Bajar un cambio

Agitado y mirando fijo avanzo por el asfalto caliente. No me detiene ni la luz verde, ni los espectáculos callejeros, ni los que venden, ni los que regalan. No me detiene el último ejemplar de la Rolling Stone ni los afiches que exhiben los más recientes estrenos. No me detienen ni los que gritan, ni los que lloran, ni los que miran, ni los que sonríen y mucho menos los que corren. Eso hago. Correr. ¿Hacia donde?

Tengo destino fijo pero no estoy lo suficientemente apurado como para correr ni con demasiado tiempo como para quedarme a observar. Caminar por la calle se convierte en un infierno rutinario más que en un paseo agradable.

Seguramente que corro porque me irrita:

1) …ver a los infortunados chicos que piden monedas dejando al azar su incierto destino y las intenciones de los mayores que los conducen. Tal vez porque me hacen replantear mi ideología lejana al comunismo y mi actitud cínica frente a una realidad que no debería serme ajena.

2) …soportar a los “poca-visión-para-la-venta” que intentan promocionar un producto o servicio (del segundo más comúnmente) poniendo un volante frente a tu nariz. “No gracias” repito una y otra vez sobre la concurrida Florida.

3) …esquivar el tumulto que no avanza y no deja avanzar. Esa bendita masa que interrumpe mi trayecto. Inconscientemente te debe enfermar que ellos tengan el valor para caminar pausadamente reconociendo el entorno del que forman parte mientras yo no me detengo siquiera para respirar.

4) …resistir la mixtura de aromas. Yo me banco el olor a fritura, a panchos, a chivo, a desodorante berreta y a naftalina (Cada vez quedan menos señoras). Pero lo que no me banco es que esos aromas se mezclen. No soporto la fragancia del jabón mezclada con el combo de McDonald’s y mucho menos el ‘perfume’ a pelo lavado con el producto X (Entiéndase por “X” el más barato del supermercado) con el humo de un habano importado.

5) …tolerar el ruido desmedido. Los incapacitados que gritan transformando al celular por el que hablan en el más tortuoso de los megáfonos. Los impacientes que tocan la bocina por estupideces: “Correte”+Bocina; “¡No ves que casi me chocas!”+Bocina; “¡Avanzá!”+Bocina; “¡Ahí está Paco!+2Bocinas; “Qué buen culo mamita”+3Bocinas…

Por todo eso corro. Tal vez corro porque me quiero alejar de toda esa realidad que me supera. Tal vez corro porque no tengo las agallas suficientes como para realizar una conducta que mejore la vida del chico indigente. Tal vez corro porque el tumulto camina despacio disfrutando lo que lo rodea mientras yo no soy capaz de soportar esa situación.

Tal vez debería dejar de correr.

Bajar un cambio. O dos.

Aprender a deleitar mi olfato con un pancho, un pucho y un poncho. Descubrir al que grita, al que llora, al que mira, vende y regala. Disfrutar de los espectáculos callejeros, reírme de los bocinazos temporales y aguardar con calma. Caminar lentamente con la masa que se detiene ante el último ejemplar de la Rolling o el afiche de un estreno. Pisar el asfalto caliente consciente de lo que me circunda hoy y sin preocuparme tanto por el destino incierto que me aguarda mañana.

Dejar de correr y empezar a caminar. Dejar de avanzar y empezar a contemplar.

Dejar de huir
...y comenzar a vivir.

Dosis de actualidad

1) El diario Perfil realizó una encuesta para conocer la frase del año. Las más votadas hasta el momento: “¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?”, “Que la sigan chupando” y “El que mata tiene que morir”. Por lo visto ya tenemos a los tres nuevos filósofos de la cultura argentina por votación popular: Néstor Kirchner, Diego A. Maradona y Susana Gimenez… ¡Qué Dios no lo permita!

2) Hablando de cultura, Ricardo Fort se refirió a sus hijos mellizos concebidos por inseminación artificial: “Mis hijos no es que no tienen madre, tienen tres niñeras que los quieren”, simpática analogía para referirse a la ausencia de la figura materna. También agregó “Yo me metí en el historial clínico para ver que sus antepasados no hayan tenido cáncer, que los abuelos hayan vivido hasta los 90 años” al mismo tiempo que reconoció que la mujer en cuestión era rubia y de ojos claros. Lamentable el proceder del señor silicona, confunde un rolex por encargo con la creación de una criatura. Ojalá que cuando tenga un hijo, sea cual fuere su color de ojos o pelo, sea producto de una relación de amor y no de una negociación con un vientre “x” para luego ser criados por tres mujeres pagas remplazando el rol de una madre.

3) Evo Morales habría logrado su reelección por 5 años más frente al gobierno boliviano. Ayer obtuvo un 63,3 % de los votos el partido oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) según resultados preeliminares. MAS controlaría 2/3 de los votos en el senado. Por lo visto hasta el momento, parece que nuestros vecinos tendrán MAS de lo mismo: MAS comunismo, MAS pobreza, MAS “igualdad económica”, MAS chavismo latinoamericano, MAS división popular…

4) A Tiger Woods, uno de los golfistas más importantes de todos los tiempos, se le están conociendo más de una relación esporádica. Tendría más de 10 amantes según el NY Post. Parece que no deja de hacer hoyo en uno (aunque nunca en la misma cancha). Chiste sutil para los doblesentidistas.

5) Una mujer de 54 años fue asesinada hoy de un balazo en la cabeza en la puerta de una casa… ¡Una sola! ¡Increíble! Tenemos que agradecer a los asesinos cuando matan a pocos inocentes. Aunque faltan unas horas para que termine el día, seguramente la mujer no va a ser la única víctima… Gracias señores ladrones por no quitar tantas vidas en el día de hoy. MUCHAS gracias.

6) Por más insólito que parezca, ya salió a la venta el “Kamasutra católico” escrito por un sacerdote franciscano. Cada capítulo comienza con un chiste que ilustra la postura de la Iglesia en relación a la vida sexual. “El marido perjudica a su mujer si la deja insatisfecha” es uno de ellos. ¿Un libro de lógica o de sexo?

7) El gobierno se desprende de la marcha que realizará D’elia contra la gestión de Macri el miércoles próximo en la capital. El “dirigente social” es un verdadero títere: Utilizado para intimidar cuando el gobierno lo requiere o simplemente ninguneado cuando prefieren limpiar su imagen. Más que claro.

8) Faltan 15 días para el verano según Crónica. Lo que el canal no aclara es que faltan 24 días para que puedas terminar con la rutina de mierda. O mejor dicho, que vas a pasar un porcentaje del verano encerrado estudiando o trabajando… Información incompleta, raro de una red de noticias con TANTO prestigio.

Los "inseguros"

Autocríticos por demás. Empecinados en encontrar el fracaso que nunca llega. Determinados a consumir el tiempo lucubrando finales fatales y pasados no eficaces. Aguardan siempre una desgracia y reconocen haber hecho todo de la peor manera.


El inseguro no reconoce la inseguridad hasta que el resultado se lo demuestra. Los vacilantes en el estudio son los más conocidos:

- Inseguro en etapa de estudio: “Me va a tomar lo que no estoy estudiando”
- Inseguro pre-examen: “Te juro que me va a ir re mal, no sé nada”
- Inseguro post-exámen: “¡Me fue para el orto! No apruebo”
Resultado: 8

¿Para qué dicen que les va mal si después aprueban?, ¿Por qué que dicen que no saben nada si terminan sabiendo más que vos?... Son enfermos, tan simple como eso. Los inseguros creen que no saben, creen que no aprueban y creen que les va a ir mal: de verdad piensan eso. Desconocen absolutamente su situación y estiman no poder superarla.

Pero esta raza tiene sus ventajas. Al pensar un cercano fracaso ya tienen asimilada la derrota y, en caso aprobar “sorpresivamente” el conformismo alcanza su meta. Véase en los siguiente ejemplo:

Suponiendo que se aprobase con 4:

Postura del INSEGURO:
- Si pienso que voy a desaprobar y no apruebo, ya lo tenía asimilado.
- Si pienso que voy a desaprobar y me saco 4, me pongo contento por alcanzar la aprobación.
- Si pienso que voy a desaprobar y me saco una brillante nota, me pongo más que feliz.

Postura del NO INSEGURO o CONFIADO:
- Si pienso que me fue bien y no apruebo, me deprimo.
- Si pienso que me fue bien y me saco un 4, me enojo porque pensé que la nota iba a ser más alta.
- Si pienso que me fue bien y me saco una nota brillante, no termino de conformarme porque creí que me había ido mejor.

Conclusión: El inseguro siempre termina conformándose cuando llega el resultado por más que los pares lo critiquen por sus juicios apresurados y sus falsas intuiciones. Aunque hay que reconocer que es desgastante vivir dudando de los actos realizados. No seamos ni confiados, ni inseguros: Sólo concientes.

Proyección

Recostado sobre una reposera, con el sol caldeando el ambiente, mis pies sobre una arena tersa y una suave brisa que me baña con el aroma inconfundible del océano atlántico. A lo lejos se escucha una música eléctrica que te transporta a otro mundo y las voces y risas de cientos de jóvenes.

Me incorporo en el lugar y me doy cuenta que estoy rodeado de amigos: los de siempre y los nuevos. Todos conversando armoniosamente de temas banales y carcajeando al unísono. Los observo y los escucho, feliz de poder estar pasando tiempo con ellos. Tengo en una mano una bebida colorida y en la otra una dulce adicción. Seguimos a una voz que nos propone ir al mar. En carrera nos dirigimos sobre la inmensidad natural y saltamos como niños entre olas espumosas y agua cristalina.


Volvemos a nuestro punto de partida y seguimos disfrutando del sol, la playa y la compañía. Comienza a atardecer entre charlas y risas… Proponemos diversos planes nocturnos y los debatimos durante un momento. No tenemos obligaciones ni responsabilidades, nos sentimos libres.

Y cae la noche. Se encienden las luces. Se escuchan los sonidos de tacos. El aire huele a perfume y ropa limpia. La gente desfila por las calles de la ciudad costera, bebiendo en bares y disfrutando como nunca. Después vendrá la diversión, el baile en grupo, las conquistas de las 6 de la mañana, el desayuno tardío y la larga siesta. La noche recién empieza.

El sonido de un auto me hace incorporar nuevamente… ¿Dónde está la playa y los amigos? No siento el perfume ni escucho los tacos. No corro hacia el mar ni me recuesto en la reposera. No estoy libre de obligaciones ni responsabilidades…

Estoy sentado en mi escritorio frente al libro “7 Potencias” de Antón estudiando para el primero de una seguidilla de tediosos finales. El sonido de las olas se convierte en el ruido del tráfico. Mis amigos no están y estoy lejos de emitir una carcajada. La bebida colorida se transforma repentinamente en un bolígrafo obsoleto. Aunque la dulce adicción sigue estando presente, testigo de las vacaciones que parecen nunca llegar...

Mcansé

Bastones dorados y alargados emanando el más calórico de los aromas. Una bola de papel mojada con aceite conservado hace 3 semanas y reutilizado diariamente. Los aderezos que patean tu colesterol y ese baño de sal que aumenta tu presión y gasto cardíaco… Estás listo para comer tu Doble Mcnífica “con mucho queso cheddar y cebolla, por favor”. ¡Ah! Y que no se te olvide tu Coca Light 0% azúcar… no vaya a ser que la muy hija de puta te haga aumentar de peso.


