extra. Vida de perro... BIEN de perro, a diferencia de los intensos cuidados que reciben en muchas otras familias.


El punto máximo de asombro (orgasmo de desconcierto) lo sufrí una semana atrás cuando me enteré que al pequeño can de una amiga, que estaba felizmente preñado, ¡le ejecutaron una ecografía! ¡¡LA PUTA MADRE!!, ¡UNA ECOGRAFÍA A UN PERRO DE MIERDA! Así es, no podía salir de mi espanto. Lo más triste es que no fue la única deferencia que sus dueños tuvieron para con ella. La dulce perrita tiene su baño propio, camita con sábanas blancas, jugetes de toda índole y lo más importante de todo... cariño. Rebosa de cariño.

¡Díganme que no estoy loco por favor! No es normal que el perro tenga más fotos en la computadora que todo el resto del clan familiar. No es normal que vaya a la peluquería y se lo cuide con dietas estrictas. No es normal que se siente a la mesa a la hora de comer. ¡No es normal que se le hable!, ¡A un perro!... ¿Qué le falta? Tomar unos tragos y jugar a la canasta, ¡No me jodan!

No estoy en contra de estos adorables bichos, simplemente me siento turbado por los privilegios que reciben. Y todos lo hacen: todos sobreprotegen a estos animales. ¿Acaso no entienden la diferencia entre nacer humano y nacer bestia?


Escribiendo en Google la palabra "cuidados" aparecen, por orden de demanda, las siguientes búsquedas (hagan la prueba):

1) cuidados paliativos
2) cuidados de la piel
3) CUIDADOS CANICHE TOY
4) cuidados en el embarazo

Quiero putear. Me sube fácilmente la presión con este tipo de descubrimientos. ¿Cómo puede ser que se priorize la búsqueda de los cuidados de un caniche a aquellos fundamentales del embarazo? ¿Qué nos está pasando? Son perros... ¿alguien lo puede entender? Ruego para que no llegue el día en el que deba soportar la presencia de la fiera en los almuerzos familiares y tenga que pedirle permiso para pasar al baño.

¿Por qué no adoptan a un chico de la calle? Ah, no es lo mismo ¿no? Es mejor seguirle comprando boludeces a la mascota de turno... Háganse ver por un especialista. Cambien las largas charlas filosóficas y de interés general con su perro por 2 o 3 citas con el psicólogo, no pierdan el tiempo. No está bueno que un animal tenga la vida de tu hijo. "No es normal" es la frase que resume todo. "Dejate de joder" capaz que también... Aprendamos a diferenciar mascota de ser humano... Sé que cuesta mucho reconocer la sutil diferencia pero por lo menos una vez, sólo una vez, intentémoslo.

Carta abierta al cigarrillo

Estimado Sr. Pucho:

Mi amante, mi compañero, mi colega. Llevamos más de 3 años de relación (contando las innumerables veces que intenté separarnos), somos la envidia de cualquier pareja estable. A pesar de todo esto, se que tus intenciones no son buenas (nunca lo fueron). Me consumís, me desgastás, dulcemente y de a poco. A mi me gusta, me enamora cada vez más. A vos te encanta, te cagas de risa de mi debilidad.

Los que nunca te besaron no entienden el placer que se siente. Los demás, con el corazón roto (literalmente) te miramos con recelo pero te seguimos padeciendo. Sos la estrella del inicio y el cianuro del final. Después de compartir décadas, muchos te abandonaron... pero te siguen sufriendo... ¿Cómo es posible? Dejas huellas que no se borran, aunque se intente. Dejas marcas físicas dolorosas y la cabeza perdida, enamorada, fantaseando con un próximo encuentro que iniciará nuevamente la relación de no retorno.

Como buen amante, mi familia te detesta (ellos también conocen tus intenciones). Muchos de mis amigos no soportan tu presencia, mientras que la otra mitad te disfruta y padece plácidamente. Debo reconocer que me acompañaste en muchas situaciones, desde las más corrientes hasta aquellas que sería imposible sortear sin tu ayuda. Me contenés cuando estoy bajoneado y me asqueás los fines de semana. Me animás los recreos, sostenés momentos difíciles y morís, una y otra vez, presionado por mis manos, habiendo cumplido tu objetivo.

"Me quiero separar", "me quiero separar"... "¿Me quiero separar?" No estoy seguro. "Poder puedo, pero nose si quiero" es el razonamiento pelotudo que todos ponemos como justificación. Queremos y no podemos, claramente. Más que amantes somos esclavos. No tenemos el coraje para terminar la relación... somos adictos a tu puta presencia. Nos encantas, nos volvés locos, te necesitamos.