El diálogo con los empleados es lo más parecido a un trámite burocrático. Se supone que tienen que ser ágiles pero al mismo tiempo, cargar al cliente con todo lo que beneficie al bolsillo de Ronnald o simplemente limarte la cabeza teniendo que tomar una decisión:

- ¿Qué vas a llevar?
- Un cuarto de libra con queso.

- ¿Doble o común?
- Común.

- ¿Grill o condimentado?
- Eh, dejame pensar…

- Si te podés apurar te lo agradecería porque hay mucha cola
- Emmm, dame grill.

- ¿Querés agrandar el combo por $2?
- No gracias.

- ¿Querés incluirle el mc huevo a tu doble?
- (Dios, me estoy mareando) No, gracias.

- ¿Querés que un muñequito de la cajita feliz sea agregado a tu combo por solo $1?
- No flaca, así está bien.

- ¿Querés que Ronald Mcdonald te regale alegría por sólo $8?
- (¿Me podés dar el combo pedazo de forra?) No, sólo quiero el cuarto.

- ¿Doble me dijiste?
- (¿Sos enferma?)

- ¿Condimentado?
- Sí… creo que sí… (Ya estoy perdido)

- ¿Con el mc huevo?
- (Uh, te mato) Te dije que no

- Son $24,67
- (¿67? ¿Por qué no me lo redondeás en 70, capa?) Tomá…

- ¿50?, ¿No tenés más chico?
- No

- ¿Querés donar los centavitos a la casita comunitaria de Ronald en Jujuy?
- A VER SI NOS ENTENDEMOS PEDAZO DE INÚTIL: ¡¡¡QUIERO UN CUARTO DE LIBRA NO GRILL, SIN AUMENTAR Y SIN LA ALEGRÍA DE RONALD!!! EN CUANTO AL MC HUEVO TE LO PODÉS METER BIEN EN EL ORTO JUNTO CON EL MUÑEQUITO DE LA CAJITA QUE NADIE TE PIDIÓ… ¡DONAME LOS 50 PESOS! Y TOMÁ, ACÁ TENÉS 50 MÁS PARA QUE TE VAYAS A TOMAR ALGO CON TU MACHO, ¡¡¡PERO TRAEME LO QUE TE PEDÍ INOPERANTE!!! ¡¡¡TRAEME EL CUARTO DE LIBRA!!!
- OK... Grill me habías dicho, ¿No?

Parece que soy el único pelotudo que se queja, porque al parecer, la entrañable mujer fue elegida “empleada del mes” y su cara de “te sonrío pero en realidad te hago el trámite un infierno” está enmarcada y colgada soberbia en un lugar prestigioso.

Cuando te dan tu bandeja con el bendito combo, el trayecto es todo un desafío. Tenés más hambre que Cristina antes de asumir la presidencia y la mesa en la que están tus amigos está dentro de una cabina vidriada a más de 20 metros. Esquivás pendejos malcriados que sí compraron la cajita feliz y juegan con sus muñecos en el preciso lugar que te disponés a pasar. Mirás fijamente a tu bandeja con miedo a que la Coca termine en el suelo. Te tiemblan las manos. Llegás a la cabina; “¿Quién carajo me abre la puerta?”. Por fin entrás y te sentás cómodamente para darte cuenta que el cuarto de libra que pediste, es grill y no tiene queso… Puteás a la empleada del mes pero no atinas a moverte del lugar.

El paso que le sigue a deglutir un combo es deslizarse por la silla como el último lobo marino de la costa marplatense. Te sentís “satisfecho”, o para los más distinguidos, “comí como un toro” (o “como una yegua”, en caso de que las damas deseen mostrar su fineza). Te sentís saciado con la cadena de comidas y prometes no visitarla durante un tiempo… (Unos tres o cuatro días para ser más precisos).

¿Ahora entienden por qué los payasos son aburridos? ¿Ahora entienden por qué se dice que no hay como la comida casera? ¿Ahora entienden por qué las “empleadas del mes” por más buenas que estén no reemplazan la atención que te da tu vieja?

...¿Sí?
Me alego, he cumplido mi tarea. Puedo ir en paz a llamar a Mc entrega aunque me tarde más de una hora, la hamburguesa venga fría, las papas esponjosas y la mitad de la gaseosa volcada. Todavía no se que carajo le ponen, pero hay que reconocer que después de las drogas y el alcohol, es de las peores adicciones.

Quinta breve cita con el psicólogo

Gonzalo: Hice lo que me dijiste: cambié el método, me levanté a las 6 de la mañana, apagué los aparatos tecnológicos y me puse delante del material de estudio.
Ps: ¿Y?

Gonzalo: Aprobé.

Sin dudas hay cosas peores que un aburrido sábado lluvioso y un deprimente domingo soleado. Hay situacíones peores que bochar un parcial o final, no tener ganas de estudiar o pensar que todo nos sale al revés de lo esperado. Asique cambiá esa cara de pelotudo e intentá solucionar los estúpidos problemas cotidianos de los que tanto te quejás.
SIEMPRE puede haber peores, agradecé los que te tocaron en suerte...

Cuarta breve cita con el psicólogo

Ps: ¡Que día eh!
Gonzalo: Sí, un día de mierda.

Ps: Bueno, tiene algo positivo. ¿Qué es peor que un día tan lluvioso? (risas)
Gonzalo: Que aparte de que llueva, tenga que estudiar.

Ps: No es tan grave... Hay cosas aún peores...
Gonzalo: Sí, que además de que llueva y que tenga que estudiar, no haya estudiado nada.

Ps: Bueno, pero todo puede mejorar. Cuando uno se encuentra en el más bajo escalón se da cuenta de que la única solución es empezar a ascender… ¿Algún descargo más referente al día?
Gonzalo: Sí. Aparte de que llueve y debería haber estudiado y no estudié, esta noche no salgo pero tampoco la voy a aprovechar invirtiendo el tiempo delante de los libros porque pretendo pensar que mañana tengo tiempo pero sé que mañana no voy a hacer un choto porque voy a colgar chateando y viendo tele hasta las 5 de la mañana y me voy a levantar a las 3 de la tarde sin ganas de nada. ¿Se entiende? Nada puede ser peor… por si le queda alguna duda.

Ps: Aunque pienses que mañana no vas a poder, proponételo. Tenés todo el día.
Gonzalo: Pero mañana está anunciado sol.

Ps: ¿Y eso que tiene que ver?
Gonzalo: Que no voy a querer quedarme encerrado estudiando.

Ps: Hacé un esfuerzo… aparte el sol levanta el ánimo.
Gonzalo: Pero mañana es domingo.

Ps: ¿Y que pasa con los domingos?
Gonzalo: Que son una mierda y me deprimen.

Ps: Vos también… tenés más problemas…
Gonzalo: ¡Bueno, enfermo de mierda!, ¿Para qué carajo te crees que estoy en consulta con vos?, ¿Porque me caés bien?, ¿Eh? No. Estoy acá porque tengo un par de caramelos que se me están escapando del frasco.

Ps: Disculpame, no te quería ofender. Y contame: ¿Cuáles son tus métodos de estudio?
Gonzalo: Tengo básicamente tres:
1) Agarrar un resaltador y pintar las fotocopias de amarillo de modo que quede una gran mancha flúo.
2) Leer “inteligentemente” hasta que empiezo a pensar en boludeces y mi cabeza se pega un viaje de puta madre.
3) Hacer resúmenes que me lleva 3 días terminarlos y el resto de la semana estudiarlos.

Ps: ¡Me parece que descubrí el problema!: ¡Vos necesitás cambiar el método de estudio!
Gonzalo: No me digas, Sherlock… Pero es jodido…

Ps: Claro que es difícil… prometeme que mañana vas a intentar hacer lo que te digo.
Gonzalo: ¿Cambiar el método?

Ps: Sí. Acostarte temprano, levantarte a las 6 de la mañana, desenchufar los aparatos electrónicos, apagar el celular y sentarte frente al material de estudio.
Gonzalo: No puedo.

Ps: Sí podes.
Gonzalo: Te juro que no puedo… ¡La puta madre! ¡¡QUE MAL LA ESTOY PASANDO!!

Ps: Ya termina. En mes se acaba todo.
Gonzalo: ¡NO PUEDO, NO LLEGO! ¡VOY A TERMINAR EL AÑO PARA EL ORTO! ES FIJA.

Ps: Bueno, si no me querés hacer caso es tu problema.

Gonzalo: Bueno, listo entonces… chau.

Ps: ¿A dónde vas?
Gonzalo: A ver una peli, mañana estudio.

Ps: ¿Estas seguro que mañana hacés todo?
Gonzalo: No. Pero mañana veo… Sino de última está el lunes…

…o el martes,

da igual.

Triste circo

En la última parte del año, acostumbro levantarme después de lo pactado con el reloj. Los hechos que se suceden luego de ese primer descuido son previsibles: me salpico con una rápida ducha, irrito mis encías con un veloz cepillo, hago ayuno involuntario y olvido la mitad de los apuntes. Hechos ‘electos’ desde el momento en que decido dormir media hora más. El problema se manifiesta cuando los hechos que no habían sido pronosticados obstaculizan mi camino de modo sorpresivo.

Mi problema crece en un colectivo de línea que se desvía por un camino aledaño, que intenta emerger del caótico tráfico, que soporta puteadas y bocinazos, que pierde el valioso tiempo de sus pasajeros por los benditos cortes de calle en la capital.


En ese preciso momento, el derecho a circular libremente choca abruptamente con el derecho a protestar. Estoy de acuerdo con que los salarios son bajos, las condiciones de trabajo paupérrimas o que el ocio producto del desempleo fastidia, pero también quiero ir a estudiar.

Yo entiendo la situación de los que reclaman incansablemente un presente mejor, pero lamento comunicarles que la solución no radica en cerrarle el paso a media ciudad. La gente quiere –o tiene- que trabajar, estudiar, producir, construir,… avanzar. Me parece que el error del reclamo está en a quién se dirige. Se quejan contra los pares trabajadores en vez de demandarle al gobierno de turno.

Creo que la resolución del conflicto deberían darla nuestros gobernantes. Tendrían que ocuparse de las necesidades de sus ciudadanos, atender los justos reclamos promoviendo al bien común, escuchar todas las campanas y comprometerse con soluciones firmes y efectivas. “Tendrían” y “deberían”… dulces potenciales que sabemos, nunca se llevarán a cabo.

Bienvenidos al circo más concurrido del país; al epicentro de malabaristas y lanzallamas ubicados en posiciones claves; un grupo de acróbatas que intenta salir ileso de semejante caos y, mientras todo esto sucede, los dueños del circo toman su merecidísima siesta diaria.

“El infierno regular”, “la rutina porteña”, “el camino infinito”, “la pesadilla diaria”. Posibles títulos para el reestreno de la vieja película dirigida por Fernandez, en la cual todos nosotros, somos protagonistas.

Más leyes "de Lasa"

Tercera entrega de los principios basados en una corta y patética experiencia...

51) Aunque matemáticamente las puertas giratorias sean más efectivas, en la realidad son de los accesos más incómodos y transitados.

52) Si a 10 jóvenes adultos les das una valija de legos en una tarde aburrida, 9 se ponen a jugar con el mismo entusiasmo con el que lo hacían una década atrás.

53) Los que salen tarde tienen menos tiempo para ganar. Los que se van temprano tienen más tiempo para dormir. Los que se levantan tarde no tienen tiempo, nunca.

54) Nadie es capaz de asumir con humor un tropiezo en la vía pública en el momento que nos sucede.

55) En la primera media hora de una fiesta: los chicos miran a las chicas y las chicas, se miran entre ellas. La competencia siempre es más fuerte.

56) Todos hemos luchado por algo en la vida. La diferencia radica en lo que defendimos.

57) La que come y no se cuida, tiene un niño en la barriga.

58) Sin repelente, no hay modo alguno de prevenir una picadura de mosquito.

59) Los placeres nos cobran su servicio en cuotas, y a largo plazo, terminan costándonos más caros de lo pensado.

60) Wikipedia es el típico profesor particular, Facebook es la mina jodida que no te deja concentrar y Google es el único que sabe de cultura, deportes, banalidades, problemas y sexo al mismo tiempo.

61) Todos han simulado mandar un mensaje o realizar una llamada para evitar las miradas en un momento embarazoso.

62) El estudiar el último día tiene un 50 % de efectividad. Tenés las mismas posibilidades de que sacarte una nota brillante como de no poder responder una sola pregunta.

63) Los que cantan mal, lo desconocen (terceros se encargan de hacérselos saber).

64) El enemigo es un potencial amigo en el que, de modo casual, sólo viste defectos.

65) Todo lo que puedas hacer hoy, será algo menos de que arrepentirse el día de mañana.

66) Utilísima es indefectiblemente un canal para mujeres mayores de 50 años. Si lo ves siendo hombre: empezá a dudar. Si lo ves siendo mujer menor de 50, estás hecha mierda.

67) El diccionario es el libro que nunca nadie termina de leer.

68) El verdadero Estado es el que se preocupa por las necesidades básicas de sus habitantes. Y ni el tren bala, ni el fútbol, ni cambiarle el color a un DNI son necesidades básicas.

69) Miramos detenidamente en el otro aquel defecto físico que nosotros padecemos.

70) Cuando escuchamos nuestra voz en una grabación nos decimos internamente: “yo no hablo así, ¡no puede ser!”.

71) En el 75 % de los entierros, el día está nublado.

72) Todos conservamos un corrector líquido obsoleto.

73) La televisión popular es basura; la televisión sectorial es extrema; la televisión femenina es pérdida de tiempo; la televisión masculina poco suma; la televisión cultural está en extinción… Conclusión: volvamos a los libros.

74) Un atracón es como un casamiento: deseas vehementemente que llegue ese momento y después terminás arrepintiéndote del acto.

75) La vida después de la muerte es incierta. Si nos dejamos llevar sólo por placeres corremos el riesgo de ser juzgados. Si nos volvemos verdaderos santos corremos el riesgo de ser meramente biológicos y no haberlo aprovechado… No corramos riesgos, por si acaso.

Un paraguas y un pelotudo

Esta mañana fue ideal para esta época del año, soñada. Mientras realizaba mi rutinario trayecto hacia la facultad vi a una mujer llevando un paraguas bajo el brazo…

“¡Qué mina boluda por favor! Se trae un paraguas de tres metros al revendo pedo… No lee el diario? Está anunciado buen tiempo”

Cinco horas después entendí su increíble capacidad de prevenir lo que puede llegar a suceder. Entendí que ella era la astuta y yo el pelotudo. Corriendo bajo una lluvia torrencial y sin protección alguna aprendí que “las burlas y las agresiones son manifestaciones de los ignorantes”.

Cuando te reís de alguien, tenés que admitir ser perfecto y si admitís ser perfecto, todos se van a reír de vos. Muchas veces es mejor quedarte callado y no adelantarte a los hechos. No burlarte del previsor que hizo el trabajo en hora y menos enorgullecerte del ultimomentismo. No mofarte de aquel que realiza bien su tarea, cumple con su pareja y lleva adelante una vida digna.

Mucha filosofía para un simple paraguas, pero a veces en los detalles pequeños se encuentran grandes lecciones de vida (olvidé tomar las pastillas). Creo que mirarse al espejo y sentirse ridículo de vez en cuando no nos viene mal. Creo que centrarnos en nuestros problemas en vez de en los de los demás puede ser uno de los ingredientes para cocinar el éxito. Creo que, en definitiva, siempre habla el que más tiene que le critiquen.

Mañana llevo paraguas y cierro la boca. Mañana no me reiré de los astutos e intentaré dejar de ser tan necio. En conclusión, tratá de no burlarte de nadie porque si tenés razones para hacerlo no tenés piedad y si las tenés, simplemente, sos un pelotudo.

Bienvenido al club.
Prometo intentar dejar de ser socio.

Ser diferente está de moda

Levanten la mano los falsos vegetarianos, los pelados y las ridículas. Alcen bien alto esos brazos los que nunca sufrieron por amor, los que tienen corte taza y los que bailan desenfrenadamente. Más alto que no los veo: los “rebeldes” que fuman en el colegio, los que hacen trampa, los roqueritos baratos, los que salen los martes, los que se ríen en un funeral, los snobistas exagerados, los que aplauden sin entender, las que se visten en contra de lo novedoso y los que se tatúan la cruz esvástica en el cachete izquierdo del orto.

Ser diferente está en boga. Hoy en día, diferenciarse del resto es la moda más difícil de seguir.

Tenemos que ser opuestos a la masa, distinto a ese y al de más allá. El problema de la desemejanza radica en el extremo que debemos alcanzar para poseerla: hay que ser absurdo, anómalo, irrisorio, grotesco y hasta estrafalario. El diferente no es el que se destaca positivamente del resto de sus pares, ese es un verdadero pelotudo (o al menos eso nos hacen creer).


¿Cuál es la necesidad de sobresalir con una acción o conducta patética?, ¿Acaso nos da más fama y prestigio?, ¿Acaso eso nos quieren imponer? Si es así, quiero seguir siendo el cuatro de copas del fondo a la izquierda que no se calla pero tampoco grita.

Bajen todos las manos…

¡Dije todos! ¡La de corte taza también!...

Les pregunto: Si ser diferente es una moda efímera como cualquier otra, ¿No se va a terminar todo muy pronto? ¿Cuál es el real sentido de hacer el papel de moderno cuando en el fondo tenemos talco y olor a naftalina? El diferente es el que da la nota, el que se distingue de los incultos, el que le dice ‘no’ a las drogas y el roquerito de alma. El diferente es el que no llora en un funeral pero respeta a los que sí lo hacen, el que baila espontáneamente desenfrenado, los que no aplauden si no entienden, los que se visten a favor y no en contra y los que opinan lo que verdaderamente sienten.

Que levanten la mano los diferentes genuinos, ¡Bien alto! ¡No tengan miedo de ser la otredad más completa! ¡Íntegros y originales! ¡Bájenla los ficticios que simulan no ser del montón!

Ahora sí, mientras las manos de los reales diferentes aparentan tocar el cielo…

…los aplaudimos.
(en silencio y de pie)

La última

Ella sabía positivamente que era la última, conocía a la perfección el rol que ocupaba en su vida, creía tener el poder para dominarlo y lo conseguía, una y otra vez. Conocía su punto débil e intentaba tomarlo cansado, sin fuerzas, harto de trabajar, estudiar y vivir. “La última” era calculadora y malintencionada, se aprovechaba del indefenso, exigiendo su cuerpo, desgastando su mente y destruyendo su vida entera.


A pesar de detestarla, a él no le quedaba más remedio que estar con ella, tal vez porque sabía que no duraría mucho tiempo o quizá porque se resignaba a perderla después de tantos años juntos. Su relación con “la última” iba más allá que el mero vínculo entre dos amantes. Ambos compartían el más dulce de los amores pero al mismo tiempo la más trágica de las pesadillas.

“La última” intuía lo que a él le atormentaba y buscaba, por todos los medios, hacerlo sufrir. Ella nunca tenía piedad, lo ponía a prueba constantemente y esperaba a que el tropiezo más dulce se convirtiera en una caída sin final.

El efímero noviazgo que ambos compartían era cíclico: se veían, se enamoraban, se peleaban, se reconciliaban, se divorciaban. Lo que empezaba en la rutina, seguía en los padecimientos y finalmente, terminaba en brindis con champagne como entendimiento mutuo y fin de la relación.

“La última” sabía que era la última. Él amaba a todas menos a ella. Con las otras se bañaba en el mar y disfrutaba del tiempo libre. Con las otras comenzaba proyectos y planeaba objetivos. Con las otras se divertía, maduraba, aprendía y disfrutaba. Con ella sólo padecía, adolorido y angustiado.

“La última” exigía su cuerpo, desgastaba su mente, destruía su vida entera para luego levantarle la copa con champagne intentando mirar de cara al futuro. “La última” soñaba con ser la primera…

Pero siempre era lo mismo: Esa parte que él tanto odiaba. Esa parte a la que sus amigos y familia tanto rechazo les causaba.

La parte que intentaba tomarlo cansado, sin fuerzas, harto de trabajar, estudiar y vivir… Ella se definía, lisa y llanamente como:

“La última parte del año”

Lo absurdo de lo ilógico

Es ilógico correr por la calle cuando tenemos tiempo de sobra para llegar a nuestros destinos. Es ilógico desaprobar habiendo estudiado mientras aquel que nada leyó, salga victorioso. Es ilógico fumar en un hospital, reírse en un entierro o abortar un hijo.

Es ilógico que un niño de 8 años le limpie el vidrio del auto a uno de 50. Es ilógico que un libro sea decorativo, cuando en realidad fue hecho para ser leído. Vemos ilógico una noche sin alcohol, una clase entretenida o un gobierno con dictador.

Es ilógico hacer chistes raciales y tener amigos judíos. Es ilógico discriminar a los indigentes y no hacer nada para cambiar su realidad. Es ilógico culpar a los inocentes, pedir perdón a los culpables y nunca salir de nuestra inocencia.

Es ilógico irse de putas y ser padre de familia. Es ilógico leer consejos de sexo y ser virgen. Es tan ilógico vivir acompañado y dormir solo, como vivir solo y dormir acompañado. Es ilógico salir un martes, escupir para arriba y robarle a tu madre.

Vivimos llenos de absurdos y contradicciones. La mayoría no tiene explicación racional, al resto simplemente no se la buscamos…

No valen mi calentura (ni la tuya)

¿Cómo hago para no mandarte a la mierda cuando confesas haberme metido los cuernos?, ¿Cuál es el método para calmarme sin pastillas cuando no te puedo seguir escuchando?, ¿Cómo se hace para salir ileso de una batalla campal? El que fuese capaz de resolver estos interrogantes, sin duda alguna, se haría millonario en pocos minutos.

Algunos alegan que la ira tiene estrecha relación con la genética, otros dicen todo lo contrario. Algunos dicen que cuando la necesidad de amor se frustra aparece este pecado capital, otros creen que no hay vínculo alguno entre estos dos sentimientos. Algunos tienen la envidiable serenidad para controlar un conflicto y otros, simplemente, la facilidad para tirar todo al carajo y apodar mágicamente a tu vieja.

Casos (más recurrentes) que producen ira:
- Esa persona histérica que no para de hablar y contar anécdotas que a nadie le interesan.
- Ese/a novio/a que no solo te engaña, sino que después de hacerlo público te lo cuenta sin anestesia y con un frío perdón (acompañado de una cara de idiota).
- Ese nefasto político que te roba a mano armada.
- Ese conductor pelotudo que no sabe manejar (siempre la culpa la tiene el otro).
- Ese hijo caprichoso que grita y patalea porque no le compraste el juguete más caro o porque simplemente no le terminás de agradar por el momento.
- Esas noticias deprimentes que a diario tenemos que escuchar.
- Ese vecino enfermo que escucha la música bien fuerte, toca el piano, garcha, canta y juega al chancho en el preciso momento en que te disponés a estudiar.