Tengo miedo de que nuestro vínculo sea para toda la vida, en la salud y en la enfermedad. Tengo miedo de no ser capaz de decirte "no". Tengo miedo de vos, pero más de mi. Me duele haber terminado mi relación con Voluntad. "Es ella o yo" repetías incansablemente y, entre tanta presión, te elegí a vos... lamentablemente.

Sos una dualidad constante, una triste dicotomía. Sos el cilindro de papel más buscado. Sos "para adultos" pero te buscan miles de menores. Sos suave, fuerte, mentolado, oscuro... que más da. Sos ganancia neta, negocio en su estado más puro. Consumís a todo el que te consume y no nos das respiro (literalmente de nuevo). ¡Sos una mierda! Una verdadera y absoluta mierda que pretendo seguir besando. Amante, compañero, colega... ¡dejame vivir, la puta madre!... Dejame vivir.

Tu fiel seguidor,
Gonzalo

Pd. Ni se te ocurra presentarme a tu primo "Faso", tengo miedo de enamorarme... ¡de nuevo!

Los "ultimomentistas"

¿Por qué no "los postergadores"? ¿o "los prolongadores"?... porque no es lo mismo. Creo que ya somos un grupo. Un grupo numeroso. Necesitabamos una palabra que nos defina en ese aspecto de mierda que tanto nos cuesta cambiar. Somos los que estudian el último día, los que tardan en llegar a clase por tardar en levantarse y tardar en acostarse. Somos los que se cambian 3 minutos antes de salir y olvidan la mitad de las cosas. Somos los que te llaman por tu cumpleaños a las 12 de la noche... del día después. Nos reconocen porque nunca fuimos capaces de planear algo con anticipación: las salidas se deciden a última hora los sábados (entre la cena y la medianoche), los trabajos prácticos se construyen mágicamente (5 horas antes de ser entregados) y los platos se fusionan días en la pileta, rogando como mínimo, una salpicada.


Funcionamos bajo presión, esa es la clave. Cuando los previsores preparan intensivamente las materias a rendir 3 semanas antes, nosotros, los ultimomentistas, lo hacemos sobre la fecha (BIEN sobre la fecha). Nunca pudimos planearlo, jamás. A pesar de haberlo intentado miles de veces recurrimos siempre al mismo error y nos mentimos: "para el próximo exámen arranco temprano"; "si estudio un poco todos los días... me ahorro trabajo y llego cómodo"; "para estos finales lo intento" ¡MENTIROSO HIJO DE PUTA! ¡NO LO VAS A HACER! No te engañes... Defendamos nuestro método. El que estudia bajo presión lo hace doblemente acelerado y con una intensidad sobrehumana. Resumidamente, te volvés loco y necesitas 24 horas de sueño ininterrumpido cuando termina el exámen (además del lavaje estomacal para despegar los 3 litros de café consumidos la noche anterior).

Llegar tarde es típico nuestro. Aunque creamos que no es intencional sabemos positivamente que la falla es deliberada minuciosamente por nuestras mentes. Véase en el siguiente ejemplo:

6:00 am. Suena el despertador
6:o5 am. Sigue sonando
6:07 am. Lo apago
6:30 am. Suena nuevamente (los ultimomentistas solemos poner varias alarmas conociendo nuestra condición débil)
6:45 am. Vuelve a sonar (sabemos positivamente que en 15 minutos comienza la clase pero preferimos descansar un poco más...)
7:00 am. Alarma límite, no me alarmo (juego de palabras). Sé que es la última y que ya es la hora pero espero un poco, sólo un poco.
7:30 am. Me despierto espontáneamente y me sobresalto. El resto se resume en un solo verbo: correr.

Como sociedad que somos tenemos frases típicas para cada ocasión: "después vemos"; "mañana lo hablamos"; "te llamo más tarde"; "arreglamos a la noche"; "en un rato te ayudo"... No estamos mintiendo, estamos atrasando hechos, nada más. Coincidimos que la obsesiva organización te comprime el cerebro y te trae estrés agudo. Por eso le dejamos esa tarea a los previsores, que no sólo planean todo con anticipación sino que después de ese árduo trabajo... ¡Nos esperan!

Gracias previsores,
Los ultimomentistas

Breve cita con el psicólogo

Me entretienen más los programas de trasnoche que los payasos. Siempre odié las salas de espera y los lugares concurridos. Soy fóbico a las arañas, el algodón me da escalofríos y los globos me causan numerosos traumas. Consulto más el rating que el diccionario y tomo pastillas cada vez que viajo...