Primer paso: calmarse. La ira se puede controlar… así que quédense tranquilos y no intenten matar a nadie, todo vuelve a su cauce.

Reemplazá la envidia por el “no valés mi calentura”. Al vecino enfermo, hijo caprichoso, conductor pelotudo, político nefasto, pareja metecuernos y personas histéricas: NO VALEN MI CALENTURA… ¿Queda claro? Simplemente no la valen. ¡No pienso desperdiciar mi valioso tiempo en enojarme por sus estúpidas acciones y comportamientos irrelevantes en mi preciada vida!

Creo que es el texto que más puteadas tiene, reconozco que me fui al carajo. Pero quería ser lo más didáctico posible para hablar del enojo. Disculpas nuevamente a los moralistas de turno y falsos defensores del habla. Ya me tranquilicé…


Tercera breve cita con el psicólogo

Todavía voy a hacer las compras en pantuflas.
Todavía escucho los gemidos de la del séptimo.
Todavía me cuesta sentarme a estudiar una semana antes del exámen.
Todavía hago cuentas matemáticas con los dedos de ambas manos.
Todavía te escucho y no te entiendo. No porque no quiera sino porque no puedo.
Todavía me deprimo los domingos, y algún que otro feriado.
Todavía tomo por tomar y fumo por fumar.
Todavía no puedo entenderle una sola palabra al coreano de enfrente.
Todavía escucho los consejos de mis viejos, por teléfono.
Todavía llego tarde y me voy temprano.
Todavía me cargan por usar los lentes de las tortugas ninja en mi niñez.
Todavía no aprendí a cocinar, ni a lavar, ni a limpiar.
Todavía puteo en voz alta cuando algo no sale como lo esperaba.
Todavía no entiendo el microondas.
Todavía me río de mis defectos, una y otra vez.
Todavía no creo en la política honesta, los productos milagrosos y las dietas mágicas.
Todavía no dejan de incomodarme los viajes en ascensor.
Todavía no saqué el carnet de conducir, pero me burlo de los que lo reprueban.
Todavía me aburren los monólogos y me entretienen los que escuchan.
Todavía me joden las actitudes de mierda, sobretodo cuando vienen de amigos.

Todavía no cambio. Todavía no evoluciono.
Todavía sigo siendo el mismo de siempre… gracias a Dios.

Carta abierta a la televisión argentina

Estimada caja boba:

Ya hemos hablado en numerosas oportunidades anteriormente pero debo reconocer que nunca te fui del todo sincero. ¡Qué mal te veo!... Completamente deteriorada, postrada en la terapia intensiva de un hospital sin poder recuperarte, intentando escapar compungida del terrible momento que te acosa, los nefastos personajes que te habitan, los malintencionados anuncios que te persiguen y los vacíos contenidos que se desnudan sugerentes ante los ilusos espectadores.

Vale aclarar que el triste hecho de estar hecha mierda no es pura y exclusivamente responsabilidad tuya, sos un simple instrumento que podría emitir dulces melodías pero que únicamente desafina y corrompe los oídos por culpa de los que intentan utilizarte sin saber nada del arte de la música.

No quiero que pienses que sólo pretendo criticarte cruelmente, bien sé que sos negocio en su estado más puro, -y la ganancia es lo único que importa en este tipo de casos- pero me jode el negocio fácil, la berretada simple y sencilla, el detrimento de la calidad en pos de un aumento ganancial, el ofrecer basuras consumibles y no hacer hincapié en programas más positivos (no hablo simplemente de los denominados “culturales”).

Las grasadas costumbristas de las 10 de la noche, los informativos morbosos a cualquier hora, los bizarros y banales de la tarde, el baile del caño, el chimento fácil, el doble sentido, la desprotección al menor, los comentarios pelotudos y los periodistas llenos de ‘gracia’ y faltos de ‘objetividad’… ¡Estás Enferma con mayúscula!, ¡Contaminada de bichos, larvas y gusanos!...

Si te comparamos con el resto de las televisiones del mundo, tu realidad dista ampliamente de ellas, claro que ninguna queda absolutamente exenta, todas comparten cuarto en el mismo hospital. El factor común: La salvaje búsqueda de audiencia. “¡Mostrá el culo!”, “¡Puteá en cámara!”, “¡Decí pelotudeces!”, “¡Filmale el chorro de sangre que le emana de la pierna!”…

Ojalá te recuperes, es un sincero deseo. Ojalá algún día los niveles de audiencia batan récords en programas auténticos y provechosos. Ojalá el negocio crezca a la par de la calidad. Ojalá puedas salir del pozo en el que esta sumida la mayoría de tu programación –salvando excepciones, claro-. Ojalá, ojalá, ojalá…

Te quiero...
(...VER bien)

Tu fiel seguidor y crítico,

Gonzalo de Lasa

Intensa vida, incierta muerte

‘Estirar la pata’, ‘hacerse fiambre’, ‘pasar a mejor vida’, ‘irse de gira’, ‘dormirse’, ‘yacer dos metros bajo tierra’, ‘caerse en el pozo’, ‘visitar a la parca’, ‘vestirse de negro’, ‘apagar las velas’, ‘guardarse en un cajón’, ‘jubilarse’, ‘viajar de ida’, ‘tomar un té con San Pedro’ y ‘jugar a la canasta face to face con Lucifer’… en cualquier momento y de cualquier modo, la muerte nos va a llegar a todos.

Todos alguna vez nos planteamos la llegada de nuestro fin. Los católicos creemos que hay vida eterna después del trámite, los ateos piensan que cuando llegue la hora nada serán ni sentirán, los budistas están convencidos de que se reencarnarán en una ballena austral o una mosca de baño público, algunos prefieren adelantar el hecho cobardemente y hay quienes simplemente, atinan a reírse del acto. Pero todos tienen un signo de pregunta tatuado a fuego en sus cabezas sin encontrar respuesta alguna.


La muerte suele ser el tema en la sobremesa familiar y las noches bajoneras con amigos. Nadie se atreve a emitir juicios sólidos, nadie cree tener la absoluta verdad, nadie se divierte hablando del incierto destino que a todos nos aguada.

El mensaje es simple “La vida no es un pasillo recto y fácil que recorremos libres y sin obstáculos, si no un laberinto lleno de pasadizos”. Disfrutemos de cada problema que se nos presenta como si fuese el último. Levantate todas las mañanas creyendo que es la última, abrazá con fuerzas, besá con ganas, puteá bien alto y nunca te rindas. En pocas palabras, viví intensamente.

Olvidate de la muerte que como bien dijimos, es totalmente incierta. Te puede llegar mañana, en un mes, a los cincuenta años, dormido en una cama de hospital u hoy mismo. Seas católico, judío, ateo, budista, loco, enfermo o suicida… no le tengas miedo. Si supiste vivir tu vida apasionadamente no hay nada de que escapar, todo llega.

Sería aburrido vivir eternamente.
Muy aburrido.
Demasiado.
Me da más miedo pensar en la triste inmortalidad. En algo que nunca cesa, que nunca frena, que nunca acaba…

Más leyes "de Lasa"

Continuamos en la búsqueda de verdades ciertas para la mayoría de los mortales (o no). Tiembla Murphy...

28) Más del 80% de lo que decís por MSN no tiene la más mínima relevancia.

29) La mayoría de los almanaques son obsoletos pero estéticos. Recién en julio te das cuenta que la página sigue en febrero.

30) Los bolsillos del jean de los chicos explotan en una salida: llaves, celular, documento, plata… ni hablar de los que fuman.

31) La cartera de las chicas también explota en una salida, sólo que la mayoría de lo que llevan, es completamente al pedo.

32) El que se copia bien en un examen, puede superar en nota al más ñoño de la clase (pero su ignorancia permanecerá intacta).

33) Chiche Gelblung tiene un complejo travesti.

34) Cuando barajes la posibilidad de que te hayan robado algo, te lo habrán robado.

35) Una vez que los artistas mueren, mucha gente se convierte en repentina seguidora del fiambre de turno, alegando serlo desde sus comienzos.

36) Siempre que el celular se te quede sin batería, estarás lejos de un cargador.

37) Todos se imaginaron, por lo menos una vez, a un/a profesor/a en la intimidad.

38) Tinky Winky era gay (su cartera roja y otros detalles son pruebas suficientes).

39) Si con las revistas femeninas se midiese la capacidad mental de una mujer, el resultado sería escalofriante.

40) Los fumadores, drogadictos, alcohólicos y consumidores de otros males se firman su propio certificado de defunción (de a pedacitos, claro)

41) Cuando tengas mucho tiempo para estudiar, lo perderás (todo) haciendo otra cosa.

42) Los taxistas hablan más que los políticos. Y dicen menos incoherencias.

43) El alcohol no ahoga las penas, sólo las sumerge momentáneamente.

44) Un doble cuarto de libra con queso y papas grandes se come más rápido que una manzana pequeña.

45) Los productos de Sprayette terminan costando el triple de su precio estándar.

46) Los locos dicen boludeces y al mismo tiempo, la verdad. Los vendedores no dicen la verdad, pero te enchufan boludeces innecesarias. Los irresponsables boludean sin encontrar la verdadera verdad. El INDEC falta a la verdad y nos toma por boludos.

47) Los ateos son menos cobardes frente a la muerte que los religiosos.

48) Los que más resaltan, menos entienden.

49) Cuando tengas sólo 10 minutos para hacer algo, lo terminarás antes que si tuvieses una amplia media hora.

50) Los que te roban sin necesidad, son cleptómanos. Los que te mienten sin necesidad, son mitómanos. Los que te escuchan sin necesidad, son verdaderos amigos.

Los "yomeamo"

Nadie manifestaría ser parte de este gran grupo en forma pública pero bien es sabido que todos poseemos rasgos y características ególatras, sin duda alguna. Ser ultimomentista, colgado y hasta opinólogo es snob e inofensivo, pero formar parte de los yomeamo tiene poco roce social y está muy mal visto ¿no?... ¡Hipócritas de mierda! Eso es lo que somos.

Les es imposible parar de mirarse el ombligo, embelezados con su vistoso cráter orgánico resultado del maravilloso parto que trajo al mundo sus tan necesitadas presencias. Son los que acopian en vitrina sus trofeos, los que destacan sus dotes en el habla y experiencia acumulada, los que cuentan los “10” (sin tener en cuenta las bajas notas, fruto de su verdadera realidad académica), los que mentalmente hacen una lista de sus logros y los que visten cualquier prenda, ya que a su criterio, todo les queda bien.


No suelen ser buena gente, más bien todo lo contrario: ventajeros, sobradores, malintencionados… Se autoconvencen de que son los mejores y eso trasmiten a sus pares. Tienen su “grupito adulador”: encargados de decirle lo bien que está, qué fresco tiene el cutis, qué cerebro brillante ostenta, qué bien huele y qué personalidad magnífica evidencia. Cabe destacar que el “grupito adulador” no tiene vida y está pendiente únicamente de los logros del yomeamo.

Harían lo imposible para tener el culo adelante y poder mirárselo de frente en el espejo. Y hablo de las mujeres nuevamente (las saco a colación seguido por temas poco agradables últimamente). No todas pero sí la gran mayoría. No lo exponen a las masas, pero se aman muchísimo más que los hombres, con una autoestima elevadísima y hasta envidiable. Veamos una típica conversación introspectiva de una yomeamo femenina:

Yomeamo femenina se dice a sí misma mirándose al espejo (Narcisa frustrada): ¡Qué bien que estoy, la verdad! Estoy buena, soy carismática, tengo el mejor novio, la mejor casa, la mejor vida… ¡Epa! Las mejores gomas también… recién lo noto, ¡que buen detalle! Yo sabía que me iban a crecer, no podía ser tan perfecta con una sola carencia. ¡Cómo me deben envidiar las chicas!, ¡ME ENCANTA!, ¡Cómo me desea el sexo masculino!... ¡Mirá lo que soy por favorrrrr!

Capaz que mide medio metro, con cara de pura nada, el novio es terrible nabo y tiene menos onda que pelo de taiwanés… pero ellas se autoconvencen solitas.

Los yomeamo van aumentando con el correr del tiempo. Algunos casos son Hitler, la yegüita K (sin establecer comparaciones odiosas), los miembros de la farándula (sin excepción alguna), las clásicas “divinas” (máximos exponentes del yomeamo en numerosas universidades) y la forra de mi vecina que no para de mirarse en el espejo del ascensor.

Son muchos y pueden ser más… pero nunca lo van a reconocer. Es una verdadera virtud amarse a sí mismo y señalar los puntos positivos que todos tenemos. Pero no está bueno irse al carajo y realizar una yomeamomanía en la que no hay ídolos ni íconos, no hay estrellas sino estrellados, no hay modelos ni ejemplos a seguir… más que el de uno mismo, claro.

Los 7 días capitales

MIERDUNES
Está lejos del Viernes y cerca del Domingo que padeciste. Es un día variable de acuerdo a las personalidades y la situación en que uno se encuentre. Puede que lo odies simplemente porque empieza la tediosa actividad o que decidas encararlo con todo: dieta estricta, estudio organizado, horarios prefijados, sueño planeado y pareja estable. Claro que todo se derrumba el día posterior, eso sí que nunca falla.

MÁRTENME
Sí, ¡Mátenme, bien matado! Sin dudas es el peor día de la semana. Algunos podrán discutirme que el Lunes lo supera, pero según hemos dicho, de acuerdo a cómo te lo tomes puede resultar positivo o desastrozo. En cambio del Martes no hay salida. Estás en el éxtasis de lo cotidiano, el climax laboral, el orgasmo rutinario del que nadie puede salir.

NI-ÉRCOLES
Es el típico “Día Ni”: ‘Ni’ muy cerca del Lunes, ‘Ni’ muy cerca del Viernes, ‘Ni’ divertido, ‘Ni’ sorprendente, ‘Ni’ especial, ‘Ni’ llamativo… Miércoles… la nada misma.

JUEVASOMA
Es la inocente cabecita del niño asomando del vientre de la madre primeriza. Es la sonrisa de la Mona Lisa (que a pesar de no mostrar los dientes, sabemos que está por largar la carcajada). Es el brote que reverdece después de la tormenta de granizo. Es el dulce amanecer que de a poco se deja descubrir o la punta del iceberg que se alza soberbia. Es la única esperanza… de llegar al Viernes.

BIEN-NES
¡BIEN! ¡BIEN! ¡¡Qué alegría, carajo!! Aunque aún no se hallan cumplido las obligaciones de ese día, se festeja de antemano. Se piensa durante toda la jornada qué se organizará esa misma noche (y la del día siguiente, claro). El viernes no se hace nada referido a la rutina, ¿Queda claro? El viernes no se estudia, se trabaja poco y se ordena mínimamente. El viernes se disfruta señores.

SAPUTO
Es el día más puto de todos. Te engaña, te endroga, te seduce, te dice al oído “hoy no hagas nada, mañana tenés todo el día”. Mucho cuidado con las propuestas del Sábado que lo único que quiere es que disfrutes el momento y te arruines la semana. Por supuesto que es un día para disfrutar al máximo, pero mirándolo de reojo y conociendo sus segundas intenciones…

DEPRIMINGO
Es el más cercano al lunes y el más distante del próximo viernes. Contiguo al glorioso sábado que tanto disfrutaste pero que ya es historia y no se repetirá hasta dentro de 6 tediosas e infinitas jornadas. El Domingo no avanza, no es productivo, no tiene cara de payaso ni de arduas responsabilidades. El Domingo aburre o no se empeña en que te diviertas (que para el caso es lo mismo). Hasta el Domingo más atareado es sinónimo de "desierto", "bostezo", "nostalgia", "resaca"...

¡SH! Estoy durmiendo (o debería estar...)

Desproporcionadamente retrepado en el inodoro, con los párpados a media asta y los ojos rojo escarlata, siendo las 9 de la mañana, comprendí la gravedad del asunto. Mi cabeza no respondía y consiguientemente ninguna parte del cuerpo. No había ingerido ni alcohol ni antidepresivos, simplemente estaba falto de sueño.

No suelo ser monotemático pero muchas veces el contenido de un texto sobrepasa lo anecdótico y se transforma en una problemática cotidiana. Así que me van a tener que escuchar porque vengo bastante cargado y mi psicólogo imaginario, al igual que muchas de mis neuronas, se ha quedado dormido.

“Si te acostás a las 10 de la noche, te levantás temprano y tu cabeza rinde mejor” me confesaba por teléfono mi madre en uno de esos ‘brillantes’ arrebatos de lógica. Interesante. Pero… ¿CÓMO CARAJO HAGO PARA ACOSTARME CON MI MEJOR CARA DE POKER A LAS 10 DE LA NOCHE SABIENDO QUE EL MESSENGER EXPLOTA, EL PRIMETIME OFRECE BASURAS MUY CONSUMIBLES Y LA NOCHE RECIÉN EMPIEZA?

¿Alguien me puede facilitar un sedante para caballos? Es automático: el reloj marca las 10 y el cerebro se activa repentinamente, los ruidos se agudizan, la tecnología transmite mínimos impulsos imperceptibles que me consumen, el teléfono suena incansable, el televisor grita mi nombre y espera ansioso mi llegada… Mientras ese compendio de distractores de sueño se burlan de mi incapacidad de hacer bien las cosas, los libros duermen plácidamente sobre el escritorio –ellos sí que no tienen problema alguno-.

Durante los días laborales los trastornos son entendibles –sobretodo con los “miércoles de lujuria” que manifiesta, entre sordos gimoteos y ordinarias expresiones, la del 7mo- pero ¿Tener que acostarme temprano un fin de semana? ¡No es normal! ¡No es lo que el común denominador hace!... Por más que tenga que estudiar para un final, parcial, comprobación de lectura o taller de crayones sobre tela, ¡no puedo acostarme temprano!

Creo no ser el único que se levanta estúpido de sueño y entiende apenas un 5% de lo que en verdad sucede. Creo no ser el único que no hace nada productivo a la noche pero decide pasarla en vela. Creo no ser el único que al otro día se lamenta por no haber dormido las 8 horas diarias correspondientes y por tener que estudiar, en un estado patético, lo que no comprendió durante la semana –por el mismo impedimento-.

Si alguien tiene pastillas de color azul, Increase Dreams Fast, fármacos dopadores, somníferos instantáneos o simplemente saben de algún curso de “cómo dejar de pelotudear a la hora exacta” háganlo saber.

Muchas Gracias.

Cansado

Estoy cansado de tener que esperar algo que nunca llega,
cansado de vivir luchando contra la misma marea.
Enojado es el adjetivo, o quizás harto… tal vez malhumorado
de tener siempre dudas y nunca certezas, simplemente cansado.

Cansado de escuchar siempre las mismas voces,
de caminar las mismas calles escapando hacia un único lado.
Cansado de la política de mierda y la fracasada oposición,
ya nada me conforma, ni siquiera una dulce canción.

La gente me pone estúpido.
Los medios de transporte me enferman la paciencia.
Los vecinos me rompen las pelotas.
Los monólogos me aburren.
Los libros no me motivan.
La televisión me da arcadas.
El cigarrillo me consume.
Y siento que la lógica tiene cada vez más sentido.

Estoy cansado de vos, de mí, de todos.
De tener que hablar cuando quiero callar,
de tener que reír cuando quiero llorar,
de tener que putear cuando quiero dormir.

¿Dónde está la solución?, ¿Quién tiene la cura?
No es cansancio de almohada ni de estudio,
ni de correr, ni de estar, ni de vivir.

Es un cansancio raro, lo sé.
Generalizado quizá
desacostumbrado
que no me deja dormir
desmotivado y malparido…

Simplemente eso… cansancio.

Pinocho, un poroto (segunda parte)

Mentiroso arrepentido: Aprovecha el momento menos indicado para vomitarte duramente todos los engaños cometidos tiempo atrás.
Caso más recurrente: “Te quiero pedir perdón Paco: yo fui el que te robé el buzo de Hard Rock Chicago porque pensé que iba a quedarme re copado, ¿me perdonás?” (pero prestámelo unos días más que estoy levantando minas a lo loco haciendo de yankee)

Mentiroso irremediable: Miente, miente y sigue mintiendo. Es capaz de sostener un engaño a toda costa alucinando situaciones inexistentes o inventando hechos que nunca ocurrieron.
Caso más recurrente: - “Pedrito, te estas copiando” – “Le juro que no” – “Pero tenés un machete abajo en la cartuchera” – “No, no… yo no lo puse” –“Pero si es tu letra” – “No, no… es mentira, ¡me lo puso usted!”

Mentiroso hijo de puta: Cuando le descubrís el triste engaño, lo reconoce impunemente y lo alza altivo cual trofeo digno de mostrar.
Caso más recurrente: “Sí, yo estuve con tu novia ¿y? ¿Qué pasa?, ¿Tenés bronca ahora?, Te hubieses preocupado en el momento flaco…”

Seamos sinceros. Empecemos a ser francos y decir la verdad por más dura e hiriente que sea… a la larga te termina beneficiando. No me digas ‘cosas lindas’ que no pensas, no me ocultes lo que haces ni me lo confieses, un tiempo después, sin anestesia.

Mentirosos, eso es lo que somos: “¡Qué rico que está!”, “¡Qué bien te queda!”, “¿Yo? ¡Nunca!”… Pincho se nos caga de risa sentado cómodamente en un sillón. Pinocho se alegra de su situación al ver lo comprometida que está la nuestra. Pincho es un santo. Un verdadero santo… por lo menos él tenía un castigo: le crecía la nariz, todos se terminaban enterando y su mentira tenía un triste final. A diferencia nuestra, que en la mayoría de los casos, nos termina saliendo todo bien…

Pinocho, un poroto

Esta mañana, una chica me ofrecía como próximo tema del blog sus funestas experiencias amorosas con su anterior juguete. "Hablá del engaño y la mentira en las parejas..." me repetía mientras confesaba crudamente que, a su triste criterio, mis escritos habían reducido notoriamente la calidad. Podría pasarme horas hablando del fatídico desenlace con su ex pareja y de lo feliz que es ahora con su nueva chica… pero no me parece un tema adecuado para un viernes a la noche. Por otra parte, esperaré a que me narre de nuevo su desgraciada fortuna para plasmarla fielmente (ya que reconozco no haberla escuchado del todo).