Estoy enamorado del cigarrillo, en una relación esporádica con el alcohol y soltero en drogas. Me divierten los excesos pero reconozco sus límites (aunque suene absurdo). Me gusta hacer reír pero me río de pocas cosas: la mayoría de las veces fuerzo la cara (por eso será que con sólo 18 años tengo tantas arrugas). Estoy convencido de que llorar es el método catártico más adecuado, aunque no lo practique seguido.

Dame 3 amplios minutos para sacar lo mejor de vos... o dejame sólo 1 para hacerte mierda y encontrar tus peores defectos. Soy buen consejero pero me costaría ponerlos en práctica si fuera yo el que los comprase. Me deprimo fácil, bastante seguido, poco profundo. Las raíces de mis pozos no encuentran explicación ni alguien que las analice. Seguramente me pone feliz la pelotudes que a vos te bajonéa, es simple. Soy práctico en las cosas rebuscadas. Y rebuscado en los asuntos prácticos.

Enemigo predilecto de los aparatos tecnológicos (a excepción del mp3 y el microondas). Abuso del perfume, el volumen de la música, la barrocutina, las frases hechas, los comentarios pelotudos y el doble cuarto de libra con queso. Nunca tapo el dentífrico y dejo siempre el televisor prendido. No se cocinar ni usar el lavarropas. Gracias a Dios vivo con mi hermana... que tampoco cocina ni lava, sólo lo intenta.

De chico solía hacer cosas más estúpidas: le daba las buenas noches a cada uno de los objetos que adornaban mi casa, dormía con tarjetas de crédito rotas, coleccionaba uñas comidas y le hablaba confianzudamente a un muñeco que, casualmente, llevaba mi mismo nombre. Malcriado como pocos era. El pendejo insoportable que los adultos odiaban: molesto, caprichoso, egoísta y autosuficiente. El típico "borrego de mierda".

Soy excelente jugador de truco y pésimo cuando se trata de playstation, pero persistente, siempre. Me da náuseas morder una toalla (¿nunca probaste?) e impresión que jueguen con el ombligo y la nuez de Adán. Me da bronca la indiferencia y la incomunicación. Me molesta que no me hables y te hagas el canchero pelotudo o la forrita rebelde. Me irrita que esquives la mirada cuando paso a tu lado. Me descoloca completamente que te subas al pony y te creas más alto.

Soy torpe para moverme y atropellado para hablar. La abrochadora nunca me responde en el primer intento, compro más de 6 encendedores al mes y llego tarde a todos lados. Nunca me regales un reloj (te aseguro que los pierdo rápido). Nunca me cortes el teléfono ni me llames cuando duermo. Nunca me confíes un secreto sin avisarme previamente que no se lo debo contar a nadie. Nunca me acordaría de los cumpleaños si no fuera por facebook. Jamás te mentiría por deporte, siempre hay una explicación.

Suelo cansarme rápido de escribir y dejar todo por la mitad. Hoy no va a ser la excepción...

¿Cómo conciliar el sueño?

Tengo que dejar de acostarme a las 4 de la mañana los días de semana y consumir cafeína en demasía. De nada sirve levantarte a las 3 de la tarde pretendiendo aprovechar el día al máximo. Lo que más gracia me causa son los planteos que formulo antes de irme a dormir (intentando tal vez autoconvencerme): "mañana me pongo las pilas"; "mañana me levanto temprano y arranco con el estudio"; "mañana, mañana, mañana..." ¿A quién quiero engañar? ¡Mañana no pienso hacer un carajo, seamos realistas! Mañana voy dormir hasta que el cuerpo me diga basta; mañana voy a pasar lo que resta del día tirado en un sillón charlando o mirando televisión. Mañana a la noche me voy a sentir igual de cansado que a esta hora pero sin haber hecho NADA que demande un agotamiento físico o mental.

Yo culpo al sueño. "Debe ser porque me acuesto tarde"; "Me siento inútil porque dormí de más"; "Me siento inútil porque dormí de menos";... "Me siento inútil"... ¿Por qué tengo que acostarme temprano si puedo seguir pelotudeando hasta tarde (hasta que me agarre el cargo de conciencia antes mencionado)? A veces creo que esta bueno tener dos o tres días totalmente improductivos... pero cuando se convierten en una semanita larga, amplia, extendida... ¿Es un poco mucho no?

La clave está en no pasar las 11.30 de la noche despierto... ¿Cómo carajo hago? Haciendo cosas durante el día, mientras está el SOL... como todo el mundo. ¡No soy copado noctambuleando hasta tarde con un pucho en una mano y con el teclado en la otra! ¡No sirvo así!... ¡Pero como cuesta hacerlo bien la puta madre!