Esta aburrida introducción nos lleva a una simple palabra que quedó repiqueteando en mi mente todo el día: “mentira”. Declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total.

Ocultar la realidad… nos suena a todos ¿no? A TODOS, sin excepciones. Vivimos omitiendo, negando, escondiendo y escapando. La mentira es uno de los tantos instrumentos que utilizamos en los variados terrenos de la vida. Instrumento que algunos tocan con una destreza única, mientras otros desafinan hiriendo a todo aquel que lo rodea, convencidos de que están ejecutando la más dulce de las armonías.

La mentira piadosa es la mentira más mentirosa de todas. "Más vale una mentira que te haga feliz que una verdad que te haga llorar" Nadie es capaz de utilizar una herramienta nociva para un buen fin, en definitiva sigue siendo una triste mentira. No comparto “el fin justifica los medios” ni cualquier frase que intente argumentar un acto negativo en pos de uno considerado bueno. Dejémonos de explicar lo inexplicable y defendernos con denominaciones estúpidas.

Sin clasificaciones el artículo sería aburrido (y no se correspondería con el estilo pragmático utilizado hasta el momento). Veamos los tipos más comunes de calumniar:

- Mentiroso clásico: Lo hace de modo descarado y sin tener en cuenta las consecuencias. En la mayoría de los casos, terminan descubriéndolo.
Caso más recurrente: a las 7 de la mañana “Mamá ya te dije que estoy sobrio” (que ni se le ocurra hacerme preguntas rebuscadas, test de alcoholemia o el famoso ‘cuatro’ porque voy al muere)

- Mentiroso compasivo:
Suelen ser mujeres las que dan con este perfil. Saben que lo que te están diciendo es un terrible engaño, pero no se animan a decirte la cruda y real verdad por miedo a que te cause dolor.
Caso más recurrente: “Que bien te queda ese vestido, te hace más flaca” (aunque en el fondo sabés que si la ven los de Greenpeace la devuelven al mar 30 veces)

- Mentiroso cuerneador: Le oculta a su pareja de modo impune sus aventuras pasajeras cuando sale con amigos.
Caso más recurrente: “Amor, ya te dije que sólo tengo ojos para vos” (y para cualquier otra que me mire en una noche desenfrenada en la que no te tenga al lado y atine, como única solución, a olvidarme de tu presencia)

- Mentiroso cuerneado: Le miente a su pareja pero desconoce que la suya hace lo mismo.
Caso más recurrente: - “Amor, ya te dije que sólo tengo ojos para vos” – “Ya lo sé gordito, yo TAMBIÉN sólo tengo ojos para vos” (hijo de re mil puta ¿me crees pelotuda?, yo no pasaré por la puerta pero tus amigos son los más garcas del mundo… que feo eso de estar con la novia de tu amigo)


Continuará mañana. Hagamos economía de palabras... que tanta falta hace

El crimen de autoconvencerse

¿Quién es capaz de decirte exactamente lo que querés oír?... ¿Tus padres?, ¿Tus hijos?, ¿Tus amigos?, ¿Tus hermanos?... Ninguno de ellos. La única persona que puede expresar lo mismo que vos pensás es, de modo casual, la que piensa cabalmente como vos lo hacés, es decir, vos mismo.

Sos el único que puede decirse aquello que siempre esperaste que te dijeran. Sos el único apto para convencerte de algo que sabés no es cierto. Sos el único capaz de engañarte, influenciarte y mentirte. Y lo hacés con una maestría inigualable… pero lo más grave del asunto es que te lo crees.

Claro que también hay autoconvencimiento negativo, pero hoy sólo nos referiremos a los autoengaños "positivos" que, inicialmente simulan ser grandiosos, pero terminan desilucionándonos de golpe. Hay distintas clases de autoconvencimiento para los diferentes terrenos de la vida, los diálogos con tu propia mente te dicen lo que querés escuchar a cada momento. Véase:

Autoconvencimiento en el estudio (ultimomentistas):
- Vos: Estoy a dos días de rendir un examen
- Tu mente: ¿Cuál es el problema? ¡Estudiá mañana y listo! Hoy aprovecha a ver televisión y salir con amigos. Además llegás perfecto, no es muy difícil.
- Vos: ¿Seguro? ¿Y si me va mal?
- Tu mente: ¡No te va a ir mal, no digas pavadas! Aparte hay recuperatorio… ¡Ni te hagas drama!
- Vos: Es verdad

Autoconvencimiento en el amor:
- Vos: La flaca de adelante mío no me da ni la hora
- Tu mente: ¿Qué decís? Está muerta con vos
- Vos: ¿En serio? Pero si no me habla.
- Tu mente: No te habla porque la inhibís con tu presencia. Sos tremendo facha querido, sabélo… Empezá a creértela un poco más.
- Vos: Es verdad

Autoconvencimiento en el fracaso:

- Vos: Me fue muy mal en el oral, yo sabía que no tenía que ver televisión y salir con amigos…
- Tu mente: ¡Pero no te fue mal por eso! Todos estudiaron el último día y la mayoría desaprobó… ¡era muy difícil el examen!
- Vos: Es verdad

Autoconvencimiento en las cualidades y talentos:
- Vos: Siento que no sé hacer nada bien
- Tu mente: ¡Dejate de joder! Si cantas excelente, bailás como los dioses, sos el más simpático de todos y te adoran las multitudes…
- Vos: Mmm, puede ser…
- Tu mente: ¡Pero claro! ¡Sos la envidia de muchos! Tenés una personalidad única y características asombrosas. Cualquiera desearía estar en tu lugar.
- Vos: Es verdad

¡NO ES VERDAD!, ¡¡¡NO ES VERDAD!!! ¿Qué parte no entendés? ¡Dejá de mentirte pedazo de enfermo!: No llegas ni en pedo con el estudio, la de adelante no te tiene ganas, te va mal porque sos un vago de mierda, cantás y bailás como el orto y tu personalidad es deprimente… Dejá de creer lo contrario.

Para eso están los padres, los hijos, los amigos, los hermanos… para decirte pura y exclusivamente la VERDAD. Esa verdad de la que querés escapar pero sabés positivamente que nunca se va a ir. Esa verdad que tanto te duele pero termina gratificándote. Esa verdad que, si dependiese de tu cabeza color-de-rosa, nunca conocerías.

Reírse de uno mismo

Todos tropezamos. Todos fracasamos. Todos perdemos. Pero no todos somos capaces de reírnos de ello aceptando los errores y disfrutando, por más extraño que suene, el desafortunado momento. ¿Quién es capaz de adelantarse a las burlas de los demás y carcajear con el fallo propio? Sin miedo a equivocarme, les aseguro que es de las mejores terapias y de las más sanas.

¿Cuántas veces en un día de lluvia te patinaste, desplomándote en el suelo en presencia de un numeroso público de transeúntes? La actitud más común: te levantás como si nada hubiese pasado, poniendo tu mejor cara de poker y avanzás restándole importancia. Error. Sabes positivamente que tenes muchas ganas de reírte de lo atropellado y torpe que sos, simplemente hacelo, nadie te lo impide (de hecho te van a acompañar con las risas, de eso estate seguro).

Cuando alguien haga humor con vos, reíte con él. Aceptá que sos un soberbio de mierda o una loca desesperada. Reconocé que roncás todas las noches o que vivís pensando en él. Admití que caminas chueco, cantas desafinado, tenés un corte bala y te vestís para el culo. Reíte de todo eso y de mucho más. Todos bien sabemos que ninguno es perfecto… y vos no sos la excepción.


No me malinterpreten (odio tener que andar haciendo constantes aclaraciones a lo que digo por miedo a que los que todo lo cuestionan le busquen el rebusque al asunto). No digo que hagan todo mal, sean unos fracasados y atinen a reírse como último recurso, tampoco seamos pelotudos. Distingamos los errores de los que podemos burlarnos, de aquellos que debemos corregir con una seriedad implacable.

“Cuando uno es incapaz de reírse de sí mismo, ha llegado el momento de que los demás se rían de él” dice una famosa frase con una absoluta verdad. Ganales de mano y mofate de tus recurrentes manías y tus comportamientos vergonzosos. Te parte a la mitad el hecho que la mitad del mundo se ría de la otra mitad: no seas la mitad que se ríe de la mitad que no lo hace, sé la mitad de la que se ríen… sin duda alguna, la mitad más feliz.

Cuando aprendés a reírte de vos mismo, aprendés a conocerte más disfrutando el trayecto. Aprendés a tomarle el gusto a la vida gozando de un buen momento. Aprendés a ganar más minas también (un estudio realizado por científicos así lo demuestra). Por todas estás razones: seas como seas, tropieces, caigas o pierdas, tomátelo con humor… y con un suculento licor para acompañar, por qué no.

El bien-educado

¿Qué es lo que hace que una palabra sea buena o mala? ¿Quién es capaz de determinar el real sentido que un vocablo tiene? Las palabras pueden enfurecerte o sacarte una sonrisa, herirte o dejarte muerto, son capaces de expresar (en una mínima porción) lo que tu problemática cabeza grita y pueden ausentarse en el momento indicado.


Me declaro un asiduo usuario de las erróneamente denominadas “malas” palabras, con excepciones en determinados contextos, claro. E l significado de la palabra muchas veces se desvirtúa de modo inocente, y el “pajero” es el que está cansado y el “boludo” es el que no entiende y la “pendeja” es la que todavía no maduró. Sirven para darle ese énfasis irremplazable (no hay palabra “buena” que pueda crearlo del mismo modo). Seamos gráficos, así se entiende mejor:

Caso “malo”

- Pedrito: ¿Cómo te quedó el trabajo práctico de historia?
- Juancito: ¡Uhh! ¡Pero la re putísima madre que lo re mil parió, me pasa siempre lo mismo! Ah no… ¡Soy tremendo pelotudo! ¿Podés creer que me lo olvidé arriba de la cama?

Caso “bueno”

- Pedrito: ¿Cómo te quedó el trabajo práctico de historia?
- Juancito: ¡Ucha! ¡Pero esto no puede suceder tan seguido! ¡Qué tontolón y zanguango soy!... ¡Una marmota olvidadiza! ¿Podés creer que me lo olvidé arriba de la cama?

No dicen lo mismo, claramente. ¿Cuál exterioriza más el problema? ¿Cuál comunica de modo más eficaz? ¿Cuál me muestra en una verdadera aventura catártica? La puteada. Sí, la puteada, seamos realistas. ¿Quién no escuchó la famosa frase de Héctor Alterio en Caballos Salvajes?: “La puta, que vale la pena estar vivo”. No eligió ni “la pucha”, ni “la chucha”, ni la “ducha”… “LA PUTA”. Y la seguimos recordando como una frase liberadora y positiva, un verdadero canto a la vida.

Vamos a hacer las salvedades correspondientes para que no me crean un completo inmoral en contra de las buenas costumbres. Las “malas” palabras deben ser utilizadas en el lugar y momento indicado, con la persona adecuada y no debe ofender, bajo ningún punto de vista, al que la escucha. Que quede claro: no estoy a favor del insulto, sí de la puteada inofensiva y hasta cómica, que nos desata emocionalmente y nos absuelve de presiones.

No seamos boludos, estamos en el siglo XXI. ¡Dejémonos de joder con la ética barata y la decencia ficticia! Malas palabras son “hambre”, “droga”, “violador”, “corrupto”… Ésas son las que tenemos que erradicar del mundo. Ésas debemos borrar cuanto antes del diccionario, ni “mierda” ni “carajo”.

¡Diferenciar, gente! ¡Cómo nos cuesta diferenciar! Lo bueno de lo malo, lo importante de lo trivial, un vocablo inofensivo de uno que empobrece el alma, una palabra que expresa de una que no dice nada... Diferenciar… Para los moralistas de turno y los falsos defensores del habla: ¡Váyanse a cagar!... con respeto, siempre con respeto…

Culo veo, culo quiero

¿Yo? Jamás; eso sí que no”… Aparte de envidiosos, mentirosos. Chiquita, ¿Me vas a negar que te morís de ganas de ponerte el último conjuntito de tu compañera de clase? ¿Y vos querido? ¿Cuántas veces soñaste con estar con la morocha que tiene el amigo de tu amigo? ¿Sos capaz de desmentir el hecho que alguna vez deseaste vehementemente poseer el bien ajeno, disfrutar el éxito y atesorar el aspecto de personalidad de algún relativo?

Por algo es considerado un miserable pecado capital. Y digo miserable porque el adjetivo “capital” no refiere a “pecado importante” sino a “pecado madre” que te lleva a cometer peores actos y pensamientos. La envidia la experimentamos todos, nadie está exento (aunque muchos juren nunca haberla padecido).


El típico caso es el de el/la flaco/a que hace todo, TODO bien…

- Es el alumno modelo en el colegio, el mejor promedio en la universidad o el empleado del mes.

- No sólo tiene éxito en la vida académica sino que también sale y se divierte, se hace tiempo para explotar la noche en compañía.

- También tiene a la rubia infartante que siempre deseaste (seguimos con la intertextualidad) o al chongo en el que no podés dejar de pensar.

- Su personalidad es única: simpático, amable, gracioso, medido… siempre tiene el comentario justo que le hace quedar bien delante de todos.

Lo odias. Le deseas lo peor (involuntariamente, claro). Querés que repruebe el final, lo despidan, le metan los cuernos, lo caguen a trompadas y lo pise un Scania (de los más viejos). Tu cabeza lo quiere destruir, literalmente. Claro que nunca vas a revelar estos ataques internos de envidia e ira, pero que los hay, los hay.

Las mujeres son las peores en estos asuntos (regla nro. 15). No en el grado de envidia, sino en las maldiciones que de modo inconsciente emiten. Son víboras con aquello que más les importa: ropa, pelo, novio, actitud… banalidades, por supuesto. Son las más peligrosas: cuando la envidia se acentúa, son capaces de actuar en contra de la “contrincante” de turno del modo más cruel que se puede imaginar (el hombre sólo se queda con el sentimiento reprimido).

Lo mío es envidia sana, admiro sus cualidades como persona e intento imitarlas” ¡¡DEJATE DE JODER!! ¡No tenés cara! Te morís de ganas de ascender y que el otro descienda, de triunfar y que el otro pierda, de tener, acumular, ganar… Reconocelo flaco, sos un envidioso de mierda. Ni hablar de vos, querida: lo tuyo no tiene cura.

Maniáticos de mierda

Todos solemos realizar actos pelotudos de modo involuntario que satisfacen deseos vitales: algunos pasan desapercibidos y otros son extremadamente raros. Cada uno tiene sus propias manías, varias son inconfesables. También hay que reconocer que muchos compartimos este tipo de conductas y cuando encontramos al alma gemela que hace nuestras mismas boludeces, nos sentimos MUY a gusto... (de no padecer ningún trastorno o al menos, compartirlo).

Aquí van algunas de las manías incorregibles o conductas exrañas con las que lidio a diario, algunas ya las pude vencer...

1) Si el cuarto no está en perfecto orden, no me siento a estudiar (tal vez lo uso como excusa)

2) Odio ver destapados los shampoos, no así el dentífrico.

3) Cuando está Telenoche, suelo poner el televisor en mudo y "doblar" a Santo Biasatti.

4) Cuando estoy solo evito los espejos, siento que una figura se va a aparecer algún día.

5) De chico, dormía la siesta en la bañadera.

6) Entorno la puerta de modo que quede paralela a la cama y perpendicular al escritorio.

7) Cuando voy al campo, me paro delante del corral de las vacas, les digo pavadas y me río solo. Me causa mucha gracia ver a más de 60 animales mirándome fijo.

8) El volumen de la radio tiene que ser par (un clásico).

9) Realizo en voz alta las cuentas regresivas del microondas y la de reconexión del msn.

10) Me encanta asustar a los niños desconocidos haciéndoles caras.

11) Tengo como tic silbar entrecortadamente, sobretodo cuando voy al cine.

12) Antes de salir, cuando me pongo desodorante suelo agitarlo, darle una vuelta completa por los hombros y apuntar al espejo con el envase (como si estuviese en una publicidad de axe).

13) Cuando camino piso baldosa por medio, lo mismo sucede con las líneas.

14) Toco el botón de "cerrar puertas" en el ascensor y hago fuerza mentalemente para que suceda rápido. Siempre pienso que alguien va a entrar de golpe.

15) Cuando alquilo una película tengo un ritual de preparación: tapo con libros todas las lucecitas del dvd y el televisor, acomodo el sillón paralelo, dejo todo en forma simétrica para que no me distraiga la vista.

16) No pueden estar las dos cortinas de mi cuarto abiertas, una debe estar cerrada.

17) Cuando me pongo nervioso porque alguien me mira, digo palabras sin sentido a la persona que tengo al lado (para simular que estoy hablando algo). "Deresabechos" es una de ellas.

18) Cuando voy al supermercado, estrujo los envases de conitos y papas fritas.

19) Solía subir las escaleras de mi casa corriendo, imaginando que alguien me perseguía.

20) Cuando estoy solo, suelo leer el diario con voz de locutor.

21) Cuando jugaba al waka-waka en facebook, lo relataba como un partido de fútbol.

No es normal, lo sé. Pero todos tenemos alguna, en eso estamos de acuerdo. ¿Cuál es tu manía más patética? Aprendamos a reconocerlas y gritarlas en público sin miedo... Eso sí, bancate las carcajadas de los que la escuchen...

Los "colgados"

No hace falta ahondar en detalladas descripciones acerca de ellos. En estos tiempos son cada vez más numerosos y de público conocimiento. Los que se pierden, los que se olvidan, los que se desorientan, los que vuelan, los que nunca terminan de entender...

Cumplen un año de intenso amor con su pareja y se olvidan de preparar la sorpresa (no por falta de tiempo); nunca atienden en clase y divagan en mundos paralelos (sin la ayuda de drogas); no escuchan los que decís y no retienen lo que escribís (por más esfuerzo que hagan). No les cuesta, simplemente no pueden. Como en todo grupo hay distintos grados de colgadez, no a todos les sucede lo mismo. Véase:

Caso 1:
- Mariana: ¡Hola Juan! Qué bien la pasamos anoche ¿no? (risas tímidas)
- Colgado: Hola... ...Marcelita
- Mariana: ¿Marcelita? ¡Sos un hijo de puta, me llamo Marianita! ¡Estuvimos hablando TODA la noche! No podés ser tan forro...

Caso 2:
- Martín: Bueno boludo, ¿Qué querés que haga? No puedo salir hoy, quedé con mi gorda
- Colgado: ¿De qué gorda me hablas?
- Martín: ¿Vos sos pajero? Julieta
- Colgado: Acha... andas levantando gatos...
- Martín: ¡Es mi novia idiota! Hace 1 semana que estamos saliendo, ya te conté... ¿Tenés problemas?

Caso 3:
- Colgado: ¿Cómo anda mi mejor amigo hoy eh? ¿Que hiciste anoche querido?
- Pedro: Mejor amigo... ¡Fue mi cumpleaños embrión de forro!
- Colgado: ¿No era hoy?
- Pedro: No, hoy cumple tu novia.

Caso 4:
- Colgado: Disculpe señor, ¿falta mucho para llegar a Retiro?
- Colectivero: ¡Uh amigo!, ya lo pasamos hace más de una hora...
- Colgado: ¡La puta madre!
- Colectivero: Será la tuya

Caso 5:
- NERD: ¿Leíste lo de introducción?
- Colgado: No, no. Para hoy no había que leer nada
- NERD: Sí, la lectura 4, 5 y 6 del apunte nuevo; el libro fuc****; el inicio de capítulo del módulo anterior y repasar las consignas del tp...
- Colgado: ¿Dónde carajo estaba yo cuando dijeron todo eso?
- NERD: Volando... como siempre
- Colgado: ¿Por qué no te vas a cagar ñoña de mierda? ¡Tenés menos vida Agustina!
- NERD: Catalina me llamo...

Aprendamos a entenderlos, son limitados intelectuales por TODAS las cositas que en sus cabezas deambulan. Vale aclarar que son en su mayoría del sexo masculino... las mujeres tienden a ser más atentas y despiertas (no por eso más centradas claro). Ellas los padecen más que nadie... Sí querida, a vos te digo: tu chico no te responde el mensaje, ni te llama, ni se acuerda de tu cumpleaños, ni retiene lo que le decís... es un colgado, nada más.

Me gusta hablar en tercera persona y no hacerme cargo del tema, aunque también me reconozco parte del grupo. Nuestras muletillas suelen ser: "¿Qué?", "¿Eh?", "¿Qué pasó?", "¿Qué dijo?", "¿WTF?", etc. Gracias "atentos" por repetirnos una y mil veces lo que ya escuchamos. Gracias "despiertas" por querernos como somos. Gracias por situarnos cuando nos perdemos, por ubicarnos cuando viajamos, por explicarnos cuando no entendemos... Son una pieza muy importante en nuestras voladas vidas...

Muchísimas gracias orientados,
Los colgados

Leyes "de Lasa"

Siempre admiré las certísimas leyes de Murphy y siempre pensé las mías. Mientras que él se basa en cuestiones científicas para darse cuenta de que, por ejemplo, la tostada cáe por el lado de la mermelada (y valla a saber en qué para cuestiones más profundas), yo me apoyo en la observación metódica y rigurosa. Si no estas de acuerdo con alguna de mis reglas, lo lamento por vos, tu caso será la excepción. Aquí van:

1) Más del 50% de los bolígrafos que tiene tu lapicero, no sirven.

2) Nunca te sentarás a estudiar sin levantarte de modo espontáneo dentro de los primeros 3 minutos (recordando algo que te falta o debes hacer).

3) Todos conservamos, como mínimo, un rejoj que no funciona.

4) Las galletitas más buscadas son inversamente proporcionales a las mujeres más solicitadas (en el primer caso se prefieren las rellenas).

5) Te pongas lo que te pongas, al salir en invierno, te cagarás de frío.

6) Nunca te va a ir como lo esperás, siempre puede ir peor.

7) "Nunca valorás lo que tenés hasta que lo perdés" (esta no es mía, pero es TAN cierta).

8) La tercera nunca es la vencida, eso es una tremenda boludez: o a la segunda te avivás o necesitás una cuarta de lo pelotudo que sos.

9) Cuando finalmente te decidas llamar a alguien, no va a estar.

10) Jamás terminarás de ordenar un ambiente por completo, en el trayecto final, por cansancio, finalizarás escondiéndo algo para que quede estéticamente visible (ídem con la limpieza).

11) Siempre que se muestre una foto grupal, cada individuo mirará cómo salió él, ignorando rotundamente a los demás.

12) Las dietas que empiezan los lunes no son efectivas.