Lo que más me jode es saber que sí se puede exprimir el día levantandote temprano. Te sentís totalmente renovado cuando ponés el despertador a las 6 de la mañana. Sos otro: tenes proyectos a largo plazo, la cabeza activa,... te sentís hasta importante. Cuando te levantás temprano sin que nadie te lo exija querés hacer más de lo que podés. Querés hacer un desayuno americano porque "es importante estar bien alimentado, para un rendimiento saludable" (cuando en tu puta vida tomaste siquiera una coca light a esa hora). También te querés sentir informado, prendes la tele o hasta se te da por leer un diario porque "es fundamental despertarse conociendo la realidad que me rodea" (cuando siendo realista, nunca fuiste más allá de la sección deportiva y/o de espectáculos). También se suelen poner metas para el día: estar de buen humor y atento a los demás, cumplir con mis obligaciones, avanzar con el estudio... ¡Dejate de joder!

Aplaudo a los que se acuestan temprano para rendir al otro día. Felicito a los que disfrutan de su completo desayuno matutino leyendo política internacional en "La Nación" con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que, luego de instruirse culturalmente se dispondrán a leer material de estudio para llegar a los finales con tiempo de sobra. Mientras tanto, este pelotudo, seguirá trasnochando con el teclado y el pucho. Seguirá levantándose a las 3 de la tarde pretendiendo aprovechar el día... en una de esas, hasta lo consigo.

Ser pendejo

Quiero volver a ser pendejo... cuanto más chico mejor. Quiero usar chupete y dormir todo el día. Quiero preocuparme únicamente por jugetes y banalidades. Quiero sacarle la lengua a quien no me agrada y llorar por cualquier pelotudez.

No soy un viejo choto, pero 18 años son suficientes como para lamentarme de la problemática cotidiana que me acosa a diario. ¿Por qué tengo tantas responsabilidades que cumplir? ¿Por qué tengo que quedar bien con todo el mundo? ¿Por qué tengo que sonreírte cuando tengo ganas de vomitarte? Porque soy adulto, lamentablemente. Eso no me impide soñar, claro.

Quiero decir "quiero" mil veces (recibiendo la correspondiente respuesta en cada una de las oportunidades). También gritar alto cuando no soporto que me digan boludeces. Me gustaría que me vean como un chico, "dejalo, no entiende". "DEJAME, NO ENTIENDO. No me jodas, no me molestes, no te soporto". Que lindo sería volver a la infancia... No digo ser un pendeviejo o un cuasi adulto inmaduro: quiero volver... aunque sea dos días. ¡Dos días sin preocupaciones ni dolores de cabeza!

Debe ser por eso que tanto odio a los pendejos... los envidio. Me da bronca que se pavoneen en sus cochecitos mostrandome su relajada realidad y confrontándola con la mia, atareada y depresiva. Más bronca me dan aquellos pendejos que tienen uso de razón, que pasan horas coloreando dibujos y rascándose el ombligo. Yo también lo hice alguna vez y por eso mi bronca se duplica, nunca aproveché bien esa etapa.

Quiero volver, definitivamente... a ser pendejo.

¡Qué paja!

Hoy me levante cansado. Cansado, sí... esa es la palabra. No lo catalogaría como un problema si fuese la primera vez que me pasa en la semana, pero cuando se convierte en rutina o mejor dicho en una "filosofía de vida", me deprime agudamente.

Estoy cansado de estudiar, de viajar, de caminar, de dormir, de hablar y escuchar, ... No estoy cansado fisicamente, HARTO es la palabra. Me da paja, todo me da paja y bronca. No estoy al borde del suicidio pero tampoco me siento rebozante de alegría. Cansado.. se entiende?

¿Será porque estamos a mitad de año? ¿Será por el clima frío de mierda? ¿Será porque no hay nada que me motive o simplemente porque el cigarrillo me está quemando la paciencia? No lo sé. No pretendo ponerme de buen humor de un momento para otro... ni de tener ideales y proyectos de la noche a la mañana. Sólo quiero levantarme con "ganas" de hacer algo productivo en el día que no sea consumirme frente a un monitor, revolver la chocolatada o decir pelotudeces.

Envidio a la gente que a esta altura del partido se despierta con ánimo de hacer mil cosas durante el día y aprovechar cada segundo. Esos que sonríen aunque les caigas para el culo. Esos que trabajan y estudian al mismo tiempo... ¡Y hacen las dos cosas bien! Esos que escuchan con ganas lo que el otro tiene para decir y agregan el comentario acertado que siempre los hace quedar bien. Esos que tienen ÁNIMO de hacer, laburar y disfrutar. Esos que aparte de revolver la chocolatada y decir pelotudeces, tienen ganas. Y no se cansan de tenerlas.