13) Las bajas expectativas en el resultado de un exámen terminan ocacionando conformismo sorpresivo.

14) Los que alardean hacer algo bien, lo hacen para el culo (sobretodo en la primera demostración).

15) Cada elogio de una mujer hacia otra mujer encierra un deseo inconsciente de envidia.

16) Los alfajores light no sirven en una dieta, sí las verduras claro.

17) No es efectivo elegir fechas claves para dejar de fumar, cuando menos te lo esperes, sucederá el divorcio.

18) Todos bajaron el volumen de su reproductor de música o probaron el sonido (quitandose los auriculares) en espacios públicos por miedo a que los demás escuchen ese tema ridículo que todos tenemos... pero que nos encanta.

19) Los que responden encuestas telefónicas no tienen nada más atractivo que hacer.

20) Cuando lleves por precaución un paraguas, apenas lloviznará. Cuando llueva intensamente, estarás demasiado lejos de tu casa para conseguirlo.

21) Si estudiás, aprobás. Si no estudiás mucho, podés aprobar. Si no estudias nada... también podés aprobar.

22) En la foto de perfil de facebook estás más dable que nadie, pero sabemos que es mentira.

23) Los magos, las brujas, los políticos y las putas engañan.

24) Cuando chocas miradas con un desconocido en un ámbito público, instantáneamente ambos desviarán la vista... pero en un lapso menor al minuto, se volverán a mirar (disimuladamente claro).

25) El viaje en el ascensor con un extraño y a más de 5 pisos de distancia, entra en el top5 de las situaciones más incómodas.

26) Cuanto más le preguntás a tu pareja si realmente te ama, más convencido estás de que no lo hace.

27) Siempre se puede hacer las cosas mejor de lo que ya las hiciste (aunque nunca sepas que tendrías que haber corregido).


Segunda breve cita con el psicólogo

Ps: ¿Cómo te sentís hoy?
Gonzalo: Una pregunta menos profunda no había ¿no? Como el culo, pero se vuelve constumbre, así que no me alarma... Me estoy volviendo rutinario los fines de semana: me levanto todos los putos sábados a las 3 de la tarde, tiro un paty en la essen, simulo ordenar el cuarto, saco el paty de la essen, pienso que debería ponerme a estudiar, respondo el cuestionario de mis viejos por teléfono, me como el paty... También suelo preguntarme por qué salí la noche anterior en vez de descansar... nunca me lo respondo, claro.

Ps: Bueno.. no está mal salir...
Gonzalo: No, obviamente. Pero a veces te deja medio pelotudo, hay que tener cuidado.

Ps: ¿Hay algo que necesites o que desees con muchas ganas en este momento?
Gonzalo: Vaciones. Bien largas. Que nunca terminen. Quiero estar tirado en una reposera mirando al mar, haciendo autodefinidos y diciendo pavadas. Quiero tener la mente en blanco por un día, sin consumir fármacos claro. ¡Hay la puta madre! ¡Quiero tantas cosas!...

Ps: ¿Cómo es vivir solo?
Gonzalo: ¡No te das una idea!

Ps: Sí... yo también vivo solo eh
Gonzalo: ¿Entonces para que carajo me preguntás que se siente?

Ps: ¡Estoy intentando analizarte! Además lo tuyo es distinto, sos jóven, lleno de proyectos, con toda la vida por delante, fresco e inteligente...
Gonzalo: Soy jóven... nada más. Vivir solo es jodido, pero a la vez es lo mejor que te puede pasar. Polos opuestos que se conjugan dulcemente. Ni yo ni mi hermana sabemos hacer absolutamente nada en lo referente al hogar, pero sorprendentemente, seguimos vivos. Hemos dejado las hornallas prendidas accidentalmente, se nos han quemado varios menús, rompimos la más variada vajilla y el orden no es nuestro aliado. Se extraña mucho a la familia pero se discute menos con ellos. La vía telefónica es gloriosa, cuando se produce un altercado sólo hay que tocar un botón y producir el mágico aislamiento.

Ps: ¿Hay algo que te moleste?
Gonzalo: (risas) Muchas cosas, suelo quejarme seguido. No soy malhumorado ni tengo mala onda, simplemente soy crítico... así lo defino. Crítico de lo negativo, de lo que me jode, de lo que vos te callas, de todo.

Ps: No está bueno ser tan negativo en la vida. Creo que se puede moldear ese aspecto. ¿Cómo te llevas con los problemas?
Gonzalo: Muy bien, los acepto. Sé que están y que no se van a mover de ahí, es un lindo reto superarlos. Siempre digo: "La vida sin problemas es aburrida" y cada día me doy cuenta de la veracidad de esa afirmación. Ojalá nunca me despierte y tenga la vida resuelta, porque acabaría con ella rapidamente. Quiero tomar el camino jodido, llegar al final y darme cuenta de que a pesar que me costó, lo disfruté. Siempre tuve la misma pesadilla, pienso en un mundo en el que todos nos vistamos de blanco, tengamos la misma casa, las mismas facciones, la misma personalidad bondadosa y comprensiva, nos amemos profundamente y no tengamos problemas... ¡Qué Dios no lo permita! Será por eso que tanto odio al comunismo...

Ps: ¿Puede que...?
Gonzalo: ...Basta. No quiero más preguntas.

Ps: Soy psicólogo y voy a seguir preguntándote.
Gonzalo: No vas a seguir preguntando nada. Sos una creación mía, no tenés vida propia. Las preguntas me las estoy autoformulando.

Ps: No te mientas, yo soy yo... y vos sos vos. Hablo por mi mismo y tengo libre albedrío.
Gonzalo: Vos sos yo... Somos la misma persona, como la trinidad pero de a dos. Te cree para canalizar en forma escrita lo que me pasa, nada más.

Ps: Entonces estás hablando con vos mismo... te estas volviendo loco, o mejor dicho, nos estamos volviendo locos.
Gonzalo: Puede ser. Tenemos muchas dificultades en la cabecita, sin duda. ¡Qué afortunados somos de tener TANTOS problemas!... nunca nos vamos a aburrir...

Celsonalidades

Según wikipedia, la consultadísima y a la vez trillada enciclopedia de internet, el teléfono móvil es un dispositivo inalámbrico electrónico que permite tener acceso a la red de telefonía celular o móvil. En mi opinión, es un instrumento que te puede asistir en el momento oportuno o simplemente, quemarte la cabeza y volverte más loco de lo que estás.

El teléfono móvil define personalidades, expone temperamentos y revela estados de ánimo. "Dime qué celular tienes y cómo lo usas, y te diré quién eres realmente" (o al menos cómo te comportas). El móvil te delata al entorno, tené cuidado. De acuerdo a cómo lo utilices, tu identidad queda descubierta (parcialmente, claro) y aquellas debilidades que tanto detestás, salen a la luz.


A estas personalidades reveladas por medio del uso del celular las llamaremos celsonalidades. Las hay diversas y numerosas (conforme a la cantidad de usuarios). Véase algunas de las más frecuentes:

Celsonalidad obsesivo compulsiva (C.O.C.): El individuo no se despega de su celular y tiene una acentuada adicción que aumenta progresivamente. Suele preocuparse de modo constante por la recibida de mensajes de texto y el ringtone lo vuelve paranoico: lo escucha a todo momento y alucina llamados que nunca se producen. Prefiere la comunicación por medio de este aparatejo en vez de la interpersonal. Suele padecer trastornos de ansiedad en los lugares en los que la señal desaparece: subtes, ascensores, rutas, etc. Es capaz de ir a compar un cargador si el móvil se queda sin batería... ¡Verdaderos enfermos!

Celsonalidad abandonada: La persona no tiene el más mínimo interés en el teléfono (así como tampoco lo tiene en la vida). Pierde el celular muy seguido, o se lo roban, o se le cae, o simplemente se las ingenia para que sufra algún percance. El último sms lo recibió hace dos semanas y, casualmente, es de la compañía de telefonía celular que le notificaba un descuento en la carga de crédito. Suele ser de los que se olvidan las fechas de cumpleaños y los trabajos prácticos. No identifican el ringtone de su móvil hasta pasados los 10 segundos y, en la mayoría de los casos, lo tienen apagado (sin siquiera notarlo).

Celsonalidad laucha pijotera: Carga crédito de a poco, muy de a poco. Sus frases típicas son de público conocimiento (con la utilización de diminutivos para amortiguar el pedido): "¿me prestas un mensaj-ito?", "¿puedo hacer una llamad-ita cort-ita?", "Lo necesito un segund-ito"... No es que no les interese la utilización de su móvil, sino que no piensan invertir un solo peso para comunicarse. Suelen tener ese ladrillito pasado de moda y recauchutado en varias oportunidades.Cursiva

Celsonalidad funcional: Todavía usa el Nokia 1100 y con orgullo lo exhibe. Le gusta tener su celular para utilizarlo en casos excepcionales y de emergencia. No entiende tecnologías nuevas y complicadas. Prefiere utilizar lo fácil, práctico y útil... Es el más razonable, sin duda alguna.

Celsonalidad fashion-excéntrica: Generalmente se manifiesta en las mujeres adolescentes y en algunas pendeviejas. Quieren tener la exclusiva edición limitada que lanzan Motorola V58 en conjunto con Louis Vuitton, Fendi y Dolce & Gabbana... edición que viene con espejo que no se empaña, animal print en la carcasa y cafetera incluida. Quieren deslumbrar y llamar la atención con un bicho que suene raro, pero de calidad. Suelen ser envidiosas y neofílicas.

Celsonalidad insegura: El individuo borra y escribe 10 veces el mismo mensaje de texto, pensando en cada una de las oportunidades el impacto que sufrirá quien lo reciba. Se ponen nerviosos cuando tienen que atender un llamado y no encuentran las palabras justas a la hora de comunicarse. Nunca saben qué hacer... si guardar o eliminar los sms antiguos, si los números de sus contactos siguen vigentes o debe cambiarlos, si escribir o llamar...

Celsonalidad insoportable: La persona comparte un plan corporativo con vos. No para de llamarte durante todo el día con la simple excusa de comunicarse. Las preguntas van siendo cada vez más banales y sin sentido: "¿Qué hacías?", "¿Estas aburrido?, "¿Charlamos? estoy al pedo"... yo no, flaco. Maldigo el puto día que decidí que podías llamarme gratis, ¡dejame en paz! Los que poseen esta personalidad suelen ser amigos muy cercanos, o en el peor de los casos... tus padres.

Celsonalidad "no entiendo un carajo": Adultos y ancianos en su mayoría. Todavía no saben redactar un sms en modo diccionario o sacar una simple foto. Nunca aprendieron a guardar un número en la lista de contactos y suelen pedir ayuda constantemente. No retienen los conocimientos que les explican si son muy rebuscados. Les cuesta entender cómo funciona un teléfono móvil y, más a su pesar, su familia decidió regalarle el nuevo iphoneNO. ¿iphoneNO? Sí, NO vas comprender el uso, nunca.

Acelsonalidad: Individuo que no posee teléfono móvil. Casi no quedan, pero todavía los hay. Acostumbran ser los más sanos e inteligentes de todos. Poseen una personalidad única, diferenciada de todas las anteriores. No padecen trastornos y prefieren no tener un aparato más que les complique la vida. Pero no todo es positivo... estan literalmente fuera del sistema y suelen morirse en los accidentes en los que la presencia de estos bichos, aunque no lo parezca, es vital